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agosto 6, 2012 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

Noboa y la final que le interesa a Correa

La antesala de la campaña electoral va adentrándose en la actitud de hacer ruido uno de los pre candidatos que tienen la aspiración de convertirse en “el gran contradictor del Presidente de la República”.

Este pre candidato que ya trabaja con anuncios costosos en la página política de los principales periódicos del país no es otro que el varias veces finalista derrotado Álvaro Noboa Pontón.

Alvarito dice ahora que “hay una guerra de twiters” entre Correa y él, es decir trata de levantar polvareda por una batalla de palabras. Pero, ¿a quién interesa que se fabriquen unos inocentes insultos para dar la idea de que se acerca una gran batalla?

Pues nada menos que a los que les viene bien que se hable de ellos, es decir a los dos candidatos que inventan la escaramuza. Pero, sobretodo, le interesa al candidato que sale en campaña cotidiana desde Carondelet y que desearía inflar a Noboa, para que éste llegue con más posibilidades que los demás.

Aparentemente, el anuncio del precandidato del Prian, sirve para establecer diferencias entre él y su “archirrival”, el Presidente de la República.

Bien le vendría que se posicione en el imaginario político la idea que se va a producir una enconada contienda, porque eso focalizaría “la atención del electorado en los dos candidatos y los otros postulantes pasarían sin pena ni gloria, porque habrá que seguirle al enconado adversario del Noboa, según nos parece, fue víctima de un fraude electoral en el año de 1999, pero asimismo consideramos que jamás volverá a conocer lo que es la justicia en política, porque él ya llegó a su techo electoral y más bien está en declive.

Durante tres veces fue finalista el hombre considerado más rico del Ecuador: ante Jamil Mahuad, al que presumimos derrotó el 99, pero el Tribunal Supremo Electoral de entonces, presidido por el demócrata cristiano Patricio Vivanco, negó toda posibilidad de comprobación, pese a que el prianismo, que en principio exigió elreconteo de los votos, estuvo dispuesto a aceptar que se cuente por lo menos el 10 por ciento de los sufragios, lo cual hubiese arrojado, sin duda, la realidad con más propiedad que lo declarado en las oficinas de Filanbanco, donde dijeron que el resultado de las discutidas elecciones era inapelable.

La segunda derrota ocurrió el 2002 ante Lucio Gutiérrez, hombre que había logrado sintonizar el descontento contra la partidocracia y la dictadura de los banqueros.

La tercera final la vivió contra Rafael Correa, al que derrotó en la primera vuelta contra todo pronóstico. Y Noboa ya lo tenía dominado, pues su triunfo de primera vuelta en sí ya era un seguro, dada la sorpresa.

Entonces, había que prepararse para el remate, solo que el país no contó que las declaraciones de Hugo Chávez, que hizo su intromisión para defender al que se cree es su ahijado, dio lugar a que Noboa haga una campaña costoso y totalmente mala contra Chávez, en vez de centrarse en su real adversario que era Correa.

Más aún, Noboa debió darse cuenta que el temor de Chávez era que los votos que se estaban escabullendo a Correa sean los de la izquierda y por eso había recurrido a la jugada extrema de atacar a Noboa.

Cuando se pensaba que el millonario bananero ya no era un iluso en política, hizo aquella jugada equívoca de atacar no solo a Chávez y Correa, sino también a los socialistas, comunistas y todo el espectro progresista. ¿Cómo pensaba sumar votos de estos sectores que eran los cercanos a Lucio Gutiérrez y la tendencia que había que conquistar según el escalafón político de los ecuatorianos?

Tercera final perdida del bananero, que nunca estuvo tan cerca de ganar la presidencia. ¿Creía Alvarito que ganando la primera vuelta era suficiente para ganar la segunda, aun cometiendo errores monumentales?

Ahora, cuando ha vuelto a tener protagonismo, como posible contrincante de Correa Delgado, Alvarito sueña que sus posibles contendores no alcancen a colocarse intelectualmente como su remplazante, porque su ideal es aparecer como el gran adversario de quien maneja esta ínsula.

El líder del Prianestá a la cacería de la notoriedad. Por ejemplo, el fin de semana denunció haber sido afiliado “fraudulentamente” al movimiento Alianza País (AP). El precandidato presidencial recién hizo público el tema durante una rueda de prensa, una semana después de que explotara el escándalo de las firmas falsas.

Noboa entregó un escrito de una supuesta denuncia que realizó a la Fiscalía del Guayas sobre su aparición como adherente de AP “resulta absurdo, ilógico y risible”. Además solicitó se investigue quién es el autor, cómplice o encubridor del delito. “Han fraguado y falsificado mi firma; así como utilizando mis datos personales y de filiación para tenerme como adherente” agregó.

Bueno, este escándalo ligero debe esclarecerlo el CNE. Si se le concede micrófono a Noboa seguirá inventando otros conatos de disputa. Por ejemplo, durante la rueda de prensa, repitió un mensaje dado al Presidente en días pasados. “No sea cobarde, deje aun lado sus miedos, súbase al ring conmigo y ahí veremos si el pueblo del Ecuador quiere la dictadura y pobreza que él representa o libertad, bonanza y seguridad, que es lo que yo quiero para el pueblo”, hace saber a su contrincante, pero su mensaje encierra el deseo de llamar la atención hacia una probable pelea que pocos toman en serio.

Noboa describió la falsificación de firmas del CNE como una “táctica cobarde del Ejecutivo para descalificarlo como candidato presidencial”.

Los otros candidatos verán si le dejan a Alvarito el privilegio de convertirse en el retador (o finalista), pero cierto es que la “indignación” de este candidato carece de un libreto consistente.

Lo que sí es cierto es que a Rafael Correa le conviene que el bananero se convierta en el retador de la segunda vuelta, es decir en su adversario. Con Noboa al frente, Correa tendría virtualmente asegurado el triunfo.

El mismo Alvarito se ha encargado de la tarea de convertirse en un finalista de oficio. Y, con esa fama, ahora vuelve a mostrarse candidato y está en busca de otra oportunidad.

Posiblemente, salvo que nos dé la sorpresa mayúscula, Noboa no está para adjudicarse un lugar en el ballotage (la final luego de las primarias) y menos aún la Presidencia.

Cuando Correa ha comenzado a contestarle y ha caído en el toma y daca retórico, es indudable que Noboa se siente un ganador con ser patrocinado por la misma Presidencia de la República. En cuanto a votos, pues mientras no demuestre una mayor agudeza en su forma de pensar, será mejor para quienes están interesados que Noboa sea finalista.

Noboa dejó de ser el outsider. Es un candidato maduro que basa su poder en la repetición de su propaganda y avisos. Tendría que hacer una campaña brillante no solo para desbancar a Guillermo Lasso y Lucio Gutiérrez, sino para ser creíble para el país con temas de fondo no con generalidades.

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