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noviembre 14, 2012 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

Un repaso a los binomios

Se van completando los binomios presidenciales que competirán en las elecciones del 17 de febrero. Se conoció que Guillermo Lasso, que encontró serios obstáculos de los sectores indígenas y gobiernistas con la candidatura de su ex compañero de fórmula Auki Tituaña, tiene un nuevo binomio: Juan Carlos Solines (foto), quien tiene ideales políticos muy ponderados y realizables; y, ha mostrado sobra de elementos para ser un Vicepresidente con iniciativas sociales.Al hablar de Vicepresidentes, que antes se trataban de sujetos listos a conspirar (caso Alfredo Palacio) hay que empezar diciendo que Lenín Moreno supo visualizar el rol que puede tener un Vicepresidente de la República, que antes carecía de iniciativas y él le concedió un papel social con excelentes ejecutorias. La sociedad ecuatoriana sin duda ha reconocido que la gestión de Moreno es lo más destacado de la revolución ciudadana.

El Presidente no ha rayado a la misma altura, puesto que ha sido un gobernante que ha trabajado con un sentido egocentrista, convencido que el Sol gira alrededor de él, aparte de que no le ha importado fallarle a la verdad en temas como el respeto a la Constitución de Montecristi, la realidad del 30 de septiembre, la Consulta Popular falsamente motivada “por la seguridad ciudadana”, los juicios a periódicos (El Universo, La Hora) y la revista Vanguardia. El atosigamiento a Ecuavisa y Teleamazonas.

Correa ha realizado una labor depredadora respecto a los partidos políticos e inclusive respecto a las funciones del Estado, sometiéndolas a todas, es por eso que tanto la Asamblea, como la Corte Constitucional, como el Poder Judicial y el Consejo Nacional Electoral hacen a rajatabla lo que “sugiere” el último cultor de la autocracia en el país.

Bueno, pero no vamos a eludir el alto concepto que tienen los 14 millones de compatriotas de Lenin Moreno, que ha sido más realizador que todos los segundos mandatarios que le antecedieron.

Moreno, que seguramente no estuvo de acuerdo con la política dictatorial del Presidente, prefirió retirarse, pero deja un camino muy bien trazado para que sus sucesores hagan la tarea con las mismas o mejores luces.

Es por eso que hay que mirar a los diferentes binomios, para conocer si el perfil de alguno de ellos presenta una aproximación a lo que representó el Vicepresidente, que pese a sus limitaciones físicas supo desenvolverse con mucha capacidad y entrega para cumplir con metas sociales valiosas.

Bueno, para ir en orden: Jorge Glas Espinel (binomio de Correa), un funcionario que estuvo frente al Ministerio de Recursos Estratégicos. Nadie duda que en la trayectoria de la revolución ciudadana ha sido de los leales a Correa. Posiblemente uno de los aliados del Presidente con discreto perfil, habiendo alcanzado titulares por asuntos extra políticos (su padre, Jorge Glas Viejó tiene líos con la justicia).

Tal vez por esta situación, de la que no tiene responsabilidad el funcionario, su nominación por parte del Presidente resulta que no es muy aceptada por los cuadros de Alianza País, que sin embargo deben allanarse a las decisiones de Rafael Correa.

El binomio de Guillermo Lasso, Juan Carlos Solines, es un político joven que estuvo al frente del Movimiento Concertación Nacional (fue su director). Un crítico con fundamentos, doctor en Derecho, magister en Administración. Es un hombre que ha probado su interés en los temas sociales. Su discurso, de talante reposado y austero, tiende al razonamiento y se advierte que concilia con su interlocutor y, al respetar su tiempo, admite que éste también tenga protagonismo, tema en el que se ve una similitud con Lenin Moreno, aunque evidentemente hay diferencias en cuanto a la visión amplia que tiene Solines del escenario oficial desde afuera, en tanto que Moreno, en los momentos más álgidos y controvertidos del régimen, estuvo prácticamente digerido por una coreografía creada ex profeso para ubicarle como parte decorativa de la gran tramoya correísta. Por suerte, en los temas de fondo, no fue conseguido por los adláteres del régimen.

Alberto Acosta estará acompañado en la boleta electoral por Marcia Caicedo, una abogada salida de la Universidad de Guayaquil y cercana al MPD. Caicedo es abogada, con experiencia en el sector privado y asesora de empresas y gremios. Su gestión pública de algún renombre fue en el CNE, organismo en el que denunció presuntas irregularidades en la administración del expresidente Omar Simón, quien recibió críticas por su cercanía con el oficialista movimiento PAIS, nexo que se confirmó en las últimas semanas, de acuerdo con los pronunciamientos correístas de Simón.

Acosta dijo de ella: “Hemos valorado su calidad humana y esta no es una estrategia para buscar votos, sino coherencia política”. Mientras tanto en el Prian, Álvaro Noboa hace un binomio de carácter doméstico. Vuelve a elegir a su esposa, lo cual para muchos es perder un cuadro importante en la Asamblea. Anabela Azín tiene inquietudes sociales y como médica ha sabido llevar su misión a diferentes lugares. El Prian debió escogerla inclusive como candidata Presidencial. Alvarito es un político por hobby y sin estrategia.

Norman Wray escogió como candidata a la Vicepresidencia a Ángela Mendoza, de la cual no se conoce mucho, pero tratándose de una mujer no hay que negarle una visión social, en el caso de llegar a la segunda silla de Carondelet. Hasta el cierre de este artículo se desconocía cuales serían los compañeros (as) de boleta de Lucio Gutiérrez y de Mauricio Rodas.

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