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febrero 25, 2013 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

Operativo manos limpias: 49 actas con inconsistencia en USA

Cuidado con empañar Alianza País su triunfo. La etiqueta de “gran triunfo” solo podrían mantenerla en el caso de respetar los resultados del 17 de Febrero, de no amoldarlos y menos distorsionarlos en favor de sus intereses. Existen evidencias que se están moviendo ilegalmente las cifras reflejadas en las urnas para llevarse todo el pastel en la votación de Estados Unidos y Canadá.

En democracia hay que saber ganar y hay que saber perder. Hay que saber inclusive morigerar el lenguaje cuando se ha acabado la campaña. No se puede mantener la bandera del vocabulario agresivo cuando se ha ganado y se ha bajado el telón, según lo ha hecho en su sabatina el presidente de la república, al que íbamos a felicitar por su resultado, pero nos tememos que eso será interpretado como una tardía trepada a su camioneta.

Cuando los números se han vuelto claros en cuanto a la votación presidencial, las cuentas se han vuelto oscuras en lo que respecta a la votación en tierras norteamericanas, que si bien no están a la mano de la Capital ecuatoriana, en cambio quedan en evidencia donde Ecuador debe demostrar su condición de Estado que avanza en su evolución, como pueblo, como nación que va al encuentro del desarrollo.

Las acciones que se han empezado a proyectar van en contra de la limpieza de resultados. Al margen de haber jugado el oficialismo con toda la maquinaria estatal a su favor y con la cancha inclinada, lo que realmente nos duele es la impotencia de no poder hacer nada para parar esta avalancha de abusos por parte de quienes están deshonrando una victoria, en su afán de copar todas las curules. No quisiéramos ahondar más en detalles, pero al igual que ocurrió en Guayas en el año 2009, resulta que aparecen ánforas con votaciones de 300, es decir como que hubiesen votado al 100% los empadronados y como que no se hubiese dado el infaltable fenómeno del ausentismo.

Las cuentas señalan que los candidatos de CREO en Estados Unidos alcanzan un promedio del 36% de la votación, eso ubica estas candidaturas en un claro segundo lugar, que en un proceso electoral es muy importante muy importante ya que el tercer lugar lo tiene los Social Cristianos con un 11%. La diferencia es nítida y ubica a la candidatura de CREO con gran aceptación y liderazgo en la comunidad. Tenemos con nosotros todas las copias de las actas del Estado de New York que representa el 60% del electorado y es en este Estado donde, lamentablemente TODAS las actas tienen inconsistencias matemáticas; algo inaceptable, algo que amerita una invocación a la inmediata auditoría de los recintos nueyorkinos.

Para intentar comprender por qué se colige que hay serias irregularidades hay que señalar por ejemplo: un acta dice que hay 188 firmas de votantes que ejercieron el derecho. Pero al contar todos los votos nos resulta con 300 votos. Es decir tienen un exceso de 112 votos; inexplicable. Sobre estas inconsistencias tienen que responder la organización. La representación numerosa del CNE y AP, entes que no necesariamente trabajaron por un mismo objetivo, pero que tuvieron a elementos que estuvieron manipulando todo el proceso y se colige que esos votos extras fueron puestos a ellos.

Queremos comprender que estas trafasías son hechos aislados, pero al repetirse en los diferentes recintos, llegamos a la conclusión que se trata de un intento de fraude concertado. Algo muy serio de pronunciarlo, pero ellos, los organizadores de la “fiesta cívica” creerán que cualquier adversario, en su condición de confiando va a ser crédulo con esos números. De ninguna manera, habría que estudiar por qué aparecen más votos de lo que las actas lo han registrado. Intentar inflar los votos de un sector de una manera tan burda solo hace que los ciudadanos afectados y el país testigo de estos desafueros se indignen.

Se anuncia que el Movimiento CREO va a utilizar los medios que el derecho le otorga. No es posible que un hecho bochornoso pase de una manera impune ante el Consejo Nacional Electoral.

Si en el año de 1998 no se hizo caso al reclamo de una candidatura que fue presuntamente estafada por la democracia popular, al no haber dado lugar el presidente del Tribunal Supremo Electoral de entonces a la apertura del 10% de las urnas, esta vez, cuando estamos en una etapa de “Manos Limpias” esto no puede evadirse y hay que establecer cuáles son los nombres de quienes pese a no haber asistido a la votación sus casilleros aparecen firmados.

Desde luego que hay que pedir el retorno de los observadores de la OEA a que definan algún tipo de investigación y arbitraje sobre tamaña irregularidad.

Es importante que los delegados de CREO estén presentes estos días en Quito para encabezar la denuncia y pedir que se investigue, se verifiquen y a su vez, si hubiese confirmación del dolo se anulen las actas o bien se llegue a la alternativa del reconteo de votos. La delegación de CREO tiene documentos: 49 actas con inconsistencia matemáticas. Se creería ingenuamente que por allí hubo una metida de mano aislada, pero cuando hay un medio centenar de urnas con resultados alterados, lo menos que se puede creer es que hubo una intención manifiesta de perjuicio concertado. Una confabulación. Un fraude aparentemente bien planificado. Aquí se va a conocer si ellos manejan el CNE o ésta es una función independiente del Estado.

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