0
julio 12, 2013 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

La no ruptura de Estados Unidos y Ecuador

Las relaciones Estados Unidos Ecuador no están en su mejor momento, pero tampoco están en el peor. Ha sido importante que nuestro país no llegue a una ruptura a causa de un mal cálculo diplomático con el caso Snowden.

A veces, la irreflexión de algún diplomático podría conspirar con una alianza. En la práctica, EEUU es el mayor socio comercial que tiene el Ecuador. Se puede garantizar que se conservan los convenios básicos de ambos países. Diferente hubiese sido la actitud de la potencia del Norte si es que Ecuador se empecinaba en dar el asilo a Edward Snowden. Allí sí tendríamos que pensar que Washington habría exhibido elementos de desaprobación a la política ecuatoriana.

Con esto queremos decir que el salvoconducto extendido para Snowden por el Cónsul en Londres Fidel Narváez solo quedará como una anécdota “personal” y no será tomado como una actitud política oficial.

Hay quienes consideran que Snowden no será asilado por país alguno, porque representa un factor explosivo que podría terminar tarde o temprano en estruendo. Es decir, poniendo un ejemplo elemental, representa aquello que para el jugador de fútbol debutante significa la pelota en un escenario cuyo abarrotamiento produce temor: el miedo escénico. Ante esa situación, el jugador novel lo que hace es desprenderse rápidamente de la pelota, en este caso nadie quiere que le pongan en bandeja o le combinen el esférico de marca Snowden.

¡Qué ejemplo tan alejado de los parámetros diplomáticos!, dirán algunos lectores muy serios y apegados a la estrictez de las formas, pero la verdad es que a veces los ejemplos más simples tienen la comprensión de todos.

El técnico de información de 29 años representa en estos momentos un visitante no deseable, por lo menos hasta que pase el affaire que vive frente a su Gobierno, al Departamento de Estado, al Pentágono, a la CIA.

Hay que sentirnos aliviados de que la persistencia de Correa o Patiño en una política aparentemente anti estadounidense haya cedido. Fue evidente un cambio de postura política del Gobierno ecuatoriano después del paso en falso del salvoconducto y tras la llamada del vicepresidente Joe Biden a Rafael Correa. Según el estratega político Roberto Izurieta. Catedrático de la Universidad George Washington y estratega político: “La llamada del Vicepresidente de los EE.UU. al Mandatario ecuatoriano fue una señal de buenos oficios, donde se demostró la voluntad de los dos países en mejorar la relación.”

El analista señala que esa llamada se dio porque probablemente EE.UU. sabía que Ecuador estaba menos agencioso de participarle el asilo a Snowden.

Hay que entender que Snowden ha desafiado a la Casa Blanca. Es un joven que rompió su compromiso de confidencialidad y el Gobierno de Obama necesita sentar un precedente. Es posible que para el Tercer Mundo su aventura sea un acto heroico pero en cuanto a la estabilidad de su país desde luego que le ha afectado.

Edward Snowden se compró inseguridad, porque al territorio que fuere es posible que sea alcanzado por algún estadounidense molesto o por el propio Gobierno, más allá de que Obama dijo que no estaba dispuesto a enviar por él un escuadrón en avión ni nada por el estilo. Se considera que Snowden ganará puntos si evitar crear más obstáculos a Estados Unidos.

Aunque es posible que se le conciba como héroe si consigue escapar de la virtual jaula en la que está entrampado o prisionero ahora, en el mundo real y pragmático estará más seguro en su país, aparte de que todos los ojos se dirigirán al respaldo a su seguridad.

De ser adoptado temporalmente por cualquier país, podría acontecer que lleve una vida normal, con perfil bajo (lo contrario a lo que hace Assange), porque de lo contrario Snowden se convertirá en una pesada carga para el Gobierno correspondiente, ya que se habrá de destinar ingentes recursos para su protección.

El tema Snowden es para escribirlo desde diferentes ángulos. Ecuador se ha desprendido del compromiso de asilarlo. Su futuro sigue incierto, pero la Casa Blanca debe dar señales de que será magnánima si el agente se entrega voluntariamente.

Click to share thisClick to share this