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julio 18, 2012 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

Mordaza y miedo electoral

En el diario El Universal de Caracas, edición de ayer, 17 de julio, hay un artículo que se titula El Miedo (en este caso el pavor electoral de Chávez ante el repunte de su opositor). El artículo se puede trasladar al caso ecuatoriano donde se desarrolla un escenario similar con diferencias de forma.

Según “El Miedo” venezolano, escrito por David Uzcátegui: Chávez y sus gendarmes vestidos de rojo impidieron el acceso de Henrique Capriles, candidato opositor al barrio La Vega con el argumento de que ese es su territorio. Esta forma de terrorismo estatal lograría que el candidato retador permanezca invisible para todos esos barrios supuestamente “chavistas”, con el consiguiente beneficio para el Comandante, “dueño” de esos predios.

En cuanto al “Miedo” ecuatoriano, estoy convencido, que es el pavor de Correa a la derrota, lo que le lleva a inventar un juego con rivales maniatados, a través de su famoso “Código de la Democracia”, que no es sino impedir que la prensa entreviste o hable libremente de los postulantes. Prestarse a aquello la Corte Constitucional (CC), es decir, Patricio Pazmiño y más "constitucionalistas", pinta de cuerpo entero una cobardía.

Cobardía que no solo ha manifestado el principal interesado sino que se ha convertido en una marca institucional de su régimen (esto de marca entendido como estigma, además).

La decisión de la Corte Constitucional corresponde a la voluntad de una persona que a ratos se deja sorprender por su sicosis, pues ve en toda entrevista y en la mínima exposición pública de un personaje la posibilidad de que alguien llegue a desbancarle de su imaginado 80% de respaldo.

El que metió las manos en la Justicia ahora quiere hacerlo en las elecciones, no de otra manera se puede interpretar esta “orden” para que organismos como la CC acaten su decisión de limitar, a su libre interpretación, la información electoral.

Si hay una etapa de ebullición política esta es la electoral. Por lo tanto es la etapa en la cual más se multiplican las informaciones sobre los distintos actores y escenarios políticos.

Sin embargo, apareció la determinación antidemocrática, plegándose a la tesis gubernamental, nos vienen conque la Corte Constitucional levantó las medidas cautelares al Código de la Democracia, convirtiéndose por esta vía, en el mayor obstáculo para informar, pues obliga a los medios de comunicación a hacer un papel absolutamente pasivo en la contienda.

La iniciativa de amordazar a la prensa no fue una idea del presidente del organismo que ha dado paso a esta barbaridad, Patricio Pazmiño. Sino que partió del propio Presidente de la República, quien ha visto en los últimos tiempos diferentes medidas para imponer no solo su visión sino un sistema que le resulte manejable, que le represente el menor riesgo posible.

Hay que recordar que la Corte Constitucional no nació exactamente para salvaguardar los intereses del poder, sino para salvaguardar justamente los intereses constitucionales de quienes carecen de él, a fin de que las garantías individuales y colectivas no se vean allanadas, humilladas, conculcadas y anuladas, por quienes tienen el privilegio de estar en la jerarquía política.

En el momento que Patricio Pazmiño realiza una apertura hacia las acciones o intenciones antidemocráticas de quien ostenta el poder está yéndose contra el interés de las colectividades, está atentando contra las garantías constitucionales.

¿Será este árbitro el primero en poner en orden el excesivo y demencial gasto electoral en que incurre el Presidente al difundir su ego tanto como un producto de consumo masivo diario y presentarse en cuanta cadena sea necesaria e inclusive convirtiéndose en invitado de Jorge Gestoso, un comunicador extranjero que le da tribuna solo al primer mandatario?

Por la vía que está trabajando el régimen su consolidación en el poder se comprende que el poder judicial, electoral legislativo y, ahora, constitucional, están lejos que promover, peor velar, que los ciudadanos sean iguales ante la ley.

El Presidente tiene a su favor medios importantes que respaldan, sin control alguno, la difusión de sus cadenas donde se amplían su imagen, intereses, ideas e iniciativas. Estos medios: llámense TC Televisión, Gamavisión, EcuadorTV, Radio Sonorama, El Telégrafo, El Ciudadano, etc. ¿van a ser controlados por la Corte Constitucional?

¿Qué organismo de control serio e importante va a responsabilizarse de hacer no solo la medición de los temas que aparecen como propaganda sino del desfile de hechos y personas encargadas de responder a los hermanos Alvarado, los libretistas, a fin de que la coreografía revolucionaria sea perfecta?

El gobernante dice que tiene el 80% del favoritismo ciudadano, un registro difícil de igualar. ¿Por qué entonces ese temor de que el pueblo conozca lo que piensan sus contendores?

Si hay alguien que llega con sobra de publicidad y posicionamiento a las elecciones es Correa. ¿Por qué entonces querer que el código de la democracia amordace el sentimiento, la opinión y diferentes forma de pensamiento ecuatorianos?

Jamás celebraría el triunfo de alguien que usa tan descarada ventaja.

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