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agosto 20, 2012 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

La fábula interminable de la paja y la viga

Ponerle a hablar a JulienAssange en el balcón de la Embajada ecuatoriana responde al libreto marquetinero y publicitario de los populistas. Tal vez al libretista se le escapó que un asilado no tiene que pronunciarse ante la prensa, tiene que guardar una postura de suma reserva.

La acción propagandística interminable de un Gobierno que se basa en elfiguretismo para convencer al candoroso pueblo que cree en sus cadenas oficiales, ha dado con un gran secreto: asirse a todo lo que signifique notoriedad y que contribuya a poner combustible en la campaña permanente.

Correa, que en estos días es el adalid de los perseguidos políticos y que por mantenerse como un justiciero es capaz de dudar del discernimiento de las justicias inglesa y sueca ve la paja en el ojo ajeno (el seguimiento de la Justicia sueca o inglesa al comunicador Assange) y no ve la viga en el suyo: es decir el acanallamiento permanente de los comunicadores ecuatorianos que no le hacen la venia, los juicios a periódicos y periodistas, la concepción de una ley mordaza para evitar que la prensa informe libremente en tiempo de campaña electoral, el tratamiento vejatorio a todo lo que resulte extracción de la verdad sobre los desafueros de su régimen y, por supuesto, podría haber más temascomo declarar paladinamente que su movimiento es el único que puede participar en elecciones, siendo que el propio CNE determinó que Alianza País no se libra de la inculpación de tener varios miles de firmas falsificadas entre sus presuntos seguidores.

¿Por qué en estos casos el campeón de la justicia deja de ser vertical? ¿Por qué defiende a ultranza sus intereses y ataca en forma paranoica los intereses de los demás? ¿Por qué no esclarecer, no solo a través de fiscales (que por ahora son de bolsillo) sino de asambleístas independientes los temas sensibles como el sospechoso gasto en obras emergentes? Mientras no se dilucide cómo mismo es que ha gastado los fondos del Estado, ahora que el petróleo lleva cinco años muy arriba de los tiempos de sus antecesores, se pone en duda el rótulo de Gobierno de las mentes lúcidas y manos limpias.

Lo de corazones ardientes, dejémosle ahí, eso de los pechos palpitantes puede tener cualquiera, inclusive la quinceañera que se enamoró del pelilargo que usa aretes, gusta de la música extravagante, y duerme con sus botas puestas. Aceptamos que el justiciero del cuento tiene su corazón ardiente.

Lo que no escapa a nuestros ojosessobre su gran amor a la propagandaya es un consumado especialista en olfatear lo que pone su nombre en las portadas.La vieja política, tan criticada por aquellos que llegaron para un cambio de etapa, sigue rampante a través de jornadas de escándalo.

Hace unos días, el caso Bucaram estaba en su ebullición, pero he aquí que hay algo más conveniente, por lo que incluso se produce un “impacto internacional”: irse contra las leyes y la justicia de un país de otro continente, que tiene sus propias leyes y sus propias reglas.

El cogobierno de Patiño y Correa al conceder el asilo a JulienAssange, ratifican que se trata, la nuestra, de una democracia atípica, donde no interesa los eslabones con el mundo ortodoxo sino abrirse un frente con los países que no comparten su forma de pensar y que tienen el pasado de “colonialistas”.

Estamos en contra de cualquier acción a la fuerza de un país contra una delegación diplomática, salvo que ésta se constituyera en refugio de terroristas. Es más, estamos a favor de que se le conceda lo más pronto el salvoconducto británico al fundador de Wikileaks, pese a que es buscado por Suecia por casos de violación. El ministro británico de exteriores William Hague se basa en que el australiano es buscado por el asunto penal de Suecia, un tema que hay que considerarlo, pues nos da pistas sobre la concepción del defendido y defensor de este caso que ya es de inquietud internacional.

Pero, así como consideramos que el Gobierno ecuatoriano tiene el legítimo derecho de conceder el estatus de asilado a JulianAssange, hay que aceptar que el país anfitrión, en este caso, el Reino Unido, tiene el derecho de fallar sobre la diligencia final de esa concesión, a través de un salvoconducto.

Para los patriotas exaltados podríamos anticipar que el Foreing Office con toda probabilidad va cumplir la palabra empeñada: es decir que su Gobierno respete el estatus territorial de la representación diplomática de Quito y no vaya a cometer asalto a la Embajada de Ecuador en Londres.

No creemos que ocurra aquello no solo porque se trata de un tema que expondría la política británica ante todo el Mundo, sino porque de tener voluntad para hacerlo, sin duda lo habría hecho con algún subterfugio propio de guerra fría en los días anteriores, cuando, por ejemplo, el Mundo tenía sus ojos en las Olimpiadas.

Sin embargo, abogamos que de la parte ecuatoriana no se produzca el ejercicio de la provocación, eso de sacarle a Assange al balcón de la Embajada a que rinda libremente su versión o dé su mensaje, desde luego que afecta el estatus de un asilado, que debe mantener discreción en su estadía. Se puede pensar que Inglaterra no va a permitir que Assange circule libremente fuera de la Embajada ecuatoriana en Londres. Los sabuesos quieren detenerlo. Está visto que al australiano le esperan unas vacaciones posiblemente largas en esa residencia diplomática ecuatoriana. Pero, de seguir presentando su pronunciamiento en un país extranjero, desde luego podría ser interpretado como provocación.

Si es que Assange se entera del caso Bucaram seguramente se mostrará susceptible de algún plan que signifique ser utilizado en el futuro. Ya se acercan las elecciones, entonces los populistas harán buen uso de su presencia en el suelo soberano que lo ha acogido.

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