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septiembre 9, 2012 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

Se destapan las cartas de las elecciones 2013

El país está en el umbral de una nueva campaña presidencial. En Ecuador disputan con posibilidades Rafael Correa, Guillermo Lasso, Lucio Gutiérrez y Alberto Acosta. A estos cuatro elementos, que se les puede considerar favoritos, se unen: César Montúfar, Álvaro Noboa y, tal vez, Fabricio Correa. No se aguarda otro nombre sorprendente, es decir alguien que pudiera sortear fácilmente el terreno de los cuajados en política y en condición de personaje público inédito patear el tablero de la lógica (como ocurrió con Jaime Roldós en 1979, al derrotarle al casi ungido Sixto Durán Ballén).

Realmente, en pocos días ya se podrá establecer la lista definitiva de competidores, pero se puede anticipar que los citados están en capacidad de entrar en la lid, con excepción de Fabricio Correa, quien debe arreglar el problema de las firmas. Estamos convencidos que el libreto de los hermanos Correa es “rechazar la postulación de Equipo (el movimiento de Fabricio) y consolidar la tesis de que hay real distanciamiento entre los hermanos”, de tal manera que ese momento se diluye cualquier suspicacia sobre ese “invento del Gran Hermano”.

Estas elecciones empiezan con ambiente caldeado, ya que por primera vez en la historia el Mandatario resultó enemigo de la Prensa independiente, pese a que fue ésta la que le apoyo en su primera campaña, en tanto que fue crítica con Álvaro Noboa.

Esa actitud histriónica de Correa no ha sido asimilada por los medios, que se enfrentan a una suerte de prima donna, una persona que juega a los ángulos de la sorpresa. Su obsesión es que se conmuevan las primeras planas, de allí que ahora le puede sorprender a usted con razonamientos de persona interesada en el país y al siguiente día puede parecer un sujeto sumamente obsesionado con temas personales, muchos de los cuales le han dado un perfil de hombre belicoso y con no pocas ambiciones. Ahora le puede parecer sensible para hablar del ciudadano marginal y mañana le puede parecer inconmovible al ocurrir la muerte de un amazónico que salió a protestar contra la explotación minera.

A este ciudadano que basa su popularidad en el ingente gasto publicitario y no solo en los destellos populistas, al estilo Abdalá, solo que un tanto más académico en su discurso y actitudes, tienen que derrotarle aspirantes que no tienen los mismos recursos. Es estado petrolero ha deparado millones para la revolución de la propaganda.

En las elecciones 2013 se calcula que cinco o seis candidatos estarán en la parrilla de partida.Hasta mediados de octubre, es decir de aquí a cinco semanas, se conocerá cuáles serán, definitivamente, los candidatos ecuatorianos para los comicios de febrero 2013. Por lo pronto, se siente en el ambiente que cuatro de los precandidatos tienen fuerte número de seguidores: Rafael Correa, Lucio Gutiérrez, Guillermo Lasso y Alberto Acosta.

Rafael Correa no se ha bajado aún del podio de mayor opcionado, no solo por esa granb campaña publicitaria sino por la presencia permanente en los diversos rincones del país, a los que acude en caravana para dar supuestas cuentas, que no son sino recuento superficial de lo que hizo entre semana.

Seguramente los Alvarado descubrieron que al pueblo le cuente el Presidente cosas tan triviales como lo que comió en Chongón, lo que cantaron la noche social en Macas o lo que le dijeron supuestos decepcionados seguidores de Guillermo Lasso o Lucio Gutiérrez.

El hombre tiene a su haber seis años de campaña y se maneja con la carga publicitaria de sus cadenas y enlaces de televisión, aparte de que no ha cesado en el sistema de entrega asistencialista en los pueblos que visita. Su organización ha mantenido en todo momento un accionar que le permite seguir haciendo acopio de firmas (adhesiones). Su talón de Aquiles es el recuento de los hechos del 30-S para acá, no solo respecto a su actuación en ese día, sino a la personalidad que cambió cuando la prensa no se dejó convencer del show montado para conquistar el plano de héroe.

Guillermo Lasso, el más opcionado para forzar una final es un hombre práctico, tal vez de números, pero por sus diferentes programas está visto que tiene inquietudes sociales, de allí que suele preocuparse por las personas que tienen capacidad de emprendimiento. Su tienda política, el Movimiento CREO, se muestra como una gran organización (que ha llegado inclusive a proyectarse en el exterior y va logrando una identificación que le permitirá posicionarse. Su talón de Aquiles, que le va a resultar difícil desmarcarse de los círculos financieros a los que pertenece. Pero esto no va a conseguir poner sombras sobre él puesto que no se pertenece a ningún círculo beneficiario del salvataje bancario.

Lucio Gutiérrez es un hombre que se muestra poco públicamente, pero a menudo está presente en los rincones de más difícil acceso, especialmente en el Oriente ecuatoriano. Esto le ha permitido penetrar en el llamado país profundo, de lo cual se deduce una de las razones por las que su organización tiene amplio espectro social. Su talón de Aquiles es no haber aprovechado el 30-S para reclamar sobre “la verdad”, ya que fue involucrado por el Presidente, hecho que sorprendió a los diferentes analistas.

Alberto Acosta, candidato que a pesar de llegar recién a la lista de opcionados, tiene ya penetración en el sector de la izquierda ecuatoriana. Con un buen discurso y un buen reclamo de convocatoria logra inquietar a sus ex socios de Alianza País. También es un hombre de números, pero sus inquietudes sociales le permiten llegar a las bases. Su talón de Aquiles, tratar de desvanecer sus vínculos con el actual grupo que está en Carondelet.

No se puede descartar a César Montúfar, quien aún no se ha mostrado a través de un discurso, pero que ha probado que es un hombre de lucha y quiere ocupar el espacio central del espectro político. Solo que en este campo se ve más sólido a Lasso, candidato que no está huérfano en cuanto a planes o a seguidores.

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