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mayo 1, 2012 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

Nuevo cuerpo al servicio del poder

Aunque el bulto de partidos políticos y aspirantes al impreciso título de político fueron advertidos, un nuevo golpe se perfila contra los que no tienen ninguna previsión ante los ingenios del poder.

Por lo menos, se dan pasos para el monopolio del control y hay operaciones de acaparamiento que se hacen sin disimulo, de allí que no solo estén incluidas las instituciones y empresas del Estado.

También está en la danza el control a la educación universitaria y a los deportes (nada menos que interfirieron con acciones del Comité Olímpico Ecuatoriano).

Pero, además, ahora mismo le quitaron a la Policía Nacional sus anteriores facultades de control del tránsito y se la dan al Alcalde quiteño, hombre de confianza del excelentísimo.

El Municipio de Quito asume la totalidad de competencias en materia de tránsito y transporte. Como consuelo para la policía, un periodo de transición de 12 meses mediará hasta que el Cabildo tenga lista la estructura que le permita asumir todas esas tareas.

La motivación más visible por la que le dan esas atribuciones, que no son gratuitas al Municipio es porque el nuevo modelo de movilidad “exige un nivel de autoridad clara y consistente por eso el traspaso es total en cuanto a planificación, control y regulación de tránsito transporte y seguridad vial”.

Desde luego que además se hallan en este grupo de súper municipios Guayaquil y Cuenca, “cuyos cabildos son los que institucionalmente están mejor preparados”.

Guayaquil, al momento no tiene alcalde de la camada correísta, pero se cree que desde el 2013 sí, pues calculan llevarse las elecciones de calle, es decir fácilmente.

Este periodo o modelo de transición durará 12 meses, es que decir en abril o mayo 2013 estos Municipios tendrán lista la estructura para asumir todas esas competencias.

Y, aquí viene la joya. Para entonces, el Municipio podrá no solo realizar el control sino que recaudará la matriculación, tendrá el manejo de la base datos y se hará cargo de la seguridad vial, campañas y otras tareas.

El alcalde de Quito, con ese conocimiento de político que intuye al hablar prontamente de asuntos que están en las cajas, deja inactivos a los ingenuos.

“En cuanto a los recursos, se mantendrán la recaudación sobre habilitaciones operacionales del trasporte, infracciones a ordenanzas metropolitanas, impuesto al rodaje, revisión técnica vehicular y multas asociadas”.

A ello se agrega “infracciones a la Ley de Tránsito, matriculación y multas asociadas”, es decir efectivo y más efectivo.

Bueno, esto dará un monto aproximado a los 40 millones de dólares, más la anunciada inversión de 20 millones que dará la municipalidad para montar la estructura que le permitirá asumir la competencia.

En esta festividad de tener no solo poder, sino manejarlo a discreción, también se ha exigido al Gobierno Nacional “un fondo de compensación por la alta inversión que hay que hacer no solo en crear nuevos agentes sino en desarrollar las condiciones tecnológicas para mejorar el control en la vía”.

Hasta aquí, por lo que se ve no es puro amor a la realización de la tarea lo que mueve al Municipio y al Gobierno a tomar sin ningún problema los ingresos por actividad del control vial.

Inclusive, es posible que en otros países apliquen similar estructura institucional frente al tránsito. Pero es la anunciada creación de nuevos agentes lo que llama la atención.

Se anuncia la creación del nuevo cuerpo de agentes que estará integrado por 1.200 efectivos y un mando de 150 personas.

Esto significa o que hay mucho dinero y que no les importa que el estado siga erogando en un programa que ya tiene, en la Policía Nacional, elementos que conocen de tránsito, y que acaso solo requieren un curso de unos cuantos meses (no se olvide que el proyecto arranca en un año).

Todos aquellos agentes que trabajaron en tránsito van a ir a parar en tareas de la policía comunitaria, es decir en los barrios.

Entonces, viene la sospecha de que esta operación no solo sirve para tomar una de las instituciones que arrojan ingresos, sino que encima se le da un golpe conveniente a la Policía.

El Presidente no lo dice de frente, pero ha tomado tantas acciones contra la institución policial en los últimos tiempos, que no se puede ver menos que una forma de quitarle poder y anularle a la Policía al sacarle a sus hombres de tareas específicas en las que se especializaron.

Y si pensamos aún con esta secuencia de malicia, es posible que el nuevo cuerpo que se va a crear, va a tener sino una doctrina política, un objetivo político.

En cuyo caso, su papel será siempre servicial y subordinado para requerimientos que sean el propósito de quienes lo conciben, es decir los coadyuvantes de esta tarea.

Ayer dijimos que el Presidente no irá a la marcha de los trabajadores de este 1 de Mayo. Se ha anunciado una marcha de burócratas. Bueno, en ese caso cabe la posibilidad de que vaya.

Los burócratas no podrán decir no a la presencia del que les paga su mensual.

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