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julio 20, 2013 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

La utopía de los banqueros buenos, cuando son nuestros

No es el Caso Bárcenas-Rajoy, que agita España por la intromisión de los factores de la corruptela y el agente de maletín. No, de ninguna manera el Caso Aucay tiene similitud con el de quien ha suministrado alegremente fondos para que los honorables de la bancada PP tuviesen altas chequeras, lo cual ya ha sido condenado en los foros ibéricos, pero sí llama la atención que Alianza País, partido cuyo mentalizador ha elegido el eslogan “de las manos limpias” haya escogido a un “empresario” sin trascendencia política como uno de sus candidatos a la Asamblea Nacional.

La prisión de Rodrigo Aucay, principal directivo de Coopera, institución financiera del Azuay, constituyó una noticia que no podía pasar desapercibida, más aún cuando el candidato a la Asamblea se vio involucrado en el delito de lavado de activos.

Se ha difundido una cifra, que el ex candidato ha hecho circular en la financiera: 31 millones de dólares, cantidad altísima, que revela que el hombre tenía respaldo económico, lo que sin embargo lleva a un interrogante: ¿De dónde surgió una cuenta tan voluminosa, como para que el sistema financiero ecuatoriano lo detecte y se convierta en una cuenta sospechosa?

No es fácil comprender, a menudo, cómo un personaje, que es parte a menudo de las páginas sociales, de pronto Ha degenerado su ruta y se encuentra en las páginas de crónica roja. Al observar las páginas de El Mercurio y El Tiempo de Cuenca, se establece que el mes de Enero Rodrigo Aucay era protagonista no solo de las páginas sociales sino de las reseñas políticas, habiendo sido uno de los más entusiastas de AP, y desde luego un personaje de las publicaciones y espacios sobre negocios.

En Mayo empezó el revuelo de las irregularidades en los depósitos y la hipótesis de que había propiciado operaciones que significaban lavado de activos. Esto le llevó a prisión y le ha complicado la vida. Tema muy delicado.

Lo anterior no tiene exactamente relación con Correa o con Alianza País, no estamos juzgando a priori o animados por el sentido crítico anticorreísta. Estamos estableciendo que uno de los candidatos a la asamblea, por Azuay, de pronto no ha podido explicar el origen de la acumulación de un efectivo que llega a los 31 millones de dólares.

El partido de Gobierno, Alianza País, ha explicado que Rodrigo Aucay no figura entre los colaboradores de fondos para la campaña política de enero y febrero pasados. Hace bien en despejar dudas el funcionario que lleva la contabilidad en el partido que hoy lleva la batuta en la actividad política del país y tiene mayoría absoluta en el Parlamento.

Sin embargo, más allá del alivio que causa conocer que Rodrigo Aucay no fue aportante de la campaña del partido de Gobierno, no se puede dejar de establecer una premisa: las cúpulas de los partidos deben hacer un verdadero análisis de sus cuadros, antes de candidatizar a alguno de sus elementos.

El encargado de recursos humanos de cualquier empresa examina las condiciones, cualidades de un aspirante. Un partido tiene la exigencia de hacer lo mismo, inclusive con más rigurosidad. O, ¿desde más arriba el líder pasa por alto estos pequeños detalles, porque “lo importante es que el candidato complete con su nombre la lista”? ¿O él está seguro que hay banqueros buenos y banqueros malos, siendo los “suyos” solo los buenos?

Lo raro es que Rodrigo Aucay no figure entre los contribuyentes siendo que fue postulante e Asambleísta. Están en la lista Rosana Alvarado, Osvaldo Larriva, Ruth Caldas, Paul Granda, Trajano Bermeo y Diego Vintimilla. ¿No hubo cheque del candidato más pudiente? Está bien que exista una auditoría.

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