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febrero 10, 2014 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

LA REDUCCION DE IMPORTACIONES EN ECUADOR

Editorialista Invitado: Jose Ramon Alvarez

Nueva York.- Se le está acabando el dinero. La proyección mundial del precio de un barril de petróleo, en los mercados internacionales, está a la baja y todavía no le llega el dinero por la exploración petrolera del Yasuní -- ni le llegará -- hasta después de cuatro o cinco años.

Llenó la administración pública con burócratas con la única exigencia de afiliarse a Alianza País. La cantidad de empleados públicos se ha quintuplicado.Parece que ni siquiera él mismo sabe cuántos ministros conforman el gabinete.

Tiene que hacer algo para ahorrar dinero y ahora se le ocurre reducir las importaciones para evitar la salida de divisas.

Un columnista de Diario Expreso destacó, en dias pasados, la patriótica actitud del Presidente de la Cámara de Comercio de Quito, diciendo que había analizado, sin temor y con severidad dialéctica los errores del régimen actual.

Nosotros no tenemos las habilidades de Blasco Peñaherrera Padilla para analizar el tema, desde el punto de vista comercial; pero sí una vasta experiencia industrial de mas de 40 años en la industria alimenticia de Ecuador y Estados Unidos. Por lo tanto nos concentraremos en analizar el resultado de los intentos correistas por incremenentar la producción nacional.

No estamos opuestos al desarrollo industrial ecuatoriano. Es mas, estamos a favor de las iniciativas por incrementar la industria metal-mecánica, petro-química, plásticos, farmacéutica, papelera, alimenticia, bebidas procesadas, confecciones, etc..

Pero primero debe incentivarse y proteger al industrial estimulándolo a obtener vías de financiamiento nacionales y/o del extranjero para modificar su producción. Demandar y comprobar la calidad, para luego empezar por reducir las importaciones, aumentando los aranceles aduaneros paulatinamente, hasta finalmente prohibir la importacion de los productos que puedan cubrir el mercado con fabricación nacional. De otra forma se incentiva el contrabando y se crea una sensación contraria a lo que el gobierno persigue.

Coincidimos con el Director Ejecutivo de la Cámara de Comercio Ecuatoriana- Americana de Quito quien dice estar.... “ convencido que la restricción de importaciones, si bien es un criterio que apela a la calidad, mas parece tender a promocionar la producción nacional, posición del actual gobierno mas bien orientada al equilibrio macro económico que persigue la sustitución de importaciones” .

Pero altos funcionarios aduaneros reconocen detención de productos en los patios de los puertos maritimos -- algunos corriendo el riesgo de deteriorarse – porque la precipitada resolución del gobierno no permitió la debida notificación al importador, previamente, exigiendo certificados de calidad a última hora, cuando las órdenes en el país productor ya habían sido procesadas, en unos casos; y, en otros cuando los productos ya estaban viajando a su destino.

Todo lo cual va a generar escasez en ciertos artículos con la consiguiente subida de precios. Tal situación nos hace pensar que Ecuador sigue los procedimientos de Cuba y Venezuela, con la pregunta lógica.... ¿estará el Economista practicando una nueva teoría económica ?

En su recipitada carrera por restringir ciertas importaciones los responsables de preparar el Reglamento incluyeron a las fragancias, jabones, desodorantes, acondicionadores de cabello, crema dental, etc. productos que tienen una aprobación subjetiva, que generan bienestar a quien los usa. A nivel mundial no existen laboratorios que certifiquen los cosméticos. Exigir un documento adicional, previo a su introducción al país, es erroóneo. Equivale a prohibir su importación.

Lo que sí se puede es exigir inspecciones de manufactura y seguridad sanitaria a las instalaciones industriales con lo cual se beneficiaría el uso a nivel nacional y se garantizaría su exportación. Inclusive las grandes firmas multinacionales podrían llegar al país, poner a funcionar una planta y comerzializar sus productos en el exterior, con la respectiva marca acreditada mundialmente, mas la expresión..... ”Hecho en Ecuador”, ... sabiendo que la industria de cosméticos cumple con las regulaciones internacionales.

Lamentablemente, el reglamento no fue socializado sino declarado “emergente” sin necesidad. Mas bien parece un capricho del Ministerio de Industrias puesto que el mejor medidor de un cosmético es el usuario. Si el producto no satisface las exigencias del comprador sencillamente no lo vuelve a comprar. El gobierno no necesita convertirse en juez catador de un cosmético.

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