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septiembre 25, 2012 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

Otras víctimas de la revolución

Así, fríamente, como se ingresa en las estadísticas, la conductora que llevaba adelante el caso Duzac-Cofiec, Janeth Hinostroza, figura en el séptimo lugar entre las víctimas de la gran depredación que lleva adelante la revolución ciudadana sobre la libertad de expresión.

Antes, ya fueron llevados al limbo Carlos Vera, Jorge Ortiz, Emilio Palacio, Carlos Jijón, Christian Zurita, y Juan Carlos Calderón, personajes que dejaron sus sitios de trabajo por la sorprendente presión gubernamental.

El caso Janeth Hinostroza no difiere, la amenazaron de muerte y eso significa abandonar la batalla y recluirse en un gulag que solo culminará cuando se venga un período democrático en el país.

El hecho de que en el Ecuador, durante la actual etapa gubernamental, siete periodistas conocidos a nivel nacional, se hayan visto forzados a cambiar su vida profesional, que es su vocación, lo que mejor pueden hacer, y seguramente se vean afectados en su situación económica, equivale a considerar que en el país se vive atropellos, donde no solo está el drama al tener que dejar sus puestos, sino especialmente su misión de entregar información que contribuye a esclarecer la verdad, sin que por ello sea malo recordar que nadie es absolutamente el dueño de la verdad.

Los siete han tenido la experiencia de confrontar con el poder y eso ha causado la presión que terminó por sacarlos del ejercicio profesional.

Al revisar someramente los casos de los siete periodistas encontramos que justamente eran influyentes en sus trabajos. Es decir, el régimen se ha encargado sistemáticamente de hacer rodar cabezas de elementos que podían hacer contrapeso a la aventura absolutista, ya que, para infortunio de la misma prensa, la clase política, con escasas excepciones, se ha dedicado a hacerse de la vista gorda sobre los hechos que el periodismo se encarga de sacar la punta del ovillo.

Recordemos: Carlos Vera trabajaba en Ecuavisa al momento de salir del aire, se trataba de un periodista combativo y de él puede decirse que tuvo un inicio correísta. Fue de los que más aupó sobre la llegada del actual mandamás, que al igual que ocurrido con muchos otros pagó mal al comunicador.

Jorge Ortiz, quien laboraba en Teleamazonas, era un periodista crítico, pero con gran sentido de empatía con sus interlocutores, pues sin renunciar a sus ideas les daba oportunidad de explicar sobre el interrogante que llevaba adelante este comunicador.

Emilio Palacio escribía para El Universo. Un artoculista de estilo agresivo, que sin embargo estaba basado en los hechos y por eso no hacía concesiones.

Carlos Jijón era jefe de información de Teleamazonas y articulista de diario Hoy. Es posible que el tratamiento del tema 30-S haya llevado a su salida del Canal, puesto que su labor en Teleamazonas era más bien de coordinación y recopilación de las noticias, por lo que no pudo ser un crítico del Presidente. En sus artículos en cambio era más atrevido y firme sobre el tema del supuesto “golpe de Estado” que afirma Correa que estuvo a punto de cuajarse en el país.

Juan Carlos Calderón y Christian Zurita eran los responsables de investigación de diario Expreso y fueron ellos los que lograron articular el tema de los negociados de Fabricio Correa. Luego, tuvieron que dejar Expreso y se dedicaron a hacer un libro de sus investigaciones. Ese libro es el más importante en el género de investigación en el país: El Gran Hermano.

Y, a los seis anteriores se suma la séptima periodista, Janeth Hinostroza, quien era conductora del noticiero “La Mañana” y también del programa semanal “30 Minutos Plus”, en el mismo canal, Teleamazonas.

La sorpresiva salida de Hinostroza del Informativo “La Mañana” de Teleamazonas, se ha convertido en el tópico que mayores comentarios ha generado estos días, inclusive por encima del tema de las firmas falsas.

De pronto el público conoció que Janeth, que había lanzado dos programas para hablar del tema “Crédito corrupto de Cofiec a favor del argentino Gastón Duzac”, ya no pudo emitir el tercer programa, que ya estaba anunciado, porque recibió amenazas de muerte.

Y, es esta amenaza a la periodista la que no deja de causar indignación en el país. El poder, no ha podido llegar a explicar las razones por las que se concedió un crédito ilegal a un extranjero. Y en los terrenos de la Asamblea, ante la exigencia de llegar a la verdad, el asambleísta César Montúfar, uno de los más luchadores contra la corrupción, demandó del presidente de la Asamblea que pida toda la documentación de la Superintendencia de Bancos y de la financiera Cofiec. El actual presidente de la función legislativa, un tal corcho Cordero, sale con algo peregrino, que no se puede entregar información porque hay que respetar las normas de sigilo bancario.

¿Qué tiene que ver el crédito concedido ilegalmente a un sujeto con el tema sigilo bancario? ¿Cuál es la seguridad que se viola y que es peligro para el país?

¿No eran los dueños de la revolución ciudadana los mayores críticos de los sigilos bancarios y los mayores combatientes de todo lo que huela a bancocracia?

En el caso Duzac se trata de conocer cuál es el funcionario que está a cargo de los bienes incautados a los hermanos Isaías el que facilitó la documentación de varios de estos bienes, para que Gastón Duzac pueda obtener el envidiable préstamo de 800 mil dólares, con papeles falsificados, puesto que debieron figurar a su nombre para que se acepten como garantía.

Ahora que lo pensamos, Duzac figura como uno de los miembros de la comitiva de Pedro Delgado, primo del Presidente, en su viaje a Irán. ¿Cómo pudo obtener este amigo de Delgado los papeles? Pedro, el primo, es el encargado del Fideicomiso “No más Impunidad”, que está a cargo de los bienes incautados. ¡Qué ironía!... Creo que estamos pensando mal y lo peor es que no estamos solos en esta sensación.

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