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septiembre 25, 2012 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

Lo que los medios públicos dejan escapar

Con el membrete “Los honestos somos más” el Gobierno organizó una de esas tantas marchas a las que nos tiene acostumbrados, con el afán de convencernos que tiene un verdadero ejército de leales, lo cual no dudamos, solo que más de la mitad de los presentes en la avenida de Los Shirys eran esos pobres ciudadanos que viven (supuestamente) con 30 dólares de la dignidad al mes y que luego de la manifestación se acercaron a un sitio acordado (esta vez distinguimos que había varios “marchantes” al pie del Ministerio de Agricultura), a recibir su refrigerio.

Inocencio del Pueblo es libre de ir a todas las marchas que le parezcan buenas para respaldar a su líder, pero igualmente debe despertar sobre los hechos que rodean el entorno del poder, puesto que esta marcha, tal como fue organizada (es decir, por la razón que la motivó) sin duda que no debió haber sido realizada. Es que esta vez no deja de ser irónico que hablen de honestidad cuando ha ocurrido un episodio que deja pálido cualquier tema de corrupción que existió en el pasado.

¿Cómo es que logra un crédito casi millonario (800 mil dólares) un extranjero que no tiene bienes de garantías que ofrecer? Más aún, ¿Cómo es posible que se haya aprobado el crédito si las garantías presentadas eran nada menos que los bienes incautados a los hermanos Isaías? ¿Usted cree que tamaño atrevimiento del argentino Gastón Duzac hubiese sido posible sin la ayuda de un coadyuvante que estaba en capacidad de liberar documentación e impulsar la aprobación de una manera audaz y con verdadera mente de listo?

Tal como nos pinta el escenario de la transparencia en el Ecuador, hay mucha oscuridad. Este caso podía esclarecerse con la votación de la mayoría de asambleístas que quieren la verdad. El Presidente de la Asamblea, convertido en algo así como el mayor defensa central o el mayor portero para evitar que ingrese la fiscalización en el caso nos habla de que hay que respetar aspectos que tienen que ver con la política del sigilo bancario. ¿De cuándo acá el sigilo bancario es más importante que la transparencia en el país? Que Fernando Cordero corche la fiscalización solo significa que el Gobierno, en tanto la Asamblea se permita defenderlo a capa y espada a través de sus autoridades, tiene asegurado la inmunidad y también la impunidad para los eventos no tan santos que fuera capaz de protagonizar.

La vieja corrupción cabalga y no pueden pararla, todavía más con cinismo son capaces de hacer una marcha “Los honestos somos más”. Son los mismo que señalan que el periodismo es corrupto, es decir que el trabajo muy profesional, ético e integro, a riesgo de su propia estabilidad, realizado por Janeth Hinostroza lejos de ser considerado una muestra de que el periodismo sí defiende el dinero del pueblo y del Estado (porque son los fondos del Estado los que se han atracado), resulta que “es un periodismo mediocre, calumniador y lleno de falsedades”.

Quisiéramos ver qué dice el periodismo público sobre el caso Cofiec. Quisiéramos leer los que han sacado de la amenaza de muerte a Janeth Hinostroza. Hasta el momento, la revolución solo es un membrete, en estos tiempos la jugada maestra es por millones de dólares sea a través de juicios millonarios a la prensa, por medio de los contratos del gran hermano o de casi un millón, a través de un crédito falseta promovido por un primo del probo mandatario. Cuando los periódicos independientes, en sus páginas digitales dan oportunidad a que todo el mundo haga un comentario, en demostración de ejercicio democrático y libre expresión estos diarios también publican los comentarios de gente que está a favor del Gobierno, pero resulta que estos comentarios son vacíos y solamente utilizan agresividad y adjetivos contra el articulista.

Mucha pena dan estos sujetos que usan el anonimato para lanzar ataques, insultos o la simple negación de algo tan evidente y que tiene pruebas incontrastables como la investigación de Janeth Hinostroza. Actúan como elementos mercenarios, que por una paga (se les conoce como trolls) se turnan para atacar a articulistas que a su vez tocan la verdad con argumentos basados en los hechos.

Estos elementos que seguramente quieren merecer su cheque mensual o quincenal como bonificación para realizar su triste oficio, son capaces de escribir por ejemplo: “Ya veo que quiere ser candidata presidencial Janeth Hinostroza o ¿a qué candidato quiere favorecer con sus investigaciones?” Otro sujeto le dice a la periodista: “Ahora cuénteme una de vaqueros, Janeth Hinostroza”, minimizando el peligro en el que se encuentra la dama de Teleamazonas.

Los trolls que bien se ve no les importa que le rompan el espinazo a Hinostroza, a quien le quieren desprestigiar y tratan de confundir sobre el tema de la corrupción, pero es evidente que no tienen argumentos y se van por el camino del insulto. En esta tarea de socavar el honor de la prensa, los trolls no se detienen en cuestionar inclusive a los que respaldan a la prensa independiente. Así se expresó Byron Rueda del artículo sobre el respaldo a Janeth de parte de Héctor Yépez Martínez en La República: “+

que pena que este comentarista escriba tanta basura, no encuentran la manera de dañar la imagen del gobierno, ya los que les creen son pocos”.

Equivocado Byron, son más ahora los que van despertando a la triste realidad. Nos apena señalar que al igual que ocurre con otros trolls y fanáticos, no hay ninguna reflexión sobre el hecho delictivo de entregar 800 mil dólares a un extranjero sin una garantía válida, haciéndolo con la garantía de un bien del propio Estado.

Para la ciudadanía, el caso Hinostroza es el que pinta de cuerpo entero un sistema político que va cayendo en la degradación, puesto que no hay ningún esfuerzo por esclarecer la verdad. La actitud del régimen con respecto a su inferior preocupación por el tema que ha investigado un o una periodista que ha tocado en el clavo. No está este hecho solamente en que el Gobierno le ofrezca protección a Janeth, sino en que el Gobierno haga esfuerzo por esclarecer este develado sistema ingenioso de robo, al que se le quería archivar “porque el protagonista huyó del país”.

Si es que alguno de los trolls quieren decir que Janeth es corrupta, por estar investigando tienen que detenerse a pensar que gracias ella conocemos más del vergonzoso caso de regalo de dinero ecuatoriano (del Estado) a un extranjero.

Si ellos quieren confundir a la ciudadanía y quieren desprestigiar a Janeth Hinostroza no podía ir esta consigna por el lado de la corrupción. O ustedes ¿creen que las grabaciones de Hinostroza fueron inventadas por una mentalidad maligna o tal vez copiadas del pendrive de algún gratuito opositor?

Son varios los casos de manifestación de los corruptos en el país, dentro de estos últimos años. El Gobierno tiene que luchar por erradicar la corrupción, que sigue en el Siglo XXI, y no por defender o hacer homenajes a sospechosos de estar vinculados con corruptos.

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