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abril 24, 2012 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

Un golpe a la conciencia de los Venezolanos

Uno de los escándalos mayúsculos de la justicia dependiente de un Gobierno ha ocurrido en Venezuela, país pionero de la revolución del Siglo XXI.

Resulta que uno de sus exmagistrados del Tribunal Supremo Judicial (TSJ) y exfiscal militar, Eladio Aponte ha hecho revelaciones que de por sí hubiesen hecho sucumbir a un Gobierno más fuerte que el de Richard Nixon, porque lo aseverado por el ex funcionario del chavismo es mucho más grave que lo de “Watergate”.

Eladio Aponte ha señalado que mientras sirvió al régimen, recibió varias órdenes de Miraflores, para pasar por alto graves delitos de conmilitones de la revolución y dijo además que "El Vicepresidente de la República (Elías Jaua) es el que maneja la justicia en Venezuela".

Con el temor propio de los que pueden encontrarse en cualquier momento con un sicario en las calles de Caracas, Maracaibo o cualquier ciudad venezolana, Aponte confiesa que se vio obligado a huir de su país para poder hablar libremente.

“Mi situación se resume en la paradoja de perseguidor perseguido”, dice. "Conociendo el sistema por dentro y cómo funcionan, yo no creo que haya ninguna garantía, al menos para mi caso".

author: @EdgarJara
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Su posición recuerda la de una jueza ecuatoriana que para denunciar que no fue Juan Paredes el que redactó la sentencia de diario El Universo, sino que ésta ya vino redactada en el pendrive “Chucky Seven”, se vio obligada a huir del Ecuador.

Esta magistrada también tuvo temor, pese a que en su caso los peritos ya tenían pruebas de que el pendrive fue usado tanto para el juicio al diario porteño(redactado fuera del juzgado correspondiente), como para una de las causas de Gutemberg Vera, el abogado del equipo legal de la Presidencia de la República.

Si a César Carrión, que solo dijo que el Presidente de la República no estuvo secuestrado el 30 de septiembre de 2010, le han descubierto que tenía aficiones de magnicida, a esta jueza que se atrevió a desmentir a la nueva justicia refundada tras la Consulta Popular del 7 de mayo, con seguridad le hubiesen hecho una campaña negra.

Pensamos, siempre proyectados por el caso Carrión, que le hubiesen colocado tras los barrotes y sin libertad le hubiese sido poco menos que imposible demostrar alguna inocencia.

Se ha conocido que determinadas dictaduras o gobiernos a los que hacen genuflexión los jueces, con la claridad de su justicia logran descubrir que en algún lugar de las habitaciones del perseguido o en el vehículo de éste hay casuales paquetes de droga.

Bueno, pero no nos alejemos del tópico venezolano. Aponte aseguró haber recibido llamadas "desde el Presidente (de la República) para abajo" para manipular la Justicia.

Sobre sus temores, este hombre que cometió varios errores y que desde ya está pagando, se expresó el canal SoiTV (Sistema de Opinión Interactiva), que sirve a la comunidad hispana en EEUU.

También salió a la palestra el nombre del narcotraficante Walid Makled, cuya entrega a Caracas, por parte del gobierno colombiano, se hizo hace varios meses y, presuntamente, sirvió para la reconciliación entre Chávez y Santos.

Este narcotraficante, al parecer habría sido amigo del Gobierno venezolano y se habría trasladado de un lado para otro con papeles suministrados por la Fiscalía.

El denunciante se expresó contrito y dispuesto a pagar "penitencia" por su comportamiento que, admitió, no fue leal con la Constitución venezolana.

"Yo formaba parte del Poder Judicial de una manera protagónica. Y quizás muchas de las cosas que suceden en el poder de ahorita existieron bajo mi responsabilidad”.

"Por este mismo hecho la mayoría de venezolanos le condena, y otros esperan que se calle, llegando incluso a condenarle “por traidor”.

"Trataré de subsanar en lo que me queda de vida el daño que hice, esa es mi penitencia".

Una de sus revelaciones más fuertes tienen que ver con un narcotraficante, "el comandante Magino" que fue edecán de la madre del Presidente. Todos abogaron por él. Aponte recibió mucha presión para que el hombre que fue encontrado con un cargamento de cocaína sea liberado.

“Es el único caso de narcotráfico en el que dejé libre al inculpado”, reveló Aponte.

Reveló que en Venezuela sí existen presos políticos: "Sí, hay gente que la orden es no soltarlos”, señaló. Un caso para la CIDH, pero especialmente para la conciencia de los venezolanos.

Para rematar sobre el sistema de Justicia, el exmagistrado dijo haber recibido "bastantes" llamadas de la actual presidenta del TSJ, Luisa Estella Morales y de la fiscal general, Luisa Ortega Díaz, para actuaciones de este tipo.

El ex hombre fuerte de los tribunales venezolanos denunció que, especialmente las decisiones de la Sala Penal del TSJ, son consultadas con el alto Gobierno. "No nos caigamos en dudas, en Venezuela no se da puntada si no lo aprueba el Presidente de la República".

La existencia de autonomía en el Poder Judicial venezolano es una falacia. Lo señala Aponte y da pelos y señales de aquello.

"Todos los fines de semana principalmente los viernes en la mañana, hay una reunión en la Vicepresidencia Ejecutiva del país, desde donde sale la directriz de lo que va a ser la justicia. O sea, salen las líneas conductoras de la justicia".

Son muchas, muchas más las revelaciones del ex pez gordo de la Justicia llanera. Por muchas razones, el caso Aponte debe ser evacuado no aceleradamente por los venezolanos.

Hay que profundizarse sobre las aguas espesas que plantea no solo la Justicia venezolana, sito todo el entramado político, dependiente del Ejecutivo.

Los venezolanos no pueden dejar pasar esto como un escándalo más de los que resbalan a los rojos rojitos. Ah, y no deben hacer caso de aquellos que quieren que Aponte se calle. Si son inocentes, deben dejarle que hable.

Puede haber países parecidos al de aquella revolución mal llamada bolivariana. Bolívar hubiese desenvainado la espada para liberar a la quinta república de tamaño engaño.

En cuanto a la lección que deja el “chavogate”, no todo queda oculto, el hecho de que haya un Aponte, desleal con su jefe, pero conveniente para la sociedad, sirve para prevenir sistemas de justicia similares.

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