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agosto 14, 2012 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

La lucha por dejar atrás la danza de las ovejas

Con la afiliación de Guillermo Lasso a CREO, una organización política seria y sin las estridencias de los vaivenes populistas, se perfila nítidamente un competidor que va a elevar los niveles del debate en el país.

Un hombre que cree en el emprendimiento y ha escrito dos libros, con mucha seguridad no puede ser el hombre elemental que caracteriza a los personajes populistas, lamentablemente bien valorados entre los votantes de escasa instrucción cultural que abundan en el país.

En Ecuador los populistas llámense Abdalá Bucaram o Rafael Correa tienen seguidores, porque la gente de ese pueblo profundo que desconoce los derechos que podría conquistar si tuviera las luces de la educación, antes que razonar prefiere celebrar lo que huela a circo y confrontación, que si eso significa tomarse una revancha social o humillar a una persona proveniente de familia con dotes, mucho mejor.

Estas situaciones, que respaldan el tejido de la persecución política, están inmersas en el disfraz del izquierdismo, cuando lo que se está cuajando es el resentimiento social del propio Mandatario, que en el caso ecuatoriano parece obedecer a una niñez o juventud difíciles.

Se puede apreciar en Guilllermo Lasso más bien a un hombre que aplaude las iniciativas, vengan de donde vengan, sin detenerse que éstas provienen de un hombre pobre o de un hombre con mente de izquierda, sino que desea que una iniciativa sirva para de beneficio social, pues no sería beneficioso que el emprendimiento sirva tan solo para una cosecha personal.

Mientras tanto, Patiño, que es el que habla cuando el majestuoso soberano quiere transmitir su voluntad, pero su inmenso orgullo lo impide, pidió públicamente a Lenin Moreno, el vicepresidente, que siga en Alianza País.

“Y que acepte nuevamente ser el binomio del Presidente Correa”. Desconocemos si va a aceptar o no el actual segundo mandatario la invitación del personaje que está en Cancillería, pero las respuestas que da se acercan más bien al sí que al no.

De tanto estar al interior del bosque el buen hombre que es el vicepresidente, no se da cuenta que no está arrimado a buen árbol y que, todos los socios de SM, están trabajando para utilizarlo nuevamente.

En este momento, al parecer Moreno va cediendo a los cantos de sirena. Durante la última sabatina se vio que al vicepresidente todavía no le han cortado el cordón umbilical.

El canciller Ricardo Patiño tomó el micrófono e invitó a la gente a corear una nueva consigna: ¡Correa y Lenin hasta el fin!. El grito se repitió y esto desde luego halagó a don segundo. Perdón, al segundo mandatario.

La reacción de Lenin Moreno, que para nosotros había adquirido talla de presidenciable, de la cual no ha llegado a darse cuenta, es la de un político feliz de hallarse donde se encuentra:

Nada menos que invitó a los ciudadanos que se han separado de la Revolución Ciudadana a que regresen a este proyecto de país.

"A quienes hayan mal interpretado este proceso revolucionario no se preocupen, siempre existe la posibilidad de volver, de reintegrarse y ser partícipes de esta leyenda de Revolución Ciudadana", dijo el número dos durante el enlace ciudadano transmitido desde la parroquia de Píntag, una parroquia rural de Quito. El candoroso Vicepresidente además indicó que quienes se decidan en regresar podrán contar a sus hijos y nietos que fueron parte de la Revolución Ciudadana del siglo XXI, evocando, con su seguimiento a las políticas del gobernante de turno, lo que habrían hecho quienes participaron en la Revolución Liberal, que fue liderada por el general Eloy Alfaro.

A estas alturas es inútil insistir que Lenin Moreno es uno de los pocos ecuatorianos que podrían derrotar al actual Presidente, que no es invencible sino que parte con una ventaja que no quieren observar sus alfombras (es decir aquellos súbditos que quieren hacerle la autopista del triunfo): aprovechamiento de los fondos nacionales para hacer su campaña, aprovechamiento de los medios de comunicación incautados, aprovechamiento de las reacciones favorables a la migaja llamada bono de la dignidad, aprovechamiento de la obra pública levantada con el precio del petróleo más alto del nuevo retorno a la democracia, aprovechamiento de todos los poderes del Estado, que se hallan sumisos y son sus rehenes.

Pero, lo más importante es que por vías de esa suma de aprovechamientos, el principal es que su gran propaganda, a favor suyo y en desprestigio de los posibles rivales, obra como líquido amnésico que permite hacer olvidar o minimizar la serie de errores que ha caracterizado a su administración, llámese: persecución a periodistas y adversarios políticos; acciones equivocadas el 30 de septiembre; uso doloso de las acciones judiciales; violación de la Constitución (a la que llamó la más garantista del Mundo e irrespetó rápidamente), manejo errático de las relaciones internacionales.

Lenin Moreno prefiere la seguridad del segundo asiento. Es cierto, pasará a la historia como el mejor vicepresidente del país, pero será recordado con una sonrisa irónica al evaluar que, en su afán de ser bonachón con el grupo que maneja el poder, dejó pasar las acciones deliberadas del gobernante que han significado irse contra los principios democráticos y los valores éticos.

Una vez que se diluye Moreno, el elector ecuatoriano que no está encasillado en la danza de las ovejas tiene pocas opciones. Una de ellas Guillermo Lasso, que emerge sólido al afiliarse a CREO.

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