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febrero 21, 2013 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

La hipótesis de la muerte intelectual de Hugo

Hasta la noche de ayer, es decir hasta el cierre de este artículo, la situación de Hugo Chávez era un misterio. Supuestamente fue llevado a la madrugada por Nicolás Maduro, “para evitar que quiera hacer algo la oposición contra él”.

Este concepto de por sí mísero y repudiable, se acerca más a la mentira que a la verdad. Si el Comandante venezolano llega a cualquier hora del día por supuesto que va a ser objeto de la curiosidad nacional, pero de allí a que alguien intente matarlo es una parodia cruel de Maduro, una rueda de molino muy difícil de tragar.

Uno de los presidentes latinoamericanos que han intentado verle es Evo Morales. No aclara si la vez anterior lo vio o no en La Habana, pero dijo que sabía que estaba “en una sesión de fisioterapia”. Realmente esa versión fue recibida con escepticismo, por ser tan crédulo el Mandatario boliviano.

Pero, Evo que seguramente olfatea un exceso de misterio volvió a ir a visitar a su amigo y mentor político Hugo Chávez. El presidente de Bolivia, dijo ayer miércoles que no pudo reunirse la víspera con Hugo Chávez en Caracas debido al delicado estado de salud en que se encuentra el mandatario venezolano. “Ayer intenté visitar, hablé con los médicos (...) pero aún está en tratamiento'', dijo Morales durante una rueda de prensa en las Naciones Unidas. Añadió que sí pudo reunirse con la familia de Chávez en el hospital militar de Caracas donde éste se encuentra internado. “Ojalá pronto mi hermano Chávez esté al frente de la República Bolivariana de Venezuela'', acotó. Este “ojalá pronto Chávez esté al frente de Venezuela”, tiene desde mi punto de vista dos lecturas: a) el deseo sincero del boliviano de que se recupere Hugo y, b) especialmente, el deseo de que se libre de esa prisión en la que parece metido el Mandatario llanero. Un “Ojalá” que revela su inconformidad con una situación tan misteriosa como el paciente comatoso que sacó en su portada El País, de España.

Hasta el momento, Maduro, que parece un sujeto indolente que solo aspira a asirse al poder, ha sido descubierto en varias mentiras, una de ellas que el coronel ha estado firmando decretos, mandando o inclusive haciendo ejercicios.

Otro ministro, el de Ciencia y Tecnología, Jorge Arreaza, yerno de Hugo Chávez, igualmente fue cómplice de las mentiras y llegó a decir que “el Comandante está hecho un dínamo”.

Pero, bien se ve que no. Cuando un enfermo tiene a diez semanas de su operación, signos y posibilidades de recuperación, a estas alturas ya está en capacidad de expresarse, de tomar el teléfono, de dejarse fotografiar, pero Nicolás Maduro, el más sospechoso de este ocultamiento de la verdad, evita que nadie lo vea, que ni siquiera los ministros de segundo orden vayan a cruzar los pasillos secretos que él lo hace.

Por esas fotos repetidas que envió hace pocos días, de Hugo con sus hijas, estamos por creer que el caudillo vive. Pero, asimismo, por su sonrisa vaga, suponemos que hay algún efecto en su esfera intelectual.

Los días van avanzando y Nicolás Maduro, al igual que Dios dado Cabello en algún momento tendrán que mostrarlo y aceptar que Hugo está imposibilitado de gobernar.

Descreemos de un escenario en el que Chávez fue el firmante de decretos desde La Habana. Siempre estuvimos claros que la prioridad del Comandante es su salud, es decir no es el tema político el que más le preocupa ahora. Por eso, precisamente, somos incrédulos de todo aquello que trataba de dar una imagen de laboriosidad desde la cama del Cimeq. No son verídicos los decretos, el examen de imágenes satelitales de parcelas de Barinas y Guaricó (lo dijo Arreaza), el envío de instrucciones a Maduro, Cabello y más escuderos.

Como tampoco es cierto que Maduro no esté mirando cómo quedarse con el poder. Bueno, si el venezolano de a pie se deja engañar y se va por el lado sentimental (el afecto Coronel-Vicepresidente) en vez de aceptar la verdad (que Maduro no la utilizó), seguro que el heredero oficial saca tajada. Pero, desde luego su adversario natural, Capriles, tiene que poner en la balanza este factor: "Nicolás utilizó la imagen y el nombre de su jefe para manejar a gusto el país y no quedar de responsable directo de la devaluación". Tampoco creímos jamás que esa devaluación corresponda a Hugo. El comandante, como lo señalamos, tiene otras prioridades.

¿Cuándo van a mostrar a Hugo? No nos vayan a salir con que la oposición fue la que presionó por su venida y le quieran culpar de su muerte. Los revolucionarios solo tenían que permitirle que este buen fanático de los discursos grabe uno o dos minutos con un mensaje actual, ante una cámara cubana, venezolana o norcoreana. Eso no importa, porque el aparato no miente.

Eso les costaba menos que este viaje y que el riesgo de que el frágil paciente se empeore. Si para desmentir la hipótesis de que está frágil, entonces ¿por qué no llegar a la juramentación y el Presidente sigue el curso normal de su convalecencia, dedicándose unos meses a un trabajo suave de dos horas diarias, sin discursos largos, siendo que él es amante de los discursos de muchas horas?

Dentro de las tenebrosas hipótesis cabe pensar que Hugo Chávez está fuera de este Mundo. Y no solo estamos pensando en la muerte. También la muerte intelectual es una forma de perecer, tratándose de un hombre que ha sido considerado el más poderoso de media América del Sur.

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