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octubre 12, 2012 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

Un CNE sin reglas claras

Cuando usted recela de un individuo o de una institución, desde luego que todos sus movimientos le parecerán sospechosos. Es lo que ocurre con la mayoría de partidos y movimientos políticos de Ecuador con respecto al Consejo Nacional Electoral (CNE).

Habría que ver, por qué razón se originó esa forma de pensar, tal vez en la súbita fiebre de aparición de firmas falsas. Pero que ocurra a pocos meses de las elecciones por supuesto que genera incertidumbre.

El Consejo Nacional Electoral del Ecuador está avocado a mostrar una imagen de pulcritud frente al proceso que se avecina, tras haber dado señales que se consideran erráticas, al haber permitido, entre otras cosas que la visión del Ejecutivo prime en el recuento de las firmas de adhesiones, puesto que allí la función electoral debió establecer su independencia frente al régimen.

No hay que olvidar que Domingo Paredes, el presidente del CNE ha dilatado el tema de someter al organismo que preside a controles y auditorías por la mayoría de partidos que recelan de su actuación. En Caracas, el árbitro electoral venezolano se sometió a auditorías de partidos y movimientos. También a la evaluación de institutos independientes como el Centro Carter u organizaciones internacionales como la OEA o la Comunidad Europea. Un tema que los políticos de la oposición del Ecuador siguen clamando porque esa posibilidad se concrete.

El CNE ecuatoriano, a la inversa de lo que ocurre en otras funciones del Estado, debe demostrar independencia, pues el parcialismo no hace sino perjudicar a las mayorías que están distribuidas en todos los partidos y movimientos del país, con excepción de Alianza País.

Se considera que el CNE debe esclarecer el tema de la promoción y el gasto electoral. César Monge de CREO se muestra contrario a las intenciones del CNE de imputar como gasto electoral lo invertido en darse a conocer su movimiento antes de que inicie oficialmente la campaña electoral. En estas circunstancias, es bueno precisar que aún no se ha iniciado formalmente (oficialmente) la etapa de campaña, donde cada una de las inversiones tienen que ser sometidas a auditoría.

Mientras tanto, si solo se está dando a conocer un movimiento, un libro o una forma de pensar, esto equivale a menos de lo que hace el Presidente todos los días: dando a conocer el menor mensaje como parte de “la Revolución Ciudadana”. Por ejemplo, aparece alguien hablando “de la nueva bondad de los hospitales públicos (generalmente gente de la tercera edad)” y eso se remata con el estribillo La Revolución Ciudadana Avanza y el Presidente alzando los brazos exultante y con la mirada hacia la salida del Sol.

Si eso no es propaganda del líder, ¿qué podrá ser? Pero además, no solo que los sábados nos invade con sus Enlaces que tienen una monotonía que no advierten los habitantes de una población pequeña y sí los periodistas que necesitan saber si hay alguna novedad. El domingo también hay cadena. El lunes también hay cadena. Ahí te queremos ver Domingo Paredes.

También el PRE denunció que el CNE, en decisiones de última hora, ha pretendido dedicar a esa tienda política una norma que obliga a los candidatos a participar en los eventos de proclamación.

“Por otro lado, mi padre no ha recibido sentencia pese a la presión existente a nivel de poder judicial y ese solo hecho nos faculta a estar convencidos que no hay razón para que puedan impedirle ser candidato”, en concepto de Dalo Bucaram.

Otro tema que debe ser clarificado es el de las reglas para los observadores de los partidos y movimientos. Medardo Oleas, ex vicepresidente del Tribunal Supremo Electoral, dice que no se ha establecido cuáles son las reglas para los observadores, que no se garantiza el derecho a la información y que el documento, como tal, está enfocado al día de la elección y no a una observación integral.

Participación Ciudadana (PC), organismo que siempre ha sido activo en el reconteo de votos recibió las últimas precisiones respecto a su tarea: “Si la acción de veeduría electoral de cualquiera de los observadores electorales inscritos incluyera proyección de resultados, podrá presentarlos a la opinión pública precisando que se trata de proyección de resultados, no vinculante, resultante de un ejercicio de control social, que no implican o suplen a los resultados oficiales cuya difusión corresponde exclusivamente a la autoridad electoral".

De cualquier manera, es un indicativo útil el de PC, puesto que si en sus cuentas aparece un candidato con el 38% y en las cuentas oficiales solo alcanza el 28%, en tanto que el candidato de la casa obtiene un 49% y en las cuentas de PC solo llega a 39% esto debe obligar a un replanteo de las cuentas, pues normalmente el límite de error llega al 2% y máximo 3%.

Otro partido, Sociedad Patriótica también califica de ilegal el reglamento de Inscripción de Candidaturas que señala que para inscribir una alianza debe agregarse el acta, cuando el Código establece hasta 30 días para la calificación de las alianzas.

También ha sido cuestionada la estructura de los distritos electorales. Según Medardo Oleas, en el art. 8 del reglamento para candidatos, cuando se pide que se juramente que han vivido en una circunscripción territorial, será difícil precisar, puesto que un candidato puede tener su oficina en La Carolina de Quito y residir en Cumbaya, que no le va a ser complicado representar a una de las partes, la que le interese.

Pero, el tema más flagrante por el que se puede inferir que el Consejo Nacional Electoral permite ventajas es porque no ha creado ningún reglamento que impida que se haga propaganda oficial (de todos los estamentos burocráticos) con presupuesto estatal a cuento de que se habla de obras. Por lo menos, si es que existe, no se hace público ese reglamento. Hay razones para creer que el CNE merece la mirada atenta de la sospecha.

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