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noviembre 8, 2012 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

Matemática electoral, para probable segunda vuelta

Un país dividido tiene por fuerza que reflejarse en las elecciones, donde el real pronunciamiento que generan las elecciones es: ¿hay continuismo correísta o cambio? El evento probable de una segunda vuelta lleva a ensayar sobre las posibles transferencias de votos desde la posición de los seguidores de aquellos candidatos que no pasen a la instancia del ballotage. Hay que revisar, por lo tanto, la presencia de cinco candidatos seguros: Rafael Correa (AP), Guillermo Lasso (CREO), Lucio Gutiérrez (PSP), Alberto Acosta (MPD-PK) y Álvaro Noboa (Prian). A ellos hay que agregar a los posibles presidencialistas Mauricio Rodas (Suma) y Norman Wray (Ruptura). Las siete candidaturas nos reflejan un panorama probable de tendencias, sin que signifique esto que a lo largo de la campaña no vayan a mudar de aproximaciones o inclusive preferencias esos mismos grupos. En principio, la gente de Correa, Acosta y Wray son afines; los movimientos y partidos de Lasso, Gutiérrez, Noboa y Rodas (foto), integran otro frente. Estos cuatro grupos no necesariamente están unidos ideológicamente, su posición se deriva de la distancia política que mantienen con Correa. Para aquellos que transigen en considerar que el candidato presidente va a ganar en una sola vuelta, guiados tal vez por estadísticas elaboradas a conveniencia del interesado, se les debe discutir que la política no es la lógica de las estadísticas oficiales. En 1996, Florha Proaño, la reportera política de Últimas Noticias (vespertino de Quito) tituló “Nebot Presidente”, ya que había creído a pie juntillas en las encuestas y al avanzar el conteo real las elecciones determinaron que Abdalá Bucaram se había erigido en el nuevo mandatario ecuatoriano. Por eso, porque las encuestas no merecen el crédito que los pastores de ingenuos creen, consideramos que no se puede descartar la segunda vuelta en las elecciones ecuatorianas. Las condiciones para que el candidato oficial (Correa) gane en una sola vuelta son menos probables que la campaña anterior en la que no hubo episodios como el 30-S, la narcovalija, juicios polémicos como los realizados a diario El Universo y a periodistas de revista Vanguardia, o un caso tan controvertido como el préstamo a Gastón Duzac. Recorriendo la ruta de las siete candidaturas, ideológicamente, Correa, Acosta y Wray son afines, trabajaron en el mismo equipo, se dicen socialistas, por lo que en caso de no ser ellos los dos personajes de la segunda vuelta, es probable que sus electores se pronuncien por el sobreviviente entre los tres. Entre Lasso, Gutiérrez, Noboa y Rodas no se encuentra mucha coincidencia en lo estrictamente político, pero sí en su posición respecto al presidente, quien ha logrado atosigar a los grupos de los tres primeros candidatos, en tanto que representa una frustración para un hombre de análisis y cifras como Mauricio Rodas. Correa es hombre de odios cervales y sentimientos que surgen de manera silvestre. En calidad de Mandatario que aprueba o desaprueba todo lo que ocurre en oferta electoral, no admitió que Guillermo Lasso haya realizado una oferta a los beneficiarios del bono del desarrollo y se concentró él mismo en cumplir la promesa, solo que para financiar su proyecto se decidió a quitar, arbitrariamente, utilidades a los bancos. La campaña sucia que inició el Gobierno, al haber colocado en las carreteras una pancarta gigantesca relacionando a Guillermo Lasso con Jamil Mahuad no puede ser más decidora de los recursos, bajos e ilegales, que utiliza el jeque de esta ínsula en su afán de permanecer en el poder. A Lucio Gutiérrez le culpó Correa de haber sido el causante del 30-S, siendo que el expresidente se hallaba fuera del país. Para sorpresa de todos, en lugar de ser Gutiérrez el reclamante de esta política mitómana se limitó a insultar y a desmentir al Presidente sin la frialdad necesaria. De haber aprovechado Gutiérrez la falsa inculpación de Correa, a estas horas tendría un perfil más elevado. Posiblemente tiene como asesores a un par de militares del Cenepa, que si bien pueden tener una trayectoria militar lustrosa, no cumplen con el perfil de ser la quinta parte de Vinicio Alvarado, es decir ni la vigésima parte de Goebbels. A Noboa, Correa no le perdona haber sido el rival que lo pudo derrotar en el año 2006 (la primera vuelta la ganó Alvarito) y se dedica a intentar sacarle mega impuestos a través del SRI. Noboa es un empresario con alta dosis de ingenuidad, hasta el punto que pagó tres millones de dólares al Tribunal Supremo Electoral (hoy Consejo Nacional Electoral) que presidió Jorge Acosta hace unos años supuestamente por haber realizado excesivos gastos en campaña, cuando la verdad es que la única propaganda que hizo y que le fue contabilizada tuvo que ver con la fundación María Gracia, de carácter social, promoción que estuvo en el aire antes de ingresar el país y los candidatos en período de campaña electoral. Correa no ha tenido aún un tropiezo serio con Mauricio Rodas, más allá de rechazar sus análisis críticos. Pero es seguro que ya en calidad de adversario político sacará algún ángulo negativo del sobrio analista que es Rodas. En el desenlace de la primera vuelta, es muy probable que el que llegue a la final de este grupo, reciba el apoyo, frontal o indirecto, de los otros tres en la segunda vuelta. No se ha tomado en cuenta al probable candidato del PRE, pero dadas las diferencias de Abdalá y Dalo con Correa, es seguro que aún sin tener coincidencia ideológica o programática, la tienda roldosista apoyaría al rival que surja de la primera vuelta contra el oficialismo, al que califica de “falso y traidor” (no olvidar que Correa incumplió el pacto con Bucaram, que consistía en traerlo del exilio a través de un indulto o amnistía).

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