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noviembre 24, 2014 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

La fábula del lobo, el pastor y Rafael Correa

Ha dicho tantas veces que viene el lobo, que ahora, aunque hubiese unos gramos de razón, ya todos oyen lo que anuncia y ven sus angustiados gestos como una rutina. Resulta que “los malos” no le dejan en paz a nuestro mandatario y las pesadillas que sufre tienen que ver con la obstinación de los magnicidas por acabarle.

Veamos esta rutina. En el año 2008, reveló que estuvieron a punto de lanzarle un cohete desde el Panecillo. En el año 2010, un 30-S, Lucio Gutiérrez y cientos de policías le secuestraron para pedir un rescate de 80 millones de dólares y su renuncia. En el año 2012 los Bucaram intentaron llevarle al cadalso, al demostrar que entre ambas partes hubo arreglos, “acuerdos políticos” que se podrían calificar de “convenios convenientes” para los actores, Rafael y Dalo, no para el país.

En el año 2014, un 23 de febrero, miles de ciudadanos se apostaron en las urnas, para confabularse con los que quieren desestabilizar a su Gobierno y le dieron una paliza a su candidato (Augusto Barrera), pese a la angustiosa recomendación hecha en sabatinas y cadenas nacionales, de que “esos otros quieren ver mi final, quieren conspirar contra la revolución ciudadana”. Entonces, tras la derrota empezó a hablar de la “restauración conservadora”, un monstruo que sin duda ya está en sus pesadillas y contra el que dispara en sabatinas y cadenas.

Y ahora, desde EEUU, desde el Imperio, cuándo no, (si hasta le inoculó de cáncer a Hugo Chávez, ya lo denunció ese excelso gobernante Nicolás Maduro), resulta que hay un mortal atentado cibernético en contra del imitador verde flex.

"El día jueves, todo el día, he recibido ataques que vienen del extranjero y van a un servidor en Estados Unidos contra mis cuentas", dijo el líder de las pesadillas durante su programa sabatino de radio y televisión transmitido desde Quito.

El objetivo de los ataques es "hackearnos, quitarnos información, prender los micrófonos para escuchar nuestras conversaciones", aseguró el que jamás dijo una falsedad.

Lo hizo con tanta convicción, con tanta fuerza mental… pero, qué lástima, sabemos que los ecuatorianos ya no le prestan tantos oídos, ya no son tan solidarios con sus angustias.

Hay muchas mentirijillas en este argumento al que podríamos dar un título original, algo que nunca se le hubiese ocurrido a Hollywood, “Duro de Matar”, porque eso es lo que es el héroe y víctima de tanta persecución.

Y queremos corregir este “borrador”, porque aunque odiamos aceptar que en algunas líneas nos equivocamos, no podemos conspirar contra la verdad:

Nunca se llegó a comprobar la existencia del cohete que iba a partir desde el Panecillo hasta el palacio de Carondelet. Nuestro país no ha sido escenario de semejantes desates de odio político, pues el mentado cohete acabaría con decenas o tal vez cientos de personas.

Nunca se llegó a comprobar que un político casi ingenuo como Lucio Gutiérrez haya secuestrado a Correa y menos al mando de la tropa policial (no olvidemos que es militar y que los policías no hubiesen estado para obedecer a un oficial del cuerpo uniformado ajeno). Tampoco es verdad que hayan pedido por él 80 millones de dólares, ese es un dislate del suscrito (presento excusas), porque quien pidió tremenda cantidad fue el propio héroe al diario El Universo, a fin de lavar su alto honor, ya que es prohibido sospechar que él mismo ordenó el aparatoso rescate, a fin de “retirarse con dignidad del Hospital de la Policía”.

Nunca terminó de corroborarse hasta qué punto llegaron al maridaje correístas y bucaramecos, porque resulta que cuando comprobaba Dalo su denuncia, el principal revolucionario hizo callar esta sorpresiva revelación, porque había ocurrido algo grave: “que Dalo está utilizando a sus hijos y eso es prohibido por la Ley”.

Pero Dalo no estaba utilizando nada, solo estuvo comprobando que él con su familia eran comensales de Carondelet, entonces la sociedad se disolvió acremente, los ecuatorianos reparamos que Dalo no mentía, pero resulta que para callarlo y tirar al cesto su denuncia, “era gravísimo que haya estado en las fotos con sus hijos”.

Pero, ¿no es legal que los hijos aparezcan con sus padres, si estos lo autorizan y no están haciendo nada indebido? Y, por el contrario, ¿no es legal cuando aparece el rey con niños a los que abraza y besa justo para las fotos?

El 23 de Febrero, Correa nos advirtió que empezaría una desestabilización a su régimen si triunfaba Rodas, pero no ha ocurrido eso y el alcalde quiteño, joven, bien intencionado y sin esa malignidad de los que “se las saben todas” está forjando sin deliberados tropiezos con su vecino mentiroso (de la Plaza Grande) su carrera política.

Y sobre esta escalada del espionaje cibernético, es decir el más reciente llamado del pastor, ante el peligro en el que están sus ovejas, personalmente le atribuyo tanta importancia como oír llover. Primero, porque estamos en tiempos en que el espionaje cibernético y el “hackerismo” casi son el pan diario de corporaciones económicas, sociales y políticas, es un mal inmanejable, porque los piratas se mueven desde las sombras. No te preocupes tanto de que te escuchen Rafael, total siempre hablas y propones legalidades. Eso sí, de contar con pruebas, envía al cadalso a esos espías, a que no se atrevan a irrumpir en tu soberanía.

Por otro lado, tan trascendental denuncia puede tener un objetivo: hacernos desviar la atención a los defraudados connacionales, por el respaldo ecuatoriano al Gobierno terrorista de Corea del Norte y no haber firmado en el foro de las Naciones Unidas la condena mundial a su demencial líder, Kim Jong-un, que se libra del juzgamiento de un tribunal penal internacional. Otra vergüenza para el país, parece que desde la óptica de los ecuatorianos es normal toda esa cadena de violaciones a los derechos humanos. Pero no somos los ecuatorianos los que votamos así, fue el Gobierno. De esto tal vez los “hackers” enemigos ya estaban enterados y se están frotando las manos. “En Carondelet hay un líder muy previsible, dejemos que su pueblo le condene”.

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