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octubre 2, 2012 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

Se consolidan las cuatro cartas electorales

En el recuento final de las firmas de adhesión se ratificó que los cuatro principales opcionados a estar en la contienda por Carondelet son: Rafael Correa, Guillermo Lasso, Lucio Gutiérrez y Alberto Acosta. De entre éstos se halla definitivamente el hombre que va a regir los destinos del país en el período 2013-2017.

A ellos se agrega un quinto hombre, Álvaro Noboa, cuya trayectoria política si bien está representada por tres accesos al ballotage ecuatoriano, nunca, ni en sus mejores momentos aprovechó las oportunidades (aunque hay que reconocer que la primera vez le birlaron el triunfo los demócratacristianos), se halla actualmente en su declive, de allí que sus posibilidades de acceder a la contienda como finalista son mínimas.

Por eso, los ecuatorianos debemos tender a fijarnos en los cuatro elementos que se proyectan con solidez en la contienda: Correa, Lasso, Gutiérrez y Acosta.

El lanzamiento de Guillermo Lasso, el último fin de semana, en la Quinta Guillem, de Portoviejo, fue un suceso de corte proselitista y también social, que señala, que los ecuatorianos están tratando de encontrar nuevos derroteros políticos y el candidato del Movimiento CREO suscita grandes expectativas en cuanto a mejoras en calidad de vida y un sistema político en democracia plena.

Dado el sistema que rige electoralmente, es decir que no hay lugar a lanzamiento “sorpresa”, se descarta que pueda surgir otra carta con perfil de “outsider”. El candidato del Movimiento Concertación: César Montúfar, por ser su organización política embrionaria todavía, sufrió el revés de no completar las firmas y no estará en la batalla decisiva del 17 de febrero 2013. Debemos decir que se trata de un político honesto que se pierde la contienda. El asambleísta más incisivo del Parlamento, después de Galo Lara. Y cuando éste se frenó por la persecución oficial, pasó a ser el único que reclamó investigación sobre temas de tuvo a corrupción, como la entrega sin garantías de 800 mil dólares al argentino Gastón Duzac.

Las posibilidades de que el roldosismo llegue a poner su candidato, es decir dejando a un lado el respaldo a Acosta, podría constituirse en una sorpresa, sobretodo si se atreve a venir a postularse el ex presidente Abdalá Bucaram Ortiz

La postulación de Abdalá, siempre y cuando el CNE le entregue la credencial de candidato, complicaría el panorama de los opositores, pues tal como se han dado las últimas incidencias, el “Loco que ama” capitalizaría en mucho el rechazo a Correa, ya que él ha sido objeto de una traición política, al no haber el actual Presidente cumplido con el pacto AP-PRE, que se traducía en el apoyo del roldosismo a las decisiones políticas de Correa a cambio de que abra las posibilidades de que pueda retornar.

Se considera que Abdalá es una de las víctimas más visibles de la política sinuosa del correísmo. Sin embargo, la presencia de Bucaram (que por ahora es remota, por aquello de los juicios) daría lugar a que una gran porción del populismo se decante por el líder del PRE en perjuicio de Correa que también es un candidato populista.

Una de las causas de la deserción de correístas es la política de doble rasero practicada por el hombre de AP, quien en el pasado criticó los pactos de la partidocracia y aún hoy sigue vigente ese estilo político.

Recuérdese que durante el Gobierno de Lucio Gutiérrez la Justicia fue dando, por etapas, la amnistía o el salvoconducto a que ingresen: Gustavo Noboa, Alberto Dahik y Abdalá Bucaram. También Correa empezó a aplicar la amnistía para esos políticos y luego de traer a Noboa y Dahik se frenó con Bucaram, porque sabía que ese hecho podía costarle el puesto, como ya ocurrió con el candidato de Sociedad Patriótica.

La medición con doble rasero es algo en lo que ha sido sorprendido el sultán de Carondelet varias veces (o en todo). Criticaba que los ex presidentes hayan colocado a sus hermanos en algún cargo burocrático, él o sus cortesanos) le dieron contratos millonarios a su gran hermano; criticaba a los policías porque no son valientes y disparan, y a la tarde dice que le quisieron matar; criticaba desde Radio Tarqui (donde tenía un espacio de opinión) al Gobierno de turno; y, cuando, siendo gobernante, le tocó ser criticado sigue juicios millonarios; hablaba del despilfarro de los años de la partidocracia, y en sus tiempos cada visita sabatina a los pueblos es con festejantes, invitados y desfile de seguridad; decía que el pueblo es el soberano, y cuando el pueblo le reclama en las calles es "apresado por hacerle una mala seña"; sostenía que los anteriores presidentes no podían salir solos a las calles, pero resulta que él se rodea de mayores aparatos de seguridad; decía que el país es de todos, pero ahora hay menos libertad que antes.

Tanta menos libertad representa que el Presidente se inventó una Ley de Medios, donde va a “controlar lo que escriben los articulistas en tiempo de elecciones”. ¿Cómo así se quiere coartar de esa manera a la libertad de expresión?

La campaña va a cobrar un interés ascendente. Vamos a ver si El Telégrafo, El Ciudadano, Gamavisión o TC Televisión (actualmente medios oficiales) aplican idéntica proporción en información de la campaña, es decir sin dar ventajas al que se considera su dueño.

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