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junio 1, 2012 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

La peligrosa bitácora de Álvaro Uribe

Si usted se da la vuelta por las páginas de los diferentes diarios de las últimas semanas va a toparse con la casualidad que hay alguien que empuja por ser uno de los protagonistas mediáticos. Y este es nada menos que el ex Presidente de Colombia. ¿Qué busca Álvaro Uribe?

¿Porque esa obsesiva figuración, cuando el ambiente electoral colombiano apenas empezará en un año? Lo cierto es que este político, cuya imagen nos es familiar a los ecuatorianos por ser no solo un ex Mandatario del vecino país del norte, sino por haber estado políticamente al frente del operativo que en marzo de 2008 en Angostura (Ecuador) causó la muerte de una veintena de guerrilleros, nos parece que se está excediendo en sus ganas de salir en la prensa y tratar de opacar al actual Presidente de su país, Juan Manuel Santos.

En su momento, Santos y Uribe tenían una gran relación. Pero el actual Presidente era entonces subordinado, puesto que solo era su Ministro de Defensa. Nos parece que Uribe no pensó que Juan Manuel llegaría a ser el Ejecutivo de Colombia, porque hay la percepción que le mueve un ataque de celos cuando trata de hacerse notar no solo en el panorama colombiano sino en el regional, es decir sudamericano.

Uribe, al que le estaba yendo mal en sus iniciativas para provocar en Colombia, de pronto decidió que si sus arrestos los usaba a nivel internacional, serviría para llamar la atención en su país.

Entonces vino una serie de mensajes anti Chávez: “Que Chávez es un criminal que está involucrado con las Farc” “Que Chávez sabe perfectamente donde se esconden los irregulares”. Lo afirmado por el colombiano, nos ha parecido no pertinente y con un adjetivo excesivo, porque una reacción contra el ataque de las Farc a los militares colombianos debiera llevarla adelante el jefe de Estado actual de Colombia.

Es decir, sería mejor que el ex Presidente guarde las proporciones y su tiene algo que precisar lo haga antes de caer en generalidades. Por ejemplo revelar fechas y acciones donde están comprometidos Chávez y Farc.

Y si quiere armar un embrollo que trascienda las fronteras permítase una declaración del tipo Mono Jojoy quien señaló que “las Farc financiaron en el año 2006 la campaña electoral de uno de los presidentes “progresistas” que ha salido de la matriz bolivariana”.

El Mono Jojoy ya está muerto y es fácil negar su aseveración, pero su declaración la hizo espontáneamente y se la registró en un video. Y, claro que hizo temblar el ambiente, pues sembró gran incógnita. ¿Por qué habría dicho eso que parece tan peregrino, pero que podría ser coherente con los apoyos que han nacido de la guerrilla, desde el punto de vista de alineación ideológica?

Uribe requiere de una declaración bomba, no de generalidades ni adjetivos. Esto último equivale a la reacción del coronel Gutiérrez respecto al desaguisado nacional ocurrido en un cuartel de la Policía: “Rafael Correa es un dictador y no le tengo miedo”. Declaración con algún valor por venir de quien viene, pero que cae en las generalidades. No esclarece nada.

En cambio, sí serviría a la información que Gutiérrez dijera: “Fui acusado sin fundamento alguno de haber sido la mente tras el presunto secuestro, siendo que esa fecha, 30 de septiembre me encontraba en Brasilia, y siendo que no había manera que yo sepa cómo podía haber acudido al Regimiento Quito el Presidente”.

Esa simple declaración ya hubiese puesto a pensar a los más rabiosos seguidores del correísmo, encontrando desde ese momento difícil que sostenga el Presidente que su contradictor fue el autor intelectual del desbarajuste del 30-S.

Volviendo a Uribe, tras esas declaraciones infortunadas por haber usado la palabra “criminal” contra Chávez, sirvió para que éste dijera que “de ganar Capriles, Uribe mandaría en Venezuela”. Es decir, la picardía del Comandante resultaba más útil que la inculpación uribista.

Pero Uribe no estaba conforme. Viajó luego a Buenos Aires a dar una conferencia. Allí una bomba ubicada en el escenario correspondiente impidió la conferencia anunciada. Aquí no tiene la culpa Uribe, pero nos imaginamos que el hecho de haber alebrestado los ánimos de gente o agente prochavista habrá contribuido al grado de intolerancia que se advirtió a su paso.

El ex presidente de Colombia atribuyó el frustrado atentado en su contra a su compromiso con "la lucha contra el terrorismo" y "la reforma del Estado" y aseguró que va seguir luchando "con mucha intensidad".

"Yo no aspiré a la política para ser ex presidente. Hay que luchar por las ideas que uno considera útiles para la patria. Mientras uno tenga vida y salud tengo que estar en esa lucha", sostuvo en una entrevista con Radio Programas del Perú en Lima.

Es decir, ya se encuentra en el Perú y, por lo visto, tiene público. Seguramente Uribe tiene sus seguidores en Ecuador y es posible que también le inviten por estos lados.

A los potenciales candidatos ecuatorianos les sugerimos evitar el padrinazgo de este ex Presidente, no porque condenemos su lucha contra el terrorismo (que está bien), sino porque su lucha amenaza enrarecer el ambiente continental, pues por quedar bien con un sector se echa pólvora a terceros.

Esto sin agregar que en esta lucha utilizó el arma de los paramilitares, grupo tan desalmado como cualquier irregular y este solo hecho puede quemar a algunos patriotas que consideran a Álvaro Uribe un buen proyecto de padrino político.

No hay que olvidar que Uribe inició esta campaña mediática cuando decidió criticar la presencia en Colombia del periodista francés Romeo Langlois. En sus tuits el ex Presidente sugería que Langlois, tenía vínculos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). A su vez, el francés supo desquitarse porque en un documental le acusó de “tener oscuros intereses en proyectos auríferos”.

La gira que se está dando Álvaro Uribe nos permite establecer que sufre de incontinencia verbal, algo de lo cual padece también nuestro actual Presidente. Con su estilo se abre frentes en cualquier lado. De allí que viene el aforismo “Siembra vientos y cosecharás tempestades”.

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