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diciembre 7, 2012 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

La segunda vuelta y la hora del rival de Goliath

El ecuatoriano que cree en la democracia aspira, sinceramente, que haya una segunda vuelta, donde el augusto podrá probar realmente el grado de aceptación o el nivel de rechazo que tiene.

Las posibilidades de que logre sus objetivos no son pequeñas, puesto que al haber ocho candidatos se va a dispersar el voto. Sin embargo, si uno de sus siete rivales lograra forzar un ballotage, desde luego podrían pasar muchas cosas, como una sorprendente derrota del que hace planes como si fuera a ser Presidente por varios años más.

Los que creemos que la democracia puede dar una sorpresa, empezamos siendo realistas. Hay muy altas posibilidades de que el actual Presidente sea el ganador de la primera vuelta en las elecciones del 17 de Febrero del 2013.

Las razones para garantizar este pronóstico son valederas:

1) El hombre está en constante campaña durante seis años y esa sobreexposición, si bien cansa a algunos, a otros les recuerda que es el candidato en acción, los otros “no se sabe si están vivos o activos”.

2) El Ejecutivo ha utilizado toda la maquinaria estatal como maquinaria electoral. Si usted viaja por cualquier rincón de la patria se encuentra con gigantescas vallas y pancartas según las cuales más o menos se dice “la revolución ciudadana está construyendo 200 mil casas, dos mil escuelas, 50 mil kms, de carreteras, sirviendo con el bono a un millón 800 mil personas”, pero no hay organismo que verifique la verdad de esos asertos. Qué tal si el cumplimiento de ese cometido llega solamente al 80% o más grave aún, al 50%?

3) El Ejecutivo maneja todos los poderes del Estado. Todas las funciones están a su servicio, por lo que su influencia en los tribunales electorales es de tal magnitud que es el señor Presidente quien dicta normas como “aquí no me entran más candidatos, yo velaré porque todos los partidos cumplan con el mínimo de firmas”, un interés o una intromisión en función ajena que no se ha visto en ningún otro candidato.

4) Correa tiene a su disposición los canales y radioemisoras que incautó a los hermanos Isaías, pese a que ofreció vender esos medios para “devolver lo que (presuntamente) robaron los banqueros a los depositantes”, lo que le convierte en el candidato con más recursos publicitarios y más manejo de los medios.

5) Correa recurre a cadenas nacionales y a supuestos informes de labores para promocionar su trabajo, espacios en los que aprovecha la apertura “para insultar, vejar y burlarse de los rivales, en tanto que enaltece sus mínimas obras”.

6) El candidato oficial se da el lujo de hacer viajes de Estado a España e Italia, para difundir sus obras y hablar como candidato. Tendrán la misma oportunidad sus rivales?

7) El economista no tiene escrúpulo alguno en apropiarse de los proyectos sociales de sus adversarios, como lo demostró al anunciar el incremento del bono en etapa electoral, siendo que originalmente Guillermo Lasso ofreció ese beneficio para cuando sea Gobierno. No podía dar cumplimiento de ese beneficio porque no es aún Presidente, pero el caso es que Correa decidió poner en práctica en etapa electoral, algo muy poco ético.

8) Correa ha decidido controlar los contenidos de la prensa independiente en plena etapa electoral, algo que no es concebible, puesto que en etapa electoral justamente se producen en forma multiplicada las informaciones de carácter proselitista.

9) El hombre se vale de recursos poco creíbles, pero no detectables por el electorado ingenuo que no tiene mayor estudio, para inventarse a través de gobiernos amigos premios como el otorgado por la Universidad de La Plata a su condición de hombre que ha trabajado por la libertad de expresión del periodismo comunitario. El hombre que insulta cotidianamente “a los pasquines” es el adalid de la prensa.

10) El intolerante tiene aterrorizado a gran parte del periodismo nacional, especialmente el de opinión, porque es capaz de hacer sacar de los medios a los periodistas críticos, lo que inhibe a que los comunicadores de este género que quedan realicen denuncias fuertes, sin arriesgarse a ser despedidos, es decir a que se interrumpan sus carreras. El último caso ocurrió con un periodista muy centrado, que estaba raramente en una posición imparcial (ni oficialista ni crítico), Andrés Carrión, por haberle llamado a una entrevista al productor colombiano Santiago Villa Chioppe. La pregunta es: si Villa ha dicho puro falsedades, por qué temer a que hable?

Ante un adversario de estas características se enfrentan los candidatos: Guillermo Lasso (CREO), Lucio Gutiérrez (PSP), Alberto Acosta (Unidad de Izquierda), Álvaro Noboa (Prian), Mauricio Rodas (Suma), Nelson Zavala (PRE) y Norman Wray (Ruptura).

Una tarea que se la ve titánica, no por la calidad humana, ética, intelectual, ni grandeza ante la historia de Rafael Correa. Sino porque ha sabido, a base de la venta de una promesa democrática inédita, acumular todos los poderes, transformándose en el non plus ultra de nuestra política.

Pero, toda esta parafernalia novelera y revolucionaria solo de nombre (pues revolución no es querer ganar 80 millones de un solo toque), podría irse al traste cuando gran parte del país evalúe los errores cometidos por el candidato ventajista a los que se enfrenta el aspirante a forzar una segunda vuelta y a sorprender a Goliath.

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