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agosto 13, 2012 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

Un escenario de injusticia

Una de las más terribles lecciones que deja el haber dado cheque en blanco a la revolución ciudadana en el tema Justicia es haber considerado, desde el punto de vista de sus seguidores, que se trata de una nueva etapa para el cumplimiento de las leyes.

Obviamente que los casos que no interesan a los dueños del poder y que no influyen políticamente van a ser objeto de resoluciones apegadas a la legalidad, es lo mínimo que puede ocurrir para que el público no sienta este ambiente de ilegalidad.

Pero, damos por descontado que si un viejo militante de Alianza País tiene un litigio van a aparecer los Juan Paredes que apliquen la salomónica sentencia que les ocurra a sus patrones.

No solamente se encuentran los casos que involucran directamente a la primera autoridad: por ejemplo El Universo, El Gran Hermano, ChuckySeven, Revista Vanguardia. Hay muchos casos en los que pueden estar involucrados mandos medios o, por ejemplo, los considerados enemigos del régimen.

Pensar que en estos casos la Constitución garantista o la Corte Constitucional, que se ha mostrado servil con el régimen, respalden la imparcialidad de los procesos, es ser idealistas.

En este momento, uno de los asambleístas que más ha contribuido a descubrir el verdadero rostro revolucionario y a poner en tamaño real la ética de los que vinieron a desterrar “la vieja política”, Galo Lara, se encuentra arrinconado por las leyes revolucionarias, con el cuento de que es cómplice de un triple crimen, supuestamente cometido por quien era su pareja, Carolina Llanos.

La señora Llanos, a quien inculpan de estos hechos ha negado los mismos, pero no vamos a cometer el pecado de poner las manos al fuego por alguien a quien no conocemos. Solamente podemos asegurar que es su palabra contra las de quienes le han arrinconado. Lo que sí podemos estar ciertos es que difícilmente una mujer es capaz de cometer una locura como esas, salvo que tenga un odio profundo y tenga una mentalidad criminal (la señora en cuestión no tiene antecedentes).

Pero, en el caso de Lara, solo por haber sido pareja de la sospechosa, el poder encontró, “convenientemente”, que esta es la ocasión para descabezarle y los testigos (que nunca faltan) señalan que “le han escuchado referirse con odio sobre las víctimas”. Cualquiera sabe que hay mucha gente sin oficio conocido que por un plato de lentejas es capaz de formular testimonios que no siempre se apegan a la verdad.

En este caso, el testigo que han encontrado es un sujeto llamado Álex Vicente, quien además tiene antecedentes penales. El propio Galo Chiriboga, Fiscal de la Nación, señala que se trata de un testimonio legítimo, pues aunque Vicente tiene antecedentes, el hecho de que no haya sido juzgado significa que “aún es inocente”.

Así fue como encontraron el testimonio de un sujeto que a días del 30 de septiembre dijo que Fidel Araujo le entregó una cámara pistola para matar al Presidente de la República. Los testigos pueden sobrar, lo que falta es que sus argumentos sean creíbles.

A quienes conocemos que la especialidad de Lara es la investigación y que se trata de un legislador valiente, franco y al que la persecución política no le ha dejado en paz e incluso intentó retirarle la inmunidad parlamentaria, sabemos que puede perpetrarse otra de las grandes injusticias de la época revolucionaria.

Conscientes estamos que no siempre es bueno dar por firmado una adhesión con una persona sin conocer a fondo la verdad. Todas las personas, precisamente por ser humanas, adolecen de limitaciones, solo alguien de condiciones divinas puede llegar a la perfección.

Lara seguramente puede tener una visión sesgada sobre la “perfección” del poderoso de turno, puesto que éste suscita a menudo reacciones, pero creer que él tenga la mente criminal que quieren atribuirle, es pensar malévolamente.

Ojalá el legislador haga llegar a la prensa que tiene dudas sobre la perfección del emperador (la prensa “corrupta”) todo el memorial de pecados sobre los que él, en calidad de fiscalizador ha podido recabar, procesar y comprobar.

Otro de los testigos señala que la señora inculpada de las muertes, al ser detenida se tragó un chip de teléfono, en el que constaban comunicaciones con Lara, pero dudamos que una persona en sus cabales haga una cosa de esas sin arriesgarse a un atragantamiento.

Sobre las comunicaciones entre la mujer y el legislador no nos cabe duda, por algo eran pareja, pero eso no quiere decir que solo por el caso de haberlas (en el aludido chip) el legislador comparte, “incuestionablemente” responsabilidad sobre esas acciones demenciales que significa haber llegado al cometimiento de un triple crimen.

Lara no es un legislador cualquiera, su investigación se ha tornado en respetable, y Sociedad Patriótica, que es el partido más organizado del país, después del Movimiento AP, le podría poner de presidenciable, pero el gran público que es el que dictamina sus preferencias en fútbol, en música, en lucha política, considera seguramente que el curtido en la tarima es el coronel Gutiérrez, por lo que damos por descontado que los conocedores de la medición de carisma le esquilmarán al legislador posibilidades electorales.

El país tiene que llegar a evaluar e identificar la gran verdad de este “cambio de etapa” que pretende ser el gobierno que va por el sexto año en el poder. Si usted, amigo lector, concluye que eso de meterle la mano a la Justicia no era sino un gran objetivo para satisfacer los más abyectos proyectos, pronto tendrá la oportunidad de retirar esa confianza votando por un elemento con respeto a los derechos de la ciudadanía, tomando en cuenta que dentro de ella está la oposición.

Darle poder a un solo hombre es retroceder en la historia y repite los males de cualquier régimen tirano. Compatriota, encienda el camino de su conciencia y no vuelva a permitir que el Ejecutivo se tome poderes y funciones que deben permanecer autónomos.

Si usted considera que no deben existir opositores es mala señal de que está adoctrinado para creer que en su mundo está justificada la existencia de un prohombre con derecho a usar la desproporción delos poderes.

Por el contrario, cultive la idea de que en tanto haya oposición, en cualquiera de las manifestaciones y circunstancias de la vida nacional, menos posibles serán las arbitrariedades y la impunidad de la injusticia.

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