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junio 27, 2012 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

La ironía que circula: la transformación de la justicia

Sábado a sábado, aparte de que el Presidente insulta a la prensa, elogia a sus obras, entre ellas “la transformación de la justicia”, empresa en la que se empeñó desde antes de la Consulta Popular y que la profundizó justamente en vísperas de que el juicio a El Universo llegue a su parte culminante.

El Consejo de la Judicatura tiene a los tres vocales de confianza del Ejecutivo, los mismos que, a través de ingeniosos spots de televisión, llevan adelante una campaña que no es barata, para convencernos que ahora sí la justicia va a devolver a unos el terreno invadido, a otros el carro robado, a otros el efectivo que fue escamoteado con cheques sin fondos, a los de más allá una liquidación justa tras tantos años de entrega a un trabajo en el que sudaron hasta ahora que son viejos y ya merecen descansar.

Una justicia que, según la propaganda, va a poner en su sitio a los explotadores y delincuentes y, en cambio, a los ciudadanos que antes carecíamos de ella nos va a devolver la tranquilidad y, desde luego, el monto del perjuicio. Una propaganda efectiva que no ha parado.

Y no ha parado porque la propaganda no solo está en las decenas de spots diarios, en diversos canales, para hablarnos de las bondades de la nueva justicia, sino que las mismas autoridades del Consejo de la Judicatura están embarcadas en una campaña de difusión internacional.

Según la magistrada paraguaya Alicia Pucheta el proceso de restructuración del sistema judicial ecuatoriano es considerado como “un nuevo paradigma”, mientras que su colega de Guatemala, Gustavo Bonilla, calificó a la reforma como “una novedad”, más aún cuando en su país la “designación de magistrados de la Corte Suprema de Justicia o de la sala de apelaciones es un sistema politizado”. Estas opiniones las expresaron durante la reunión con el Pleno del Consejo de la Judicatura.

Proceso de reestructuración que se halla presupuestado en 600 millones de dólares (tan caro como el nuevo aeropuerto, ojo fiscalizadores) y que a todas luces tiene visos de ser politizado, como lo revelan no solo los juicios a El Universo y autores de “El Gran Hermano”, sino las presiones de Fernando Yávar padre, quien fue el que pidió a uno de los jueces, de apellido La Mota, que libere a un elemento que fue encontrado con un arsenal de armas, mismo que tenía conexiones con el crimen organizado.

Este caso, ocurrido a fines de marzo, dio lugar a que el juez La Mota se vea arrinconado y obligado a renunciar. Inclusive, dio motivo a dos justicieros, el ministro del Interior y el entonces gobernador del Guayas, Roberto Cuero, quienes rodearon el edificio donde se hallaba dicho juez y le conminaron a entregarse. “Bendito sea, se ha inaugurado la nueva justicia”, dirían los más incautos creyentes de la cofradía.

A principios de abril el cuadro cambió, cuando los miembros del colegio de abogados del Guayas defendieron a La Mota y revelaron que lo realizado por éste obedecía a la muy conocida presión (en todo Guayaquil) de Fernando Yávar padre y al temor de aquel a enfrentar a un complejo del poder.

Se espera aún que los justicieros actúen con la misma diligencia y obliguen al padre del vocal del Consejo de la Judicatura a ingresar en los mismos predios donde fue ubicado el otro juez, que no hizo sino revelar su miedo a los nuevos intocables del país, los que mandan en la justicia.

Volvamos al presente. “Le felicito por haber sacado adelante este desafío”, dijo la paraguaya Alicia Pucheta al Presidente del Consejo de la Judicatura, Paulo Rodríguez durante el diálogo que sostuvieron. Los Vocales Tania Arias y Fernando Yávar, explicaron a los magistrados que asisten en Quito al VI Congreso Latinoamericano de Ciencia Política, “los avances del proceso de reforma del sistema judicial”.

Con el fin de que la paraguaya y el guatemalteco se empapen un poco más de la realidad de una justicia en la que no se confía, por politizada, sería dable que les suministren los detalles de casos como Chucky Seven, desde luego con el detalle del peritaje del pendrive que usaron Juan Paredes y Gutemberg Vera, a fin de que se evalúe en estricta proporción el estado de nuestra envidiable justicia.

Cierto es que no todos los casos se resuelven distorsionados o sin apego a derecho. Es cierto que ellos, los tres vocales Rodríguez, Arias y Yávar) tratan de estar a la altura de su compromiso, por eso enumeraron detalles de los concursos convocados para la selección de juezas y jueces de la Corte Nacional, de Familia, Mujer, Niñez, Adolescencia, pero no se puede negar que los concursos han tenido su lado politizado, al ser el Consejo de la Judicatura el que tiene la potestad de calificar “personalmente” las aptitudes del aspirante a juez.

De esta manera, Wilson Andino, hermano del asambleísta Mauro Andino (Alianza País) obtuvo los 10 puntos correspondientes a la aptitud, desde el punto de vista de sus examinadores.

Por este nuevo estilo de justicia, hay más de una decena de radiodifusoras ecuatorianas que se sienten impotentes para enfrentar al estado, que les ha cerrado la señal, solo por no ser del agrado del cuasi dueño del país.

Por esta causa, se le hizo imposible a César Carrión seguir juicio a su perseguidor, puesto que en nuestro país no tiene ninguna posibilidad. De allí que llegó a pensar en la CIDH.

A los que observan sin apasionamiento el tema de la Renovación de la Justicia, les parece que esta es una época muy politizada. No solo el poder judicial está contaminado de la influencia política, todos los poderes del Estado.

Es por eso que nos parece una ironía mayúscula pretender que las cosas sean como le parece a simple vuelo de pájaro a la magistrada paraguaya Alicia Pucheta, quien considera al proceso de restructuración del sistema judicial ecuatoriano como “un nuevo paradigma”.

Esta señora, con el respeto que se merece, o bien tiene un pronunciamiento sesgado, propio de alguna coincidencia ideológica, o bien ignora lo que ha trascendido tantas veces en la prensa, sobre las irregularidades que están presentes en el sistema judicial ecuatoriano, al mismo que de seguir así habrá que hacer otra renovación en cuanto los revolucionarios, por vías de elecciones libres, se vean obligados a concluir su tarea.

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