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marzo 6, 2014 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

LA REALIDAD ELECTORAL EN EL ECUADOR

Editorialista invitado: José Ramón Alvarez

Nueva York.- En nuestra última entrega terminamos diciendo que los informes preliminares estaban a punto de confirmar que 4 de las ciudades mas pobladas del país, habían optado por votar con dignidad, independencia y libre de presiones. En esta oportunidad podemos confirmar que el voto rechazo es mayor. Son 9 de las 10 ciudades más pobladas ---según datos del último censo poblacional – las que rechazaron a los candidatos de Alianza País. Más concretamente, en todo el Ecuador el partido de gobierno únicamente alcanzó 2 alcaldías de las 24 capitales de provincias y solamente 1 de las ciudades más pobladas.

Si estos números no los entienden los dirigentes correístas, y se limitan a decir que perdieron porque hubo “sectarismo”, la situación se les pone más critica….. En términos generales, si un paciente no reconoce estar enfermo, es muy díficil que logre recuperar su salud.

Pensamos que antes de delinear estrategias, para recuperar los espacios perdidos, el primer mandatario y sus más cercanos colaboradores deberían utilizar toda su capacidad intelectual – que reconocemos es amplia y extensa – para pensar en cómo interpretar lo que la gran mayoría de ciudadanos, con derecho al voto, les respondió a su desesperado clamor de respaldo a su proyecto político.

Desde esta columna, nos permitimos sugerir a AP que revisen cuántas cartas, en seguimiento el poco tinoso accionar del mandatario, se enviaron a la ciudadanía quiteña ordenándoles votar por Augusto Barrera o anular el voto. Comparen el número de cartas con los votos que obtuvo Barrera, más los votos nulos y van a descubrir la respuesta ciudadana. Es lógico pensar que la orden no funcionó.

Correa debe olvidarse del triunfo abrumador de hace un año, y dejar de utilizar la acomplejada acusación de terroristas desestabilizadores, cada vez que surgen ideas patrióticas que no coinciden con sus creencias castro – chavistas. Correa tiene que reconocer que el panorama político cambia más rapido de lo que él se imagina…. Que las nuevas disposiciones que mandan a la cárcel a los médicos…. Que la prohibición a las importaciones…. Que la caprichosa explotación del Yasuní…. Que la eliminación de subsidios a la burocracia que ellos mismos incrementan a diario (almuerzos, transporte)…. Que el abuso de poder demostrado en el caso Bonil,…. son focos de descontento que les están – y seguirán -- pasando factura. El ciudadano poseedor del voto digno está cansado de sus insultos sabatinos. Quienes acuden a aplaudirlo cada Sábado son, únicamente, empleados del gobierno obligados ante la amenaza de ser despedidos y los recipients de 50 dólares mensuales; la mayoría asiste y lo aplaude pensando que otro gobernante les eliminaría el bono de la pobreza.

Correa tiene que entender que el pueblo quiere, y está en todo su derecho, por razones de libertad cultural, de ver los programas regulares de television de su preferencia, las novelas, los espectáculos deportivos, las programaciones infantiles y educativas. Nadie quiere ser interrumpido por las cadenas obligadas propagandísticas de Alianza País. Así lo decidió, el 23 de Febrero, una buena parte de los ciudadanos residentes en Guayaquil, Quito, Cuenca, Manta, Latacunga, Riobamba, Loja, Machala, Portoviejo, Babahoyo, Ibarra, Lago Agrio y Tena.

Pero, la vanidad no tiene límites y les impide comprender la realidad. Ya está su equipo de incondicionales preparando la reforma constitucional que le otorgaría la reeleccion indefinida. No habrá forma de hacerles entender que un accionar democrático sería llevar la iniciativa a una Consulta Popular. Comprendemos que no quieran correr el riesgo, después de perder las prefecturas y alcaldias en todo el territorio nacional. Ellos deben entender que la decisión por medio de un decreto, emitido por la Asamblea Nacional, no es procedente, porque la mayoría de cien y más asambleistas fue el resultado de una votación anterior, parte del pasado -- que quizas nunca volverá a repetirse -- acompañada de las maniobras del incondicional CNE para la asignación de escaños.

Pero pese a todo lo anterior, sería infantil e ingenuo pensar que Rafael Correa ha perdido su poder de convocatoria. Lo que parece estar es disminuído, por el momento. Su capacidad de movilizar el electorado, especialmente en las zonas rurales, creemos que se mantiene. El voto rechazo proviene de la ciudadanía que está despertando y perdiendo el miedo. Del ciudadano de libre pensamiento, con mentalidad y preparación para poder entender la importancia de vivir en un Estado donde exista la separación de poderes. Finalmente, el voto rechazo vino del ciudadano capaz de analizar y asegurar el futuro institucional, de la patria que le va a dejar a sus descendientes.

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