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octubre 4, 2012 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

Sospechosos, aquellos recopiladores de firmas…

Así como Laura Tibán denunció que había seudo organizaciones listas a ofrecer un paquete de firmas, a fin de ahorrar tiempo a las fuerzas aspirantes a ingresar en la competencia electoral, en Ecuador ahora se duda de todos los que por allí andan acumulando firmas con tal o cual motivo, sin que se hable precisamente de lo político.

Varios ciudadanos que negaron haberse adherido a determinados movimientos, haciendo recuento de las veces que firmaron voluntariamente, aducen recordar que a la salida de hospitales, universidades y empresas no se dejaron de notar ciudadanas que hacían firmar, por hechos no políticos, por ejemplo, “por la candidatura al premio Nobel de la Paz para el ecuatoriano Lenin Moreno”.

De ninguna manera comprometemos la dignidad del segundo mandatario, de cuya dignidad hemos señalado en varios artículos, pero la Comisión que trabajó para mover la conciencia nacional hacia el respaldo a esta causa, no debería tener inconvenientes en presentar los cuadernos correspondientes y darnos a conocer sobre el listado de adherentes a la postulación para el Premio Nobel de la Paz.

No se puede descartar que la recopilación haya sido realizada por elementos de Alianza País o de cualquier sector político. La Fiscalía debería conocer y dar a conocer sobre el destino de esas firmas. Que nosotros sepamos, las formas de adhesión a los diversos movimientos políticos y partidos del país se hicieron con papel cuya presentación no fue analizada en su momento por la ciudadanía.

Es que el país no puede menos que estar absorto porque se ha dado a conocer que la ilegalidad, en la acción de presentar firmas en pro de los actores políticos, ha sumado un número increíble de firmas falsas. La verificación de firmas del CNE tiene un resultado inverosímil: siete millones de firmas repetidas.

Un número demasiado alto, casi como todos los votantes del país. Luego de que terminara el reprocesamiento de afiliaciones de los partidos y movimientos políticos que pugnan por participar en los comicios pluripersonales de 2013, el Consejo Nacional Electoral (CNE) dio a conocer esa cifra inesperada: siete millones de firmas presentadas para la inscripción electoral se repiten en distintas organizaciones políticas. Este paquete de adhesiones irregulares será entregado a la Fiscalía General para que investigue el caso.

Según Domingo Paredes, presidente del CNE: “La repetición está sobre los siete millones. Es decir, la firma y número de cédula de millones de ciudadanos han estado presentes en la inscripción de tres, cuatro, cinco o hasta seis organizaciones políticas. Por ese motivo (esas rúbricas) serán remitidas a la Fiscalía, ya que nosotros no tenemos la potestad técnica, administrativa o legal para analizar el tema”.

Como consuelo que es la brizna de honestidad: las personas en pleno ejercicio de sus derechos políticos quedarán registradas en la organización en la que originariamente presentaron su voluntad política, “siempre y cuando la rúbrica sea legítima”, señaló el titular del organismo electoral, que también cae en el grupo de los responsables de este caos, que por suerte no llegó a impedir la participación de fuerzas políticas que no son sumisas al régimen, puesto que tanto CREO, como el PSP o la Alianza de la Izquierda tuvieron las suficientes firmas como para seguir con vida en un evento en el que el Presidente de la república, como si fuese un juez electoral o constitucional dijo que haría vigilia para impedir que los partidos que no son de su agrado “se burlen de la buena fe de los electores”.

Pensar que el CNE ya mucho antes autorizó la participación de varios de esos movimientos, hasta que el Gobierno “descubrió” que había firmas falsas.

Todas las tiendas tenían la obligación de preservar las copias correspondientes, para comparar con las que fueron investigadas en los últimos días por el Consejo Nacional Electoral, en maratónicas sesiones, para las que requirieron el apoyo de estudiantes universitarios que fueron capacitados y de los que conocemos aún están esperando la retribución comprometida.

Conservar la copia de todas las listas y actas firmadas podría evitar los dolores de cabeza que han tenido movimientos que han trabajado decentemente y presentaron con legitimidad las adhesiones.

Lo importante es que pese a los esfuerzos por participar con gente sin ningún peso electoral, AP se las va a ver con fuerzas políticas que tuvieron la capacidad de reunir un número suficiente de firmas, en un terreno donde había más bien sospecha que confianza.

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