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julio 9, 2012 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

La libertad de información tiene un depredador

Existe pena por la libertad de Prensa afectada gravemente en el País e indignación por las excusas que presentan en las esferas palaciegas para clausurar una emisora, que tiene el pecado de pertenecer a la familia de un asambleísta del partido opositor de un Gobierno intolerante, al que se le puede ir de las manos este estilo de acallar a las emisoras “críticas”.

La ciudadanía trata de digerir el hecho y a la vez busca la causa de la salida del aire de Radio Morena, a la que Correa, atribuyéndose poderes dictatoriales, ordenó un operativo que correspondía a la cacería de una banda de narcotraficantes y no a un impase con un medio de comunicación.

Mientras en el país, el causante de un accidente de tránsito puede retirar tranquilamente su vehículo, porque según la Ley el automotor sirve para trabajo y “el trabajo nadie lo puede conculcar u oponerse al medio de subsistencia digno por una persona”.

Varios radiodifusores, 20 en este año, han sufrido la clausura de sus medios de comunicación, bajo argumentos que se pueden considerar simples persecuciones políticas y aquí no vale aquello que se trata de un mecanismo de trabajo, así que el señor que dicta en el país quien debe seguir o quien debe callarse, no observa esta vez que muchas familias se quedan sin un medio de subsistencia.

Es decir, otra desproporción de la nueva Ley, en este país cuya Constitución supuestamente es “un canto a la vida”.

La persecución de Correa al periodismo independiente no es nueva. Y así como ha perseguido en su momento a canales de televisión como Teleamazonas y ha llegado a convertir a las televisoras incautadas en cajas de resonancia de su política, las mismas que se desenvuelven sin ninguna dosis de crítica a gestiones erradas en muchos ámbitos de la gestión ejecutiva; igualmente ha intentado acallar a la prensa independiente, con juicios millonarios que revelan que tiene otras prioridades que nada tienen que ver con su mentalidad de “socialista”.

Y, ahora, tras varios episodios contra canales de Tv y periódicos, se le ocurrió que hay un frente descuidado, el de las radiodifusoras, entonces se ha dedicado con esmero a acabar con un trabajo digno a propósito de que supuestamente no se hallan al día en pagos que en el caso de Radio Morena bien demostró que tiene certificados que avalan la cancelación de esos haberes al Estado.

Desde 2007 ha clausurado 20 emisoras, un record. Algo que obliga a preguntar:¿qué Presidente en la historia del país se ha ido hasta niveles agresivos contra los comunicadores?

Las otras emisoras, las que no son eco del Gobierno y pretenden engrosar la fila de los independientes, simplemente corren el peligro de ser acalladas, por actuar “con libre albedrío”.

Y esta tarea, depredadora de la libertad de expresión, ocurre en todo el territorio, sin distinción de pueblos, ciudades, provincias y regiones perjudicadas. Ocurrió contra la Radio Amazónica Arutam, que denunció la arremetida de la fuerza pública contra los indígenas amazónicos. Ocurrió contra la tradicional radio quiteña Cosmopolita, que tuvo la osadía de hacer una entrevista a Lucio Gutiérrez, como si fuese prohibida esta acción.

Ocurrió en Guayaquil contra Radio Morena, del asambleísta Luis Almeida, porque cometió la ingrata tarea de criticar e intentar fiscalizar (porque periodísticamente también se puede tratar de ahondar sobre los manejos de un régimen) y no abundaba en las noticias que le conviene al emperador, esto es que vivimos en una isla de paz, progreso, confraternidad, haciendo honor al hermoso slogan “El País ya es de Todos”.

Los dueños del país sabían que su medida rebasaba las proporciones del hecho de deber una cuotita del uso de la frecuencia y por eso actuaron en medio de un operativo policial que suscitó incidentes. El organismo responsable y que responde al Gobierno, la Superintendencia de Telecomunicaciones firmó la clausurade la emisora guayaquileña, el vigésimo medio cerrado por el gobierno de Rafael Correa desde que asumió, en 2007.

El piquete de agentes de policía, que a su vez tardaron un poquito (cuatro días) en cercar a quienes habían llegado en narcoavioneta a la provincia de Santa Elena, habiendo escapado piloto y copiloto de la nave sospechosa, esta vez emplearon gases lacrimógenos, en su operativo realizado en la sede de Radio Morena FM, en la ciudad de Guayaquil, para confiscar los equipos y clausurar el medio.

De acuerdo con los papeles, la emisora pertenece a Pastora Morán, madre del legislador Luis Almeida (PSP), que denunció la obvia "persecución política". Algo muy grave, que no se puede tolerar. El país libre, repudia estas medidas así estén maquilladas como “incumplimiento” de requisitos burocráticos, que no pueden afectar el funcionamiento pleno de una emisora.

Lo sucedido llega a suscitar el temor de que el aspirante de dictador esté sitiando los espacios noticiosos y de opinión que no signifiquen hacerle una profunda venia al gobierno de las “manos ardientes y mente ídem”. La libertad de opinión y de información se hallan presionados por un acelerado procesoantidemocrático en detrimento ydesvalorización de todo aquello que signifique una iniciativa.

Esta intimidación no solo que se ha caracterizado por ser una “política de Estado”. También es una posición cobarde contra personajes no gobiernistas y formas independientes de concebir la política

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