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junio 25, 2012 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

Morales y Correa, la misma visión, distintas actitudes

Tras la caída del ex líder paraguayo Fernando Lugo es natural que se prendan las alarmas y se vea detrás de cada manifestación una expresión conspiradora. Un hecho que está ocurriendo ahora mismo en Bolivia, país en el que se multiplican los rumores desde hace algún tiempo.

El levantamiento policial en Bolivia, que toma por sorpresa en el continente, pinta con mayor gravedad que el ecuatoriano, puesto que ya ha llegado a su quinto día la revuelta de los uniformados del Altiplano, siendo que en Ecuador duró apenas un día.

Igualmente, como ocurrió en Ecuador el 30 de septiembre de 2010, el Mandatario de ese país, Evo Morales, acusa a la derecha boliviana de estar instigando para una conspiración contra el estado de Derecho.

La versión de los alzados no corresponde exactamente a la perspectiva de Morales. "Hemos sido defraudados por el Gobierno, porque solo quieren aumentarnos 200 bolivianos (28 dólares)", dijo la líder de las esposas, Guadalupe Cárdenas, tras culminar un primer acercamiento con el Ejecutivo.

Esas declaraciones simplifican de lo general (donde se teoriza la posibilidad de desestabilización) a lo concreto las expectativas: los uniformados solo están pensando en lo económico, como corporación no están buscando facilitar el camino al golpismo a la derecha del Altiplano.

Desde luego no se descarta que en La Paz se conecten fuerzas radicales que intenten aprovechar un momento para crear la posibilidad de visualizar frágil al Gobierno de Evo Morales.

El presidente boliviano, sin embargo, se anticipa a curarse en salud, y acusó a los opositores de derecha de “usar a policías que están amotinados desde el jueves reclamando mejoras salariales para dar un golpe de Estado, asesinar a su ministro de Gobierno, Carlos Romero, y buscar un enfrentamiento con las Fuerzas Armadas”. "Seguramente esa gente, que privatizó empresas del Estado en el pasado, usa a algunos hermanos policías para preparar un golpe de Estado, para hacer matar al ministro de Gobierno y para enfrentar a las Fuerzas Armadas con bombas molotov", sostuvo Morales en un acto con mineros en el altiplano de La Paz. El gobernante hizo estas acusaciones tras leer la transcripción de supuestas comunicaciones de los agentes movilizados, información que, según dijo, fue obtenida "de primera mano".

Aunque todavía no exhibe las pruebas, el Mandatario de La Paz agregó: "Quiero decirles que captamos sus mensaje, tampoco somos tan tontos en el Gobierno, es nuestra obligación detectar qué están planificando y cómo están comunicándose", dijo Morales y agregó que también recibieron datos similares de policías que le son leales. En esta parte, el tema se parece el episodio al 30-S, cuando servidores de Carondelet difundieron una grabación, en la cual supuestos policías declararon “¡Qué están esperando? Mátenle a Correa, compañeros, mátenle”, una declaración que por el tono carece de seriedad, puesto que son palabras que podían ser grabadas en el zaguán de unos matones de comedia, mientras jugaban cartas.

Hay varios hechos del 30-S en los que no se detiene todavía la opinión pública y dejan pasar. Se advierte en este caso,un tono de ninguna seriedad respecto al tema que están tratando los supuestos policías con espíritu criminal.

En este punto, permitan recordarles que para hacer creíble una historia es necesario que auscultemos, los que estamos viviéndola, que es expresada con total pesar y sobriedad cuando se trata de hablar de muertos, con alegría y optimismo, cuando se habla de asuntos fastuosos, con entereza y humildad cuando se ha cometido un error y con gran discreción e inteligencia, cuando se trata de la operación mayúscula como eliminar a un supuesto gran obstáculo.

Ese diálogo de opereta, “¡Qué fue compañeros, ¿ya mataron a Correa?”, para nada es creíble, puesto que no hay discreción, ni inteligencia, ni siquiera se esboza la pregunta con tino, porque si la pregunta fue realizada desde la radio de un patrullero, lo mínimo que tiene que haber recibido el supuesto curioso es una gama de respuestas desde la que van de: “Estamos esperando instrucciones, compañero, para terminar con la operación”, hasta aquella que surge de la vulgaridad, la infaltable broma de otros compañeros, que no se paran en mientes en cuanto a mitomanía: “Nosotros no hemos esperado a que nos averigüen ni nos ordenen, la operación ya ha sido cumplida”.

Sería bueno que la Fiscalía nos haga conocer toda la cinta sobre la supuesta grabación, porque los escenarios de la vida, para ser creíbles tienen que responder a códigos que tienen simetría.

Morales dijo: "La derecha se infiltra, usan a algunos policías por eso convocamos a nuestros hermanos policías (seguramente los leales), que tengan mucha responsabilidad con su pueblo, que den seguridad porque la policía se ha creado para dar seguridad y no para dar inseguridad, usada por la derecha", agregó.

Según los despachos, Morales suele acusar a la oposición, sin pruebas, de conspirar. En esta vez para dar un golpe de Estado aprovechando los conflictos sociales como el que protagonizan desde el jueves los policías de rangos bajos y sus esposas.

Se puede decir que Evo Morales y Rafael Correa tienen la misma visión sobre el tema levantamiento policial: “se trata de una conspiración golpista”.

Desde luego, difieren en las actitudes. A Morales observamos más centrado, menos teatral. Sería absurdo, ridículo, que se abriera la camisa para pedir que lo maten. Y luego de que el incidente pasa, señalar que hubo el intento de matarle.

Ojalá que el conflicto Gobierno-policías, que está ocurriendo en Bolivia, llegue a solucionarse y que por el bien de la democracia continental no llegue a producirse la caída del Mandatario de ese país bolivariano.

 
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