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julio 25, 2013 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

Lecciones de valentía y de respeto a la verdad

Los cinco jinetes de la libertad de expresión o tal vez del bozal apocalíptico, que es el que impide una real libertad de expresión en tiempo de tiranías ya están integrando el Consejo de Regulación y Desarrollo de la Información.

Los miembros del Consejo son: Patricio Barriga, delegado del presidente de la República y exfuncionario de la Secom; Támara Merizalde, que representará a los llamados Consejos de Igualdad; Paulina Mogrovejo, designada por la Defensoría del Pueblo; Roberto Wolhlgemuth, también exfuncionario de la Secom, que representará a los gobiernos autónomos descentralizados; y Hernán Reyes, el delegado del Consejo de Participación Ciudadana, quien fue designado la tarde de ayer.

Se trata de un organismo con especiales facultades. Justamente el encargado de descoser las costuras que hayan armado los comunicadores con su libre forma de informar e interpretar la actual realidad ecuatoriana, una noticia o un artículo. ¿Habrá alguno que tenga el valor de 40 u 80 millones de dólares cómo lo concibió el señor de la ínsula?

Bueno, efectivamente un Consejo regulador está en su derecho de limitar las fronteras entre libertad y libertinaje, aunque en esta parte de la historia no se ha visto la segunda circunstancia, pues nada de lo que se le achaca al infalible o a sus apóstoles ha sido objeto de una desmesurada práctica mitómana. Ésta ha correspondido más bien a un sector de la prensa pública que, por ejemplo, ha negado las falacias creadas el 30 de septiembre.

Que ¿dónde están esas falacias? Dos al canto: por ejemplo, cuando se detuvo a Fidel Araujo en el entorno del regimiento Quito, se dijo que había propuesto a un individuo asesinar al Presidente de la República con una cámara pistola que hasta ahora no ha sido avalizada por un militar ecuatoriano, pues se trata de un invento salido de una mentira, que está bien para películas de espionaje (ciencia ficción), pero no para un informe serio.

Otra mentira: haber señalado que el Mandatario fue secuestrado en el Hospital de la Policía. En horas de la mañana y mediodía se vio los episodios de la revuelta policial y también que a la postre el ciudadano Presidente fue cargado en andas por varios guardaespaldas, quienes se internan en las instalaciones del Hospital de la Policía.

De haber secuestrado en la casa de salud al presidente, también tenían que haberlo hecho con los guardaespaldas. Y hasta ahora no se ha sabido de acciones tomadas por ellos contra los presuntos plagiadores. Eso de que el presidente luego estuvo dando órdenes y firmando decretos, llamando a la prensa internacional, desde el cuarto piso del hospital ya es un tema conocido, lo malo es que se trata de una historia conocida y aceptada por quienes analizan fríamente los sucesos. La ciudadanía ingenua, con pocas posibilidades de perder el tiempo en deducción, simplemente cree a pie juntillas lo que las cadenas y las sabatinas oficiales informan.

La tarea informativa de la prensa ecuatoriana no se va a detener porque haya una ley bozal. Han caído medios independientes que han sufrido la persecución del régimen (Vanguardia), que a la par no han tenido suficiente respaldo económico. Pero, mientras tanto, podemos asegurar que el libertinaje no ha caracterizado a esta etapa del periodismo nacional.

Libertinaje de la expresión ocurrió en la etapa de Lucio Gutiérrez, donde aunque las actuales generaciones lo duden, desde Radio La Luna (del actual Ministro de “Educación”, paco Velasco) se le insultó y trató de asesino al entonces Presidente, el cual ingenuamente confió una solución a un inepto ministro de Gobierno, Óscar Ayerve, quien permitió que las hordas convocadas por Velasco y otros sujetos provenientes del grupo traidor que comandaba Alfredo Palacio den al traste con un tercer régimen constitucional en menos de 10 años (antes ya habían caído Abdalá Bucaram y Jamil Mahuad).

De ninguna manera esta columna es gutierrista. Creemos que Lucio Gutiérrez es un elemento ingenuo de la política, solamente superado en este punto por Álvaro Noboa. Solo queremos establecer que Rafael Correa no ha padecido el verdadero linchamiento mediático que le ocurrió al coronel de El Tena.

Rafael Correa denuncia que es objeto de linchamiento mediático, pero tiene la suerte que el mismo periodismo que lo critica, lo ha elogiado allí donde se ha hecho merecedor, por ejemplo en materia de obra pública. Su falla garrafal, ser proclive a pisotear la democracia, es objeto de crítica aquí o en cualquier lugar.

Guardando las distancias, cuando el periodismo español trata el caso Bárcenas como un episodio de corrupción gubernamental, Rajoy no puede argumentar que es víctima de linchameineto democrático. Tiene que aceptar las reglas del juego. Correa no las acepta e inventa una Ley para evitar que sigan hablando del Gran Hermano y otros milagros.

Mientras se den casos como ese y existan investigaciones y documentos, nada puede hacer cualquiera que se crea intocable. Por encima de la ley de Comunicación, me permito un homenaje al periodismo de Investigación. Ha sabido cruzar vallas muy altas y ahora le han aumentado la altura de la pared. Creemos que nos seguirá entregando detalles y pruebas donde los demás periodistas apenas percibimos rastros. La lucha será más difícil, pero alguien nos dará una lección de valentía y sentido de respeto a la verdad.

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