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noviembre 15, 2012 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

Lasso frente al candidato que sabe pedir

En el Salón de la Democracia del CNE se presentó ayer el binomio Guillermo Lasso – Juan Carlos Solines y su mensaje tuvo un contenido claro: "Otro Ecuador es posible, un Ecuador en democracia, donde se respete la independencia de poderes, donde se respete la libertad de expresión, donde existan pesos y contrapesos, con medios de comunicación independientes", dijo el candidato que enarbola libertades.

Se puede considerar que entre el discurso conciliador de Lasso y el discurso prepotente del Presidente solo hay un extremo, el discurso humilde, con engolada voz y reposadas palabras, de Rafael Correa.

¿Cómo así? Es que, bueno es saberlo, son facetas que no todos conocen, en nuestro Presidente se dan las dos tonalidades extremas casi con naturalidad.

El Mandatario puede ser este momento un tirano. Obligando a los hermanos Pérez de El Universo a que se retracten y pidan disculpas por su grave ofensa (haber permitido que Emilio Palacio escriba su columna “No más Mentiras” sin censura previa).

“Eso que ustedes han publicado no es ninguna disculpa, ¡esta demanda se va hasta las últimas consecuencias!..”. Y al siguiente momento, el mismo actor es capaz de mostrar una dualidad camaleónica: “Y, ustedes, empleados de El Universo, no se crean que van a estar abandonados. Voy a velar por ustedes”.

Es decir, hay matices que ponen a la defensiva y otros que son tolerables para los oídos. Duro con los que considera sus enemigos, suave con los que necesita que estén de su lado (que es diferente a decir suave con los pobres).

Allá a Milán fue nuestro mandatario a presentar su proyecto científico Yachay, la Ciudad del Conocimiento. Bueno, en tiempo de elecciones todo proyecto es bueno. Lo que no sabemos es a qué fue a Italia cargado de papeles y documentos que tal vez no interesan a los italianos, como tal vez no nos interese tanto a los ecuatorianos por decir una reconstrucción de la ciudad perdida de Pompeya.

Desde luego, allá hubo mucha cultura, frases armoniosas y gesto amable; no estaba el Correa prepotente, el que latiga a los medios con sus adjetivos que no han llegado a hacer retroceder a la prensa.

Posiblemente fue allí a que los empresarios italianos, tipo Berlusconi se decidan por ayudar al proyecto con millones de euros.

“La Ciudad del Conocimiento”… Lindo nombre y seguramente lindo proyecto. Dudamos que sea mejor que arreglar las escuelas, comprar medicinas para los hospitales o encontrar una manera de dar la caña de pescar a los hambrientos, antes que el bono que se acaban en un santiamén. Es un buen proyecto, pero que no arregla los problemas sociales.

No queremos comparar si ese proyecto es mejor que poner muy lindas las carreteras, porque señores, no es exactamente Correa quien ha transformado la infraestructura de las vías sino el pago que hacemos todos los ecuatorianos al cotizar el peaje, algo que tal vez el pueblo pueblo no ha observado, con mucha razón, porque el pueblo clase media y, lógicamente el pueblo pelucón son los que ponen en las ventanillas de los peajes, el metálico que sirve para financiar la belleza de nuestras vías.

Respecto a eso el Gobierno solo tiene que frotarse las manos y disfrutar sobre la convicción de que “con este Gobierno sí hay lindas vías”.

Pero, bueno, disculpen por la disgresión. Correa estuvo en Italia exhibiendo su proyecto estrella de estos momentos, la Ciudad del Conocimiento. Ya parece que estamos en Atenas, Florencia, París, con un complejo de universidades de las que salen los doctos de tiempos dorados.

Hubiese querido que nuestro Presidente vaya a Milán y luego a Sevilla a invitar a la inauguración de la Ciudad del Conocimiento antes que a mostrar un proyecto que solo es eso, como lo fue la refinería Los Aromos, la misma que hasta ahora no se construye.

Pero, Correa vuelve a repetirse. Antes estuvo en diferentes países europeos, presentando su proyecto estrella de esos momentos, el Yasuní. Les dijo con voz amistosa a los políticos y empresarios alemanes, franceses, ingleses, daneses, holandeses, suizos, rusos y ¿por qué no? también a los odiados estadounidenses y canadienses, que tenía entre sus manos algo magnífico: conservar bajo tierra una reserva importante de petróleo a cambio de una buena cantidad de dólares.

Estuvo lejos de tener la respuesta que esperaba porque a esos empresarios no les sensibiliza demasiado tener que soltar millones de dólares a cambio de que alguien no extraiga el oro negro. Cierto es que ecológicamente esto es muy conveniente, pero es un beneficio más bien para los ecuatorianos.

Para su interín, no son los europeos ni los norteamericanos los beneficiarios directos de que no se extraiga el crudo.

No queremos insistir sobre el éxito o no de los proyectos del Presidente, pero está visto que él tiene una cultura diferente, espera de sus grandes ideas inversiones extraordinarias.

Lasso se enfrenta a un adversario que sabe pedir. Es más, alguna vez lo tuvo a un metro, cara a cara. Solo él puede decir qué le pidió el Correa humilde de aquellos tiempos.

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