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noviembre 21, 2012 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

Lasso, el feriado bancario y un seudo historiador

El Gobierno se está ocupando demasiado del avance de Guillermo Lasso Mendoza en el ámbito de las preferencias electorales. Inclusive, el poder se da el lujo de crear sitios web donde aparecen versiones recién creadas del feriado bancario con el fin de falsificar la historia, alterar los datos, desprestigiar al candidato que le pisa los talones.

La campaña sucia, que empezó primero con cartelones gigantes intentando atribuir al candidato opositor de los hechos correspondientes al feriado bancario y luego con sabatinas donde ya no pudo contener su vitriolo y señaló que el país “va a votar por cualquiera, menos por un banquero”, en tema que deja al descubierto que para el economista el odio político surge gratuito.

Tal vez lo más terrible sea la falsificación de la historia, ponerle a Guillermo Lasso a reemplazar a Ana Lucía Armijos, coautora genuina del feriado bancario, cuando los diferentes economistas, periodistas, profesores y más profesionales del país, que pasan de los 45 años, reconocen perfectamente que esa es una falsedad, por lo cual el coadyuvante tiene que responder. Y debe hacerlo si es que hace homenaje a su autoproclamación de mente lúcida y manos limpias. Para que no quede la impresión de que lo único que busca es sembrar en ciudadanos de pobreza espiritual la duda o la certeza de que “así pudo haber sido”; “si lo dice Rafa, así será”.

El país debe aprender a distinguir las acciones y sus protagonistas. Un autoproclamado escritor de nombre Luis Torres Rodríguez, no sabemos si por órdenes de un amo o por agradar a éste ha escrito falsedades que luego son repetidas por los más ingenuos o por los que, lógicamente eran niños, cuando ocurrió un suceso, en este caso, negativo para la colectividad.

Mire usted lo que señala en la introducción de su artículo “Quiebra” el ciudadano que pretende ser de estilo irreverente al hacer un recuento de la oscura etapa del feriado bancario, pero que no logra sino ser sino falso y lo falso lógicamente es susceptible de ser combatido a través de las leyes: “Guillermo Lasso, cual Rey Midas, todo lo que toca quiebra. En su primera actividad como banquero, fue uno de los actores de la quiebra no solo del sistema financiero privado, sino también de instituciones financieras públicas. En los años 1998-1999 el banquero Guillermo Lasso ocupó el cargo de super-ministro de economía del gobierno de Mahuad, responsable del atraco financiero cometido por los banqueros quebrados y no quebrados.

Mediante decreto 1492 de 11 de marzo de 1999, Mahuad congeló todos los depósitos en la banca durante 365 días, dándoles la facultad a los banqueros para que emitieran certificados de depósitos reprogramados (CDRs) transferibles, convirtiéndose en medios de pago de obligaciones”.

Bueno, Guillermo Lasso no niega que fue llamado a colaborar con el Gobierno de Mahuad, pero lo hizo cinco meses después del descalabro bancario, en agosto, es decir siendo inocente sobre la acción llevada adelante por Mahuad y Armijos. En este punto el “seudo historiador” y, lógicamente, el candidato “triunfante” que está excesivamente preocupado en Lasso tienen que demostrar con documentos sobre la intervención de Lasso en el feriado bancario.

Documentos no es poner en el aire cualquier reunión de gabinete de la etapa Mahuad y ponerle cerca de éste a Lasso. Porque si así fuera, toda persona que sale junto a Hitler sería acusada de genocida y eso, por supuesto que no fue así, aunque no faltarán los fanáticos que crean que todo compañero fotográfico está contaminado de la tarea de eliminar seres humanos. Lasso fue ministro de un Gobierno desastroso, pero llegó cuando el mal estaba hecho y dispuesto a ayudar a encontrar soluciones. Todos saben que el único camino que tenía en esos momentos el país era la dolarización, si Lasso, que estuvo solo 37 días en la secretaría de Estado, ayudó o dio luces sobre este proceso doloroso pero necesario, él sabrá decirnos, pero de lo que estamos seguros, tratando de ser fieles a los hechos es de que él no participó para nada en el cierre de las entidades bancarias, que supuso la más grave de las tragedias económicos colectivas que sufrió nuestro país.

Para algunos se les hace fácil falsear la historia, pero desde luego hay que recurrir a los documentos de esos tiempos, a los documentos auténticos. Porque si aparece una página web surgida en estos días y contando una historia diferente, tenga la seguridad de que se trata de una historia forjada.

Para quienes se les hizo fácil forjar la historia del 30 de septiembre, victimizando a su héroe, aparentemente se les va a hacer fácil colocar a su más difícil adversario electoral, Guillermo Lasso, en el lugar donde procedieron y firmaron Jamil Mahuad y Ana Lucía Armijos, los autores del vergonzoso feriado.

Pero, mientrar más ecuatorianos acudan a los documentos de la época (no a los creados a última hora), más difícil será vender la historia del “banquero responsable”. Sepa el país que Lasso no reniega de su condición de banquero, porque lo fue. Y, según los resultados, de los buenos (el Banco de Guayaquil no fue beneficiario del salvataje mahuadista).

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