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octubre 13, 2012 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

Una alta autoridad impulsó el préstamo

En Quito todavía hay quienes creen a pie juntillas en lo que recita el Gobierno, en lo que piensa y planea a largo plazo el señor Presidente. Son unos ciudadanos de condición humilde, crédulos y, especialmente, gente de buena fe.

Es por buena fe que ellos encienden la radio o la tele los sábados por la mañana y tienen el deleite de conocer que es por amor a Chordeleg, a Salinas, a Lago Agrio, a Joya de los Sachas, por amor a los pueblos del país y no a sus votos, que el señor Ejecutivo se da la vuelta a la patria y siempre con esa sonrisa apacible y abrazando a niños y viejitos. ¿Qué va a creer usted que un caballero así, de sacarse el sombrero, tenga odios políticos o acuse en vano a los periodistas de corruptos?

Perdóneme, no le puedo vender, dice el tendero, mirando un billete de 20 dólares. Cámbieme ese billete en otra parte, porque yo hasta hacer cuentas y sacar el vuelto de mi domicilio me pierdo lo que dice el señor economista…

Cuando se le pide al taxista que ponga aunque sea música y no la cantinela sabatina, nos dice: “¿Cómo, perdón? ¿Es que yo no puedo hacer en mi carro lo que quiera?” En otros tiempos, el cliente tenía la razón, ahora nos imponen sus gustos.

Los niños quieren que su padre les saque al parque la mañana del sábado, ya que hace Sol y se puede disfrutar. “¿Qué dicen? ¿Y en qué momento escucho lo que dice Correíta?”.

Y lo que dice el Presidente es maravilloso: que ha inaugurado una obra en la localidad amazónica de ye zeta. En 400 millones; que ha construido un hospital en efe ge en 580 millone; que está decidido a cobrar los impuestos a su enemigo político, perdón al contribuyente tal y cual, 90 millones”.

Cada una de esas palabras son acompañadas por reacciones de agradecimiento del pueblo sensible y creyente. “Qué maravilla, cómo saca la plata. No le duele gastar… Obra, tras obra”.

Solo que la decena de obras responden a cuentas sin fiscalizador. Así que si el señor Presidente nos dice que ha rehabilitado la escuela equis ye en 200 mil dólares, no nos queda más que creerle, al igual que no hay por qué dudar sobre las empresas que consiguen los contratos con el Estado.

Además, el Presidente es un personero que no podría dejarse engañar, está en todo, otea la situación con visión de estadista. Bueno, como experiencia solo hay un caso en los que pudieron firmar algunos compromisos sin que él se entere y fue cuando el Estado le dio varios contratos a su hermano Fabricio.

Bueno, pero es a partir de hechos como éste, cuando se han producido ilegalidades y otras acciones nonc sanctas, toda esa legión de admirables televidentes y radioescuchas se ha reducido ostensiblemente. Los hay todavía, pero mucho menos que en los tiempos en los que el señor gobernante no dejaba que la sombra de duda, no digamos de la corrupción, llegue a los pagos del poder y de la revolución ciudadana.

Ahora, la famosa revolución ya tiene una historia y algunos nexos con el “no debe ser”. Por ejemplo, ¿es posible que el señor Presidente se preocupe obsesivamente de que una revista tal o un diario cual (ambos de carácter no oficialista) no pague a tiempo sus haberes y que no se precupe de la solución de temas de indudable inmoralidad como la narcovalija o el préstamo a Duzac?

Decimos que su preocupación es obsesiva porque ha dedicado cadenas a tratar de desprestigiar a tales medios, pero no ha mostrado sus luces ante la aparición de sendas irregularidades que se han cocinado en los predios de gente allegada a la revolución.

El economista debería poner atención al siguiente mensaje realizado por Francisco Endara, cuñado del primo del Presidente Pedro Delgado, a Germánico Maya, presidente de Cofiec, respecto a los reparos que ponían los mandos medios de Cofiec para prestarle 800 mil dólares a quien no tenía garantías para merecer el gran crédito:

"Por favor, Germánico, dispón que estas personas me esperen en Quito. Yo estoy en el avión ya de regreso a Quito y tengo que aclarar este tema. Me parece muy preocupante este caso (que no le den el crédito a Duzac) y me han solicitado tomar medidas. No se puede jugar así con las disposiciones de las autoridades".

Es la última frase la que nos interesa y no la vamos a sacar de contexto. Se advierte claramente que quien ha escrito el mensaje es un personaje influyente (cuñado del primo del Presidente), así que Germánico Maya debía ser dinámico en la entrega de ese crédito.

Y, efectivamente el directivo bancario fue rápido. Las investigaciones demuestran que a las tres horas y media el dinero estaba distribuido en cuentas de Nueva York y Suiza, depositado por el propio Duzac. Esa última frase dice: “No se puede jugar así con las disposiciones de las autoridades”.

¿A qué autoridades se refiere? ¿Al primo Pedro? Pero, ¿éste puede calentarse tanto por una pequeña desobediencia? ¿O están refiriéndose a autoridades más altas? Han hecho bien los asambleístas de oposición, entre ellos Betty Amores (en la foto) en no ceder ante la presión partidista y ante el intento de que las comisiones oficialistas y la misma Presidencia de la Asamblea corchen o intenten corchar la investigación al clamoroso caso Duzac.

Seguimos creyendo que el argentino solo es un peón de una organización de alto vuelo. Puso su nombre para un negociado que se armaba en nuestro territorio con el nombre Scanbuy y como ya cumplió su cometido volvió a su Argentina. Más, como en una operación no hay que olvidarse los detalles, se olvidaron de pasarle las letras a Gastón, por lo que no cumplió los pagos.

Es posible que ahora ya tenga ese dinero, pague y con eso “se acaba la cantaleta del periodismo corrupto y de los asambleístas fiscalizadores”. Perece que no, señores. Parece que hay que investigar más de este caso que ya causó algunas decepciones y también deserciones en los creyentes.

Ahora, hay quienes escuchan el Enlace solo para saber cuáles son las siguientes mentiras que se esgrimen sin rubor y con el mismo cinismo que aconseja Maquiavelo.

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