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septiembre 12, 2012 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

Los contratos del hermano y el sentido de las proporciones

Para quebrar cualquier duda sobre el “distanciamiento entre Rafael y Fabricio Correa por causa de los contratos de éste con el Estado” el Gobierno y su entramado mantiene una ficción: de que Fabricio no es bienvenido a los círculos que compiten por el poder y que de hecho “Carondelet le rechaza”.

La actitud elimina las dudas de aquellos que siguen fieles y siguen creyentes en lo que señala la prensa gobiernista y conviene al sultán, es decir que jamás podría haber un arreglo entre los hermanitos, puesto que más bien “entre ellos se pelean”.

Para eso, presentan una prueba: el Movimiento Equipo de Fabricio Correa fue rechazado por exceso de firmas falsas y no podrá contender por un sitio en el poder. Es decir, estos creyentes de la revolución consideran que porque un tribunal que se supone independiente, como el Consejo Nacional Electoral (CNT), rechaza a Fabricio, ya se tiene la prueba de que entre los hermanitos no hubo tal negociado.

Es una prueba conveniente que favorece a los fines de Carondelet, “como prueba de honestidad”. Nadie de entre los cándidos creyentes se pone a pensar que ninguna organización podría pasar si tiene el 78% de firmas falsas. Es el movimiento que más papel apócrifo ha generado, entonces, ¿cómo se podía esperar su calificación?

Además, colegir que el rechazo del CNT es el rechazo del Gobierno es admitir que el Ejecutivo también manda en la función electoral, algo nada ético, sobretodo en vísperas de elecciones.

Pero, hay una mini campaña de santificación gubernamental, al no ignorar los medios gobiernistas que Fabricio y Equipo han sido rechazados para postularse en la carrera a Carondelet. En cambio en otros casos negativos, prefieren pasar por alto ese tipo de información que “esta vez conviene”.

Ayer por la mañana, una radioemisora de tendencia gobiernista, radio Tarqui de Quito dejaba escuchar un comentario en el que decía: “estos señores que han venido a tratar de candidatizarse con firmas falsas no pasarán y entre ellos vemos al señor Fabricio Correa…”

Honrados locutores, convincentes opinadores. Pero, no. Hay que esperar lo que dicen estos mismos caballeros sobre la persecución gubernamental a los veedores (integrantes del quinto poder), que determinaron tras una auditoría no solo que los negocios de Fabricio Correa son dolosos, sino que de eso también conocía el Presidente de la República.

Lo del rechazo a la potencial candidatura de Fabricio ya se sabía, para consolidar el clima de distanciamiento entre los Correa. Pero lo otro, sobre el juicio a los veedores de los contratos correístas, de seguro ha de pasar a lugares secundarios. Pero, hay que señalar, es inadmisible que un cuerpo colegiado sea perseguido por el Gobierno por determinar el entorno del caso Gran Hermano.

Por esto, porque es “prohibido olvidar” no hay que evadirse de la información que pone al descubierto las consignas del dueño del poder. Se conoce que el Juzgado Quinto de Garantías Penales convocó ayer martes a juicio a los cuatro veedores que investigaron los contratos de empresas vinculadas con Fabricio Correa, con el Estado, por el delito de “falso testimonio”. Al adoptar la resolución, el Juzgado acogió los argumentos de la Fiscalía que aseguró que durante la investigación los veedores no lograron desvirtuar las acusaciones en contra del presidente Correa, de quien dicen conocía que su hermano Fabricio firmó contratos con el Estado. Es decir, la Fiscalía quiere pasar por alto que de esto (que conocía el hermanito) admitió el propio Fabricio Correa, como ya se dijo en la investigación de diario Expreso y del libro El Gran Hermano. La decisión de juzgarles se tomó la mañana de ayer, durante la realización de la audiencia de dictamen que se instaló en el Juzgado presidido por la magistrada Ana Cristina Guerrón.

Si bien, en el entorno judicial es difícil en estos días escapar a la presión del palaciego, y por eso se ha llegado a establecer la necesidad de enjuiciar a los cuatro veedores, hasta el momento esta colegiada no se acerca a los procedimientos de Juan Paredes, de allí que encontró que no tiene la Fiscalía (al servicio del que sabemos) la fuerza suficiente para ordenar la prisión de Pablo Chambers, José Quishpe, Gerardo Portilla y Víctor Hugo Hidalgo, los atrevidos veedores, quienes deberán presentarse cada 15 días en el Juzgado donde se lleva la causa.

Fue en febrero del 201 que estos honrados veedores, que ante la persecución han empezado a pensar en pedir asilo en Panamá o en algún país europeo, presentaron un informe en el que concluyeron, entre otras cosas, que el presidente Correa sí conoció de los presuntos contratos firmados por Fabricio con el Estado y que los montos ascendieron a $ 657 millones, con un perjuicio de $ 140 millones para el Estado. A Bucaram, por un contrato de un millón, firmado por su ministra de Educación, le tienen en el exilio por 15 años y tratan de utilizarle para pactos nada santos. El público que aplaude cada sábado los geniales Enlaces presidenciales, al parecer no sabe de proporciones y desconoce muchas cosas de las mentes lúcidas.

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