0
noviembre 16, 2012 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

Posible llegada de Abdalá, ¿un segundo pacto?

La campaña electoral ingresa en su parte formal, es decir en el espacio de la competencia de los actores políticos en sí. Siete de los binomios se inscribieron bajo los cánones regulares, pero se produjo la inscripción, sorprendente pero no inesperada, de un octavo, el de Abdalá Bucaram Ortiz, quien está dispuesto a volver. Su caso está en manos del Consejo Nacional Electoral (CNE).

No debería extrañar el atrevimiento de Dalo Bucaram Pulley, quien presionó para que en las últimas horas se haga factible la inscripción. Aunque varias veces había dicho que su padre estaba por regresar e inclusive se animaba a citar fechas que resultaban luego noticias fallidas, esta vez se aproximó a la verdad lo suficiente como para que Abdalá ya esté inscrito, aunque no tuvo que venir personalmente para que se produzca dicho formalismo (que según trascendió es un requisito creado por el CNE correísta seguramente pensando en evitar “indeseables visitantes”).

Tras una campaña de tira y afloja, la decisión se tomó. Los roldosistas, especialmente Dalo Bucaram Pulley han decidido jugarse el todo por el todo para traer a su líder al Ecuador, para estar libre y para competir. Los populistas de cepa sostienen que Abdalá patea el tablero.

Los que vemos de lejos este sarao, pensamos que Abdalá efectivamente puede afectar a unos dos o tres personajes, pero no parece que ésta sea su hora.

La Postulación de Abdalá cambia el perfil de la campaña en la que ya están inscritos los binomios: Correa-Glas; Lasso-Solines; Gutiérrez-Boyes; Acosta-Caicedo; Noboa-Azín; Wray-Mendoza; y, Rodas-Manzano. El CNE determinará si entran Bucaram-Cevallos.

Los tres postulantes que quedan afectados de menor a mayor grado con la llegada de Bucaram son todos de corte populista: Álvaro Noboa, Lucio Gutiérrez y, aunque usted lo dude, Rafael Correa. Claro que a este último no le causa tanto daño, pues le quita un estimado máximo del 10% de electores. A Gutiérrez el 20% y a Noboa el 30%. Todos los demás candidatos sin duda van a sufrir un 3 al 5% de merma con el ingreso de Bucaram, puesto que no se puede creer que por ejemplo Lasso, que no es populista pero tiene seguidores en Guayaquil, no disminuya un tanto de sus adhesiones en el Puerto.

En todo caso, los considerados candidatos serios (Lasso, Rodas, Acosta y Wray) no van a sentir tanto el efecto Bucaram como, por ejemplo Noboa y Gutiérrez, y, en menor grado que los dos últimos, el propio Correa. Una lógica normal, puesto que si entra un nuevo candidato, según su tendencia afectará al que tiene un segmento poblacional de seguidores más próximo al suyo (por eso situamos a Noboa como el verdadero damnificado).

Los roldosistas anticipan que Abdalá Bucaram Ortiz, va a estar en el país entre el día de mañana, sábado, y los primeros días de la próxima semana. “Máximo hasta el martes el Duro estará aquí”, dicen con gracejo populista.

Bucaram Jr. asegura que no hay ninguna impedimento para que se inscriba la candidatura, pero no se sabe lo que pronuncie el Consejo Nacional Electoral, a la hora de calificar las postulaciones.

Pero, tratando de comprender a los discípulos de Maquiavelo, no podemos dejar de pensar que la posible aceptación de Abdalá Bucaram, cuya presencia como candidato afecta a Gutiérrez, entre los fuertes rivales, pero aparentemente no a Lasso, tiene un trasfondo, una jugada inteligente que, de no ser visualizada a tiempo, “liquidaría al candidato de CREO” y esto ha generado suspicacias. La presencia del ex Presidente ¿equivale a un segundo pacto?

Se considera que en los últimos tiempos se había dificultado las posibilidades de regreso de Bucaram, sobretodo porque tanto éste como su hijo Dalo tuvieron venenoso un enfrentamiento verbal con el presidente Correa.

El nuevo escenario, la posibilidad de que sí se concrete la venida del líder populista ha llevado a considerar que pensar en un segundo pacto tiene su fundamento. Claro, tiene que ser algo más fuerte como para que asegure el triunfo electoral u otros objetivos Correa.

Revisando en el horizonte y tomando en cuenta que en un pasado reciente, con tal de que permita Correa el regreso de su padre, Bucaram Jr. y su gente votaron por todas las leyes que agregaron más poder a la “revolución ciudadana”, la especulación se dirige al tema de mayores réditos, en este momento: las votaciones de la Asamblea sobre la Regorma Tributaria, una Ley Distributiva para financiar, esquilmando a la Banca, el Bono de Desarrollo. ¿Va por ahí esta nueva viada roldosista?

Es decir, ¿permitir que Abdalá participe tendrá un valor tan alto como ofrecer los votos roldosistas para que la riqueza generada por la propiedad privada sea tomada a discreción por el poder correísta?

Claro. Puede ocurrir. Si es que ese es el precio, la arbitrariedad, la prepotencia, el abuso de los recursos públicos y privados, se van a consagrar. Malo es el pensamiento que nos inoportuna.

Ojalá el reingreso de Abdalá a la campaña electoral no sea otra cosa que el resultado de la lucha de los roldosistas, especialmente de su hijo, para lograr ese retorno. Si es que el voto ha sido prostituido para facilitar un golpe al sector financiero del país y el triunfo electoral del actual gobernante, muy pronto se conocerá.

Click to share thisClick to share this