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marzo 17, 2014 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

Venezuela: fractura, cubanización y revolución fallida

La patria de Simón Bolívar perdió la senda de un crecimiento armonioso desde que llegó la revolución bolivariana, es decir desde la irrupción de Hugo Chávez en el poder (año 1999). Lo que vive ahora bajo lamala gestión de Nicolás Maduro (presidente encargado y luego “elegido” en febrero 2013) es el corolario de una etapa de desgobierno, en la que equivocadamente se ha rifado los millonarios ingresos del petróleo en una práctica clientelar, en la que desde luego no pueden ingresar los 29 millones de venezolanos, pero sí un amplio sector representativo del lumpen proletario, diga usted alrededor de un millón de jefes de familia que pertenecen a los servicios públicos venezolanos y jefes de zonas barriales populares, los mismos que cons sus prebendas, generosas para sus bolsillos, se las arreglan para contentar a subjefes y “soldados sin uniforme” de su entorno, lo que constituye el aparataje civil de la fuerza revolucionaria.

Mientras tanto, alrededor de 250 mil hombres armados entre militares y policías, también reciben buena paga para defender un status quo que es inclemente con el ciudadano venezolano que es independiente a la égida chavista madurista o tiene ideas diferentes a las de un gobierno caracterizado por la promesa mesiánica de tiempos mejores con la revolución. Pero también se habla de 45 mil cubanos enquistados en las fuerzas uniformadas o camuflados entre los doctorers de los barrios populares, listos todos ellos sino a operar como fuerza de apoyo y de presiójn de toda la fuerza de choque que hoy maneja Nicolás Maduro, por lo menos a oficiar de informantes para armar la estrategia.

Pero también hay cubanos de primera que asesoran en los ministerios y en el propio palacio de Miraflores. No es un mito la estrecha relación entre los gobiernos de Caracas y la Habana hasta el punto que se señala que Venezuela está cubanizada y que el monitoreo desde la Isla cuesta miles de millones de dólares al año de las arcas y tesoro venezolano, al que los envidiables ingresos petroleros no han sido suficientes para convertir al llanero en un país progresista, a la altura de Chile y se encuentra más bien rezagado en la Región.

A la muerte de Hugo Chávez hace más de un año, le sucedió en el poder su ex canciller Nicolás Maduro, quien con unas elecciones donde no pudo demostrar que tenía mayoría de votos en las urnas (además tiene el control del CNE, Consejo nacional Electoral), ha pretendido imponer la idea de que está legitimado. Pero, bien se sabe que el pueblo está cansado de tantas arbitrariedades y no acepta tanta falacia y despilfarro, por lo cual Venezuela vive desde el 12 de febrero varias jornadas de protesta, la misma que ha causado 28 muertos, una cifra elevada que Maduro pretende que es autoría de la oposición, como si no supiesen América y el Mundo que toda la represión proviene de las fuerzas armadas y fuerzas de choque del que detenta el poder.

El Mundo está indignado contra el desgobierno venezolano, contra el desalmado ataque al pueblo llanero, contra una violencia que trata de distraer a bala un sistema de desaparición de miles y miles de millones de dólares, de un sistema que ha ingresado en una espiral de crisis económica y, sin embargo, el usurpador trata de defender su situación privilegiada con la ayuda de los hombres armados, que lejos de cumplir con la Constitución y la brillante historia de su país, han manchado el honor del uniforme, defendiendo las disparatadas ideas del ocupante del palacio presidencial.

Pero, también es lamentable que así como en el Mundo se deplora esta política de violencia contra el pueblo venezolano, contra la inteligencia de millones de ciudadanos defraudados en sus expectativas, países como Nicaragua, Bolivia, Cuba y Ecuador, mejor dicho sus gobernantes, respaldan a Maduro y exigen “la no injerencia den la sobreanía venezolana”. Increíble, estos mismos sátrapas (incluido Nicolás Maduro que ese momento era canciller de Venezuela) cuando hubo el golpe de Estado a Lugo, el ex presidente paraguayo, se metieron en Asunción a tratar de influir en las fuerzas armadas paraguayas, hicieron sesiones extraordinarias en Unasur, condenaron toda acción contra Lugo y ahora no quieren que el Mundo interrumpa las acciuones del inepto Maduro, quien gobierna “inspirado” por el espíritu de Huigo Chávez, por eso trata de imitar sus discursos, su forma de hablar, su forma de contar anécdotas para mantener al populacho entretenido.

Pero, el país ya no está entretenido por los dislates del usurpador. Quiere un Gobierno serio y demócrata. En la primera oportunidad que le den las urnasVenezuela va a expresarse por los 28 muertos. Y el liderazgo de la oposición no solo lo tiene Henrique Capriles, también crece el de un valiente, Leopoldo López, a quién irónicamente inculpa el inMaduro de la violencia venezolñana, siendo que en Caracas toda protesta es silenciada y para ello qué mejor que tener las afuerzas armadas a la orden del poder y a varios medios públicos dispuestos a decir que los muertos son culpa de “los violentos que protestan”. Ese es el panorama del “paraíso bolivariano”.

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