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septiembre 4, 2012 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

La inseguridad gana más batallas

Solo uno de los seis elementos que ingresaron al hogar de la Calle Larga y Santa Teresita (de Cuenca), domicilio de un tío del ministro del Interior José Serrano era conocido, los otros eran sujetos que entraron “de arrimados” a la reunión.

Pero, esta reunión familiar realizada en la vieja calle de la Cuenca tradicional terminó en tragedia tras el ingreso de esos sujetos desadaptados, que tan pronto se situaron en el lugar mostraron su belicosidad.

Lamentablemente, la reunión desembocó en una grave discusión y luego en un pleito, que obligó a la intervención de los anfitriones y sus familiares, entre estos el hermano menor del ministro Serrano, quien no sabía que estaba actuando contra sujetos alevosos y recibió un corte de cuchillo en el cuello, herida que fue mortal.

Tras el desgraciado suceso se han producido inmediatamente las investigaciones consiguientes, habiéndose dado con el paradero del grupo que originó la riña, encontrándose entre los cinco detenidos el posible autor del hecho de sangre, quien tiene antecedentes criminales.

Ya no se puede confiar ni siquiera en los amigos de los amigos. La inseguridad ha llegado a grados tan peligrosos que justamente al ministro que ha ingresado frontalmente en la lucha contra la inseguridad, José Serrano, le toca experimentar esta fatalidad, al ser asesinado su hermano por uno de esos sujetos que participaron de la reunión sin ser invitados.

Los detalles del grave incidente señalan que, pasada la medianoche del sábado, Juan Antonio Serrano, el hermano menor del secretario de Estado, trató de evitar una riña y resultó la víctima de la acción de Ángel E. A. (la Policía y los medios han reservado la identificación completa). Hasta ahora se desconoce los motivos que generaron esa rencilla, pero son cosas que ocurren cuando hay concurrencia de mozalbetes desadaptados y ese fue el caso en la reunión familiar que no contó con el protagonismo que iban a tener los advenedizos.

Anteriormente, en Quito, el propio Alcalde de la Capital, Augusto Barrera, también fue asaltado en la puerta de su casa. Hombre confiado, el funcionario dejó libre a los miembros de su seguridad a unos 50 metros del arribo a su hogar. Es decir, el asalto se produjo en menos de un minuto.

El ex seleccionador nacional Sixto Vizuete estaba en su hogar, con su familia, cuando una banda de siete u ocho sujetos ingresó y desvalijó la casa, en Conocoto. Sixto y uno de sus hijos sufrieron golpes.

El eje vial denominado Corredor Central Norte, que va desde La Marín a La Ofelia, sufrió el asalto de su caja fuerte, por parte de varios sujetos encapuchados, los mismos que fingieron el acento colombiano, a fin de no ser reconocidos. Se conoce que toda una familia organizada para actos delictivos participó en el hecho delincuencial, que por fortuna cuenta en el Juzgado de Garantías Penales con una jueza que se ha mostrado firme contra los implicados.

Una hija del ex ministro de Economía Mauricio Pozo fue asaltada en su vehículo. Solo perdió el celular y los pillos, que seguramente vieron que se aproximaba otro vehículo, huyeron cuando ella se estaba despojando de una cadena, que no llegó a darles.

Respecto a este caso, que fue relatado ayer lunes en una columna del diario Hoy, uno de los “comentaristas”, gobiernista de nombre Jacobo, se atrevió a burlarse del caso, olvidando las buenas formas con una mujer víctima del hampa.

Así se expresó el tal Jacobo de ese caso: “No lamento lo sucedido a la hija del ex ministro de Lucio Gutiérrez, pero tampoco me alegro por ello. Si lamento que por un hecho que efectivamente sucede casi a diario, intente en vano echar la culpa de ello al actual gobierno. Patética postura la de este sujeto convertido ahora por arte de virle virloque (sic) en analista".

Jacobo no puede expresarse correctamente, porque no está en el lugar del padre que ha visto la sicosis que ha sufrido su hija. No se sabe qué piense el mismo sujeto del caso Serrano, que es mucho más grave. Pero igual, si hubiese un desalmado que se alce de hombros ante hechos tan terribles para las familias y la sociedad, habría que condenarle.

El tema de la inseguridad en el país se puede considerar es un tema que va convirtiéndose en problema de resolución prioritaria, sino para este Gobierno para el próximo inmediato, que seguramente adoptará medidas diferentes a las de la revolución ciudadana que eligió mano suave e inclusive perdón y olvido para quienes cometan atracos menores a cien dólares y dio luz verde al libre ingreso de extranjeros, sin tomar en cuenta que eso se puede convertir en un problema social.

No es que estemos denigrando la condición de extranjeros o que seamos cultores del odio xenofóbico que suele ocurrir en sociedades cerradas a las que estorba cualquier diferencia económica, religiosa, racial, política, idiomática.

De hecho, muchos extranjeros han llegado al país a practicar y compartir su especialidad productiva; encontrándose entre ellos inclusive inversionistas importantes.

Pero, no han faltado aquellos que a costa de lograr ingresos fáciles viven de los actos delictivos, de trampas, del proxenetismo y, una minoría, lamentablemente, del crimen a través del sicariato.

Las condiciones que han dado lugar al fácil ingreso de ciudadanos de diferentes países, no representan garantía de que no se van a infiltrar sujetos de malos principios, que viven precariamente no solo en lo material sino en cuanto a mentalidad y valores.

Son varios de estos sujetos cuyos antecedentes se desconocen, los que han sentado escuela del delito en ecuatorianos que desde luego provienen de una formación moral muy frágil y por eso se dejan seducir por sistemas de vida violentos, amorales y proclives a atentar contra la propiedad privada.

 
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