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mayo 30, 2012 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

¿Turismo de las autoridades o investigación seria?

En el país “no se identifica” ni siquiera se establece una sospecha sobre quien efectuó la entrega de la droga, hecho ocurrido en la misma Cancillería. Es decir, no se avanza en el Ecuador sobre el Caso “Narcovalija”, algo que no debiera ocurrir puesto que ha sido en nuestro territorio de donde ha partido el voluminoso paquete que llevaba casi un quintal de cocaína.

El tema podría ser superado y pasar a la esquina del olvido de no ser porque enternecen las acciones que realiza Galo Chiriboga a nombre del país en Italia, a quien se lo ve más bien con atuendo de turista que va a salir a algún museo de Milán antes que al funcionario preocupado por desempolvar las incógnitas que genera este caso.

Se entiende que la presencia de Galo Chiriboga debería dar un resultado mínimo sobre el aporte al logrado por la Fiscalía italiana en semanas anteriores. Las interrogantes en Milán y mucho más en Quito, donde ningún funcionario responde por la valija, siguen intactas.

No se ha avanzado nada, no se sabe cómo es que se ha conectado el tema de “Ruga, la Tortuga” con una forma de promoción de nuestro país, ni cuantas veces ya se dio esa función en el exterior.

¿Algún funcionario de Cancillería es experto en temas culturales? ¿Fue él quien calificó como apta a la función para presentarla en Milán?

Es un tema que produce úlcera, ciertamente, porque no se puede entender cómo fueron adquiridos los jarrones directamente en Ecuador cuando deben haber muchos de esos en Italia, o en España o, por lo menos fábricas que los elaboren y solo había que facilitar el diseño del dibujo. No, había que llevarlos expresamente desde Quito…

Quisiéramos tener a la mano el libreto de “Ruga, la Tortuga”, para entender en qué forma contribuyen los jarrones al argumento que al parecer estaba destinado a niños, porque en los jarrones se advierte la caricatura de una tortuga.

Realmente era un libreto para engañar a niños, solo que la Policía italiana demostró que no es tan ingenua y paró a tiempo con este sistema, que podía seguir por mucho tiempo de no ser porque una correspondencia inviolable, como es la valija diplomática, debió sortear la inspección de sabuesos que no entendían cómo es que los jarrones vacíos pesaban tanto.

El Presidente de la República y el Canciller señalan a menudo que la prensa se enfoca demasiado en temas como la “Narcovalija”, pero olvidan recordar, aunque sea para su interín, que no puede ser que un sistema tan perfecto de introducción de cocaína haya sido patentado sin que alguna autoridad se indigne y se decida a aclarar un tema tan sensible, que refleja la imagen del país a nivel internacional.

El viaje del Fiscal a Milán donde se entiende que va a realizar averiguaciones sobre el entrampado caso “Narcovalija” demuestra que las autoridades nacionales no tienen indicio alguno de las responsabilidades en el país, pese a que fue aquí donde se procedió a hacer el envío de la carga de cocaína.

Es decir, las investigaciones en el lugar donde se originó el hecho ilícito se han tornado inútiles, de allí que haya sido necesario, según las autoridades locales, que viaje el fiscal general, Galo Chiriboga, para que haga indagaciones en Milán, Italia.

Las autoridades judiciales de Italia aceptaron que autoridades ecuatorianas efectúen una audiencia para escuchar a los detenidos en Milán por este caso, algo que también debió hacerse en la capital ecuatoriana puesto que fue en el país donde hay (o debe haber) un responsable de verificar el contenido y cerrar la maleta. Lo lamentable es que no haya un solo detenido en Quito, pese a ser el lugar donde se originó el envío.

El fiscal general, Galo Chiriboga, desde el lugar al que viajó a hacer un trabajo que, por los alcances logrados por el mismo funcionario, bien pudo hacerlo un encargado de menor monta, dijo que luego de reuniones que mantuviera con la Fiscalía en Milán (Italia), su visita fue “muy provechosa” para concretar la Asistencia Penal Internacional solicitada por Ecuador a ese país.

Según la Fiscalía, se fijaron audiencias contra los sospechosos: cuatro ecuatorianos y un estadounidense, investigados por el sonado caso, que hablando en claro fue tráfico de cocaína líquida.

En Milán, Chiriboga tuvo un encuentro con Vicenzo Tutinelli, magistrado italiano encargado de Asuntos Internacionales de la Fiscalía de Milán. Este funcionario se comprometió a entregar, en un período aproximado de cuatro semanas, evidencias solicitadas por Ecuador dentro del caso.

La audiencia se efectuará el 18 de junio, desde las 10:00, en la misma ciudad de Milán (esto es a los cinco meses de haber sido descubierto la cocaína líquida en los envases que supuestamente estaban destinados al montaje teatral de “La Tortuga”).

A la diligencia acudirán Fernando Guerrero, agente de la Fiscalía de Pichincha; un agente de la Policía Judicial, que investiga el caso, y Pietro Pomanti, quien actúa como abogado del Estado ecuatoriano, el cual interviene en el proceso como parte ofendida.

Esto último quisiéramos interpretar que el abogado Pomanti actúa por la parte ofendida “por los narcotraficantes que utilizaron la valija diplomática”. Es decir, no quisiéramos concebir que Ecuador sea la parte ofendida por “policías que no respetaron la inmunidad diplomática”.

La duda nos ha durado un momento, pero en honor al buen nombre de los funcionarios ecuatorianos nos decantamos por la primera parte, es decir Pomanti nos defiende de la acción y ofensa de la organización ilícita que usó la valija del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Entre los elementos que la Fiscalía de Ecuador solicitó a la de Italia consta copias certificadas de las versiones de los detenidos, copia certificada de las pericias técnicas, así como una muestra testigo de la droga incautada.

Todo esto, como para que se acaben las dudas, que el señor Fiscal esté convencido que hubo el dolo y que por fin se movilice él u otro Fiscal, que la Justicia ecuatoriana haga su parte y desvanezca de alguna manera esta mancha que no representa un delito cualquiera.

Hay que poner un zoom sobre lo que nos inquieta: que una organización de narcotraficantes haya descubierto que al ser la valija diplomática inmune a cualquier inspección policial haya abusado unas cuantas veces de este privilegio y haya usado antes el ingenioso sistema. El asunto es, ¿con complicidad de quién?

Mis respetos para la Policía italiana. Cumplió su papel al demostrar que en materia de ley nadie ni nada es invulnerable a una acción que se saltó de normativas formales y, bien se vio, estuvo justificada.

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