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julio 19, 2013 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

La tímida lucha por el poder seccional

Ya se ha cumplido más de la mitad del año y se puede notar en el Ecuador cierta molicie de los partidos para intentar presentar cartas para la elección de autoridades seccionales. Los únicos candidatos fijos parece ser los que se van a reelección. Y resulta que estos funcionarios, en su mayoría, se muestran unidos, conexos y en algunos casos sumisos al mandamás de Alianza País.

Solo el alcalde Jaime Nebot, de Guayaquil y unos cuantos más, como el alcalde Estupiñán de Esmeraldas, se muestran independientes a esta marejada verde. Los demás, intentarán la reelección demostrando su fidelidad al jerarca.

La aprobación de éste es suficiente para merecer un sistema de propaganda privilegiado, fotos y spots junto al Presidente, invitaciones a las sabatinas, que algunos lo ven como la gran oportunidad de mostrarse.

Bueno, en los partidos se están creyendo que una campaña empieza dos meses antes de las elecciones. Que con solo presentar al postulante él ya está en la danza de cálculos del electorado.

Nada de eso. Se puede decir que los candidatos oficiales ya están en campaña. Si usted se fija en lo que hacen Augusto Barrera o el prefecto guayaco Jimmy Jairala (que ahora es gobiernista), ya van sacando anuncios de su eventual candidatura a la reelección.

Es más, el prefecto del Guayas, Jimmy Jairala, anunció este miércoles 17 de julio su intención de ir por la reelección. El anuncio oficial lo hizo al cierre de la segunda convención del Movimiento Centro Democrático, que él fundó y lidera, pero que es afín al Movimiento alianza País.

Hay que anotar que Jairala desde el año pasado evidenció su acercamiento con el presidente Rafael Correa. Según cita El Comercio ayer, en septiembre pasado, durante la inauguración de la carretera Naranjito-Marcelino Maridueña, el Presidente lo sorprendió con un pastel, para celebrar así su cumpleaños. En ese mismo acto, el Ministerio de Transporte y Obras Públicas firmó un convenio con la Prefectura para el financiamiento de otras obras viales para la provincia. Jairala ha decidido quitarse ahora mismo la etiqueta de “posible pre candidato”, para mostrarse como “casi seguro candidato”. Si tiene la venia del jerarca, está hecho.

En Quito no hay una poderosa corriente favorable a Augusto Barrera. El hombre es fuerte solo por pertenecer a la gallada correísta. Los partidos y movimientos que no son de esa corriente no se presentan todavía. Suenan el ex concejal Antonio Ricaurte y el ex candidato vicepresidencial de CREO Juan Carlos Solines. Si éstos quieren ser candidatos tienen que definirlo ya, a que puedan estar en actos proselitistas importantes, antes de que se declare oficialmente el inicio de campaña. De lo contrario, la carrera la tendrá ganada de antemano, no por simpatía, sino porque los rivales se muestren tibios, pensando que Correa les va a transferir sus votos.

Quito es un reducto que de reconquistarlo la oposición, haría retroceder al fuete de la revolución ciudadana. Es posible que los precandidatos no avizoren la importancia de mostrarse y de no aparecer tímidos, ante el recontra tímido Barrera, que solo tiene el respaldo del jefe, pero que es criticado por falta de obras de real valía.

Cuando se derrumbó el túnel del viejo aeropuerto, donde murieron dos personas, si bien no se culpó a Augusto se le dijo que “ya deje de construir boulevares, dedíquese a hacer verdaderas obras para la ciudad”.

Creemos que Juan Carlos Solines y Antonio Ricaurte deben haber percibido este malestar. Ojalá tengan algo nuevo que ofrecer, frente a la tibia acción del actual alcalde.

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