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julio 20, 2012 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

Un trabajo que no solo corresponde a la Prensa

En este momento, cuando se habla de los intentos correístas de amordazar a la prensa, es evidente la falta de cultura política de un amplio sector de la población, justamente la que tiene menos instrucción académica, es decir algo así como el 50% de ecuatorianos, como quien dice el núcleo poblacional que decide las elecciones.

Para este amplio espectro poblacional le es indiferente que Correa bata su mandoble contra los medios y los periodistas o que aparezca estigmatizado en un Enlace un editor como Gustavo Cortez, al que presentando su rostro en pantalla señaló: “Conozcan a este individuo”, criminalizando la tarea del periodista crítico.

¿Qué es lo que espera con estos aires de víctima el Presidente? Atacar a la prensa porque refleja los grandes errores del Gobierno, si ese es su papel. De esa manera, cumpliendo con la sociedad, el Washington Post y otros medios han logrado su prestigio.

Nos parece que el Mandatario ha hecho suficientes cosas como para que el Parlamento le llame a un juicio político, pero aún así preferimos que termine sin consecuencias su período. Si él está pensando que la oposición razonable, porque seguramente hay una radical, desea liquidar el estado de Derecho, está equivocado. Queremos que cumpla sus cuatro años (los de la relección) y se vaya tranquilo a Bélgica.

Pero, tenemos que poner en claro nuestro respeto por el obrero y por el ciudadano en general que no tiene tiempo y, creemos que, ni obligación para oír o leer sobre análisis políticos o aspectos de economía y petróleos, nadie tiene la visión y menos la culpa de que sus intereses se centren en lo que tienen un acceso e interés que va con su entorno o conocimientos.

Mas, no podemos ocultar que nuestra preocupación es que exista una indiferencia por lo que ocurre en el país, algo que se cumple como un rito la burla del Presidente contra la prensa, lo cual lamentablemente se convierte en un aspecto divertido no exactamente para esa población, sino para quienes quieren representarla, el grupo de cortesanos que acuden a los Enlaces y hacen gala de vulgaridad para transmitir la convicción de que “el Pueblo hace caso al Presidente y se ríe de las angustias de la prensa”.

Y, eso no es todo. Al hablar de población con cultura política se podría situar en aquel espectro donde están los abogados, profesores, periodistas(especialmente delas áreas política y económica) y activistas políticos.

Mas, para nuestra decepción la población que no es instruida políticamente se puede reflejar aún en profesiones como las de periodistas de temas ligeros como el deporte y los espectáculos. Desde luego no en todos, pero es admirable que unos cuantos de ellos tienen fijación absoluta en el fútbol o en el chisme del artista del momento y no se dan por enterados cuando hay tremendos deslices en los Enlaces o cuando hay una persecución a algún medio, a algún personaje.

Por ejemplo, Benjamín C. el editor de un pequeño medio quincenal de carácter deportivo, se conectó con nosotros y nos preguntó ayer sobre qué tema importante nos parecería para portada, pues ha decidido darle un giro a su quincenario antes de las elecciones, seguramente previendo que le caería algo de propaganda política.

Le hablamos de dos temas: sobre la “Ley Mordaza” que justamente perjudica a los periodistas y, desde luego, al público; y, del descontrol en el gasto electoral del Presidente.

Aquí vino nuestro drama, ninguno de los temas le parecía atractivo al colega del mundo deportivo. Es más, no había oído hablar de la Ley Mordaza y sobre el descontrol de los gastos promocionales del Presidente pues, no le parecía buena idea irse “contra el que tiene el poder”.

Es decir, tal como se anticipaba la actitud del editor del quincenal que iba a abrirse hacia los temas políticos, el giro que pretendía darle Benjamín a su periódico más iba a parecerse a El Ciudadano o a El Telégrafo, dos medios gobiernistas, antes que a un medio independiente.

No perdemos la esperanza de hacerle ver al colega lo importante de hacer una tarea social, en la que su trabajo no sirva de alfombra al poder. Nunca hemos dicho que él debe necesariamente pensar como nosotros pensamos, pero sí debería reflexionar sobre hechos tan visibles que retratan la actitud de un Gobierno prepotente, como los juicios a periodistas que han denunciado las irregularidades de su régimen; como el seguimiento inmisericorde a César Carrión o a Fidel Araujo, tal como hace el Coyote contra el Correcaminos.

Como cualquiera que se pone como objetivo ganar en nuestra relación diaria un voto a nuestro lado, que creemos es el lado de la Democracia, tenemos fe en poder cambiar la forma de pensar de alguien próximo a nosotros, sea en la familia, en el trabajo, en el barrio.

Lo que nos parece difícil, es hacer cambiar a ese 50% que ignora o se desentiende de la realidad del país. Esto es difícil sin que intervengan todos los factores: prensa, políticos y profesores, además todos aquellos defraudados por la revolución garantista que se burló de su propia Constitución.

Es por eso que los políticos, todos aquellos que consideren tener liderazgo en alguna actividad, no deben permanecer callados y deben hablar sobre lo que ocurre en el país, a fin de que su mejor orientación y esfuerzo empiecen a cambiar la forma de pensar de los ciudadanos que por ahora desconocen a fondo la mutación que ha dado la democracia en el país.

Bueno, para que no estén muy felices los gobiernistas, agreguemos que no es que ese 50% está con el Gobierno. Simplemente es una masa que, por ahora, no tiene gran conocimiento de los temas coyunturales. Así que mientras hablemos de éstos, será más fácil para ellos descubrir como es que puede ser posible que Carondelet difunda una propaganda en la que un muchacho ingenuo dice: “Te acuso Rafael de haberme robado el corazón”.

El pueblo debe aprender que basta que sea una publicidad, ese romántico textoadolece de falsedad. Y, de esta ficción es que se ha alimentado la revolución ciudadana.

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