0
febrero 17, 2014 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

Se juega inclusive su prestigio

Nunca se ha visto en nuestro país un Presidente entregado a su tarea de promocionar a su partido y a sus candidatos en lugar de gobernar. Y, al parecer, ni siquiera su gran empuje, su influencia en el electorado “cautivo” van a hacer posible un triunfo en las principales ciudades ecuatorianas de la camiseta verde limón.

El Rafa abandona las formas y la majestad del poder por plegar en la lucha por los suyos. Y eso que tienen la ventaja de ser promocionados en las incontables cadenas de televisión que al parecer no puede detectar el CNE (entre nos lo saben todo pero fingen ignorarlo para no enojar al patrón).

La desventurada y lamentable escena de un Presidente convencido de su irresistible poder de convocatoria no hace sino corroborar que el país está desgobernado, porque a unrevolucionario de esta ralea no le interesa tanto estar en los deberes de Mandatario sino en la emoción de una tarima, sumando desesperadamente votos para conservar la Alcaldía de Quito y conquistar la de Guayaquil. Para evitar que el prefecto del Guayas caiga derrotado por ante las denuncias contundentes de su adversario César Monge, un postulante con personalidad al que deberían detenerse a escuchar aquellos buenos ciudadanos que al parecer tienen cerebro programado para disfrutar de las sabatinas donde el “yo soy el mejor” es la cantinela sempiterna. Ciudadanos que no se indignan cuando un noticiero o un programa regular de la televisión es interrumpido para dar paso a una imprevista cadena, donde cualquier motivo sirve para convencernos que en esta ínsula nunca hubo semejante gobernante ni lo habrá (rezamos porque así sea).

Ahora, este personaje de primeras planas ha vuelto a besar niños y viejitos, todos ingenuos y convencidos de este ciclo fantástico de cariño presidencial. Ellos olvidan que esos afectos son más vívidos y notables en vísperas de alguna elección. La actual, en la que se busca nuevas dignidades seccionales, al parecer no las tiene todas consigo, porque pensó que poniendo un par de candidatos sin talla, mediocres y aplanados por la necesidad de que ingrese en la lid el presidente, pues solos la derrota sería catastrófica.

Ni Augusto Barrera (que quiere ser reelegido Alcalde de Quito), ni Viviana Bonilla (que pretende desplazar a Jaime Nebot) tienen la fuerza suficiente para lograr su meta por su trabajo, su talento, su carisma o sus luces. Ambos requieren la inyección de la “sombra”. Y la sombra no es sino el que dispone de todo el aparato estatal para hacer lo que le dé la real gana y tiene luz verde para abandonar el palacio para luchar por los suyos, jugándose inclusive su “prestigio”.

El pueblo, nos tememos que ya no está tan enamorado del proyecto ese de ser el rafa el monarca de todas las instancias del poder. Por lo menos los peones que ha puesto a bregar no convencen y van a tener serios problemas el 23 de Febrero.

En días anteriores las encuestas determinaron que hubo rebasamiento del candidato de SUMA, Mauricio Rodas, al tibio alcalde actual, Augusto Barrera. Esto ha obligado al querido Presidente a redoblar esfuerzos (y seguramente presupuestos) y a pedir, sí señores, verídico, en carta “personal” que llegó a los hogares, como aquel papel del agua o de la luz, que voten por el Augusto, para dirigir los destinos de la Capital.

“Nos podrán robar todo, pero menos la esperanza”, apunta el gobernante. Y para nosotros su actitud equivale a robo, porque no puede ser que con el presupuesto del Estado se las arregle para invertir en la campaña de su ahijado. Seguramente lo mismo habrá hecho en Guayaquil por “Viviana” y seguramente lo habrá hecho por Jairala.

Es decir, los capaces y valientes opositores no solo se las tienen que ver con su adversario, sino con una política de Estado, con una fortísima corporación electoral que lleva 10 años en la tarima y que nos regala no solo cadenas y sabatinas sino que las reprisa con gran empeño y considerándose dueño del tiempo y con libertad para generar spots como aquel en el que prometen, en documental completo, la reconstrucción del “glorioso estadio Atahualpa”, siendo que a Nebot le prohibieron spots que hablen del futuro, pues según la “ley electoral” los funcionarios solo deben “hablar de realidades”.

Es toda una trama desesperada y por lo mismo audaz la que manejan los oficialistas. Pero la gente ya ha identificado: no púede ser que demos el voto a estos pálidos que dejan que otro sea el candidato (el Rafa, quíen más) y no ellos. Ojalá la conciencia de los ecuatorianos ya haya descubierto el truco de la gran promoción con padrino que se vive con esta “revolución”.

Click to share thisClick to share this