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julio 8, 2013 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

Que no se venga abajo la obra social

Si hay algo que posibilitó el ascenso del Gobierno en el seguimiento del electorado fue la obra social del licenciado Lenin Moreno, su proximidad con las necesidades de los más vulnerables.

Jorge Glass se caracteriza por ser un tecnócrata, un monitor pragmático de las acciones que tienen que ver con el campo tecnológico, económico, estratégico, en tanto que el anterior vicepresidente fue un hombre que se acercó lo suficiente como para estar junto a personas de carne y hueso, sin apego al proyecto macroeconómico, a los planes resultadistas que se circunscriben al ámbito Presupuesto General del Estado.

Lenin Moreno tiene un nombre sentado en la obra social y nos tememos que ésta se vaya a ir para abajo. Las empresas no respetan como antes la apertura a los ciudadanos con limitaciones físicas, algo que se cuidaba en la etapa de Moreno, el segundo mandatario que inauguró la mejor etapa de acción vicepresidencial, cuando antes los vicepresidentes eran considerados conspiradores e inclusive traidores, como fue el caso de Alfredo Palacio, que contribuyó a boicotear la estabilidad y vigencia de su Presidente (Lucio Gutiérrez), lo cual no ha dejado de ser observado y, por lo mismo, criticado por los verdaderos constitucionalistas y demócratas.

Entre las instituciones que trabajan con el Estado está Ceprod, especializada en digitalización de documentos para el Instituto Ecuatoriano de Propiedad Intelectual (IEPI), la misma que está incumpliendo el tema salarios y en todo caso, habiendo cancelado parcialmente a un grupo, a otro lo tiene impago, destacándose que en este grupo se encuentran elementos que tiene cualidades de limitación física, es decir el sector vulnerable que a su vez fue protegido en la etapa de Lenin Moreno.

El principal dirigente de Ceprod es el rotario Roberto Ávila Astudillo, quien ha tenido intervenciones de oratoria con tinte social, pero la retórica debe estar acompañada por las acciones, por lo cual debe revisar qué pasa con la parte cumplimiento de salarios para todos los departamentos de su institución.

El tema de la seguridad social también debe ser respetado en la nueva etapa de la administración correísta, por cuanto hay empresas que no cumplen con este importante objetivo, aportar con la seguridad social de todos los empleados. Y hay una empresa que tiene una política bien extraña al respecto, Taski, una editora privada que trabaja con sectores del Estado, como el Ministerio de Educación, la Empresa Eléctrica, la Policía Nacional.

Esta empresa suele contribuir con el sistema de seguridad social, aportando solo el básico de sus empleados, siendo que tienen salarios más altos que el básico. ¿Cómo puede lograrlo? Simplemente, a un empleado que gana, por ejemplo, 600 dólares, le paga dos rubros el básico más una bonificación que completa la cantidad de USD 600. De esta manera, el valor con el que contribuye a la seguridad del trabajador es la equivalente al salario mínimo.

El Estado debe cuidar los procesos de superación o justicia social. El reemplazo del vicepresidente no debe significar el cambio de políticas. Por cierto, estoy convencido que Jorge Glass puede desconocer estos casos aislados, pero la autoridad que esté llevando adelante la obra social deberá preocuparse de estos pequeños detalles.

No hay que olvidar que este Gobierno basó su triunfo electoral en la fortaleza de su obra social, que estuvo representada no solo por el discurso del Presidente sino por las acciones de Lenin Moreno.

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