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diciembre 12, 2012 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

La agenda internacional, otro escenario que utiliza Correa

No sé si ustedes hayan reparado en que Correa se ha multiplicado los últimos días y mientras los otros candidatos se desplazan a pie por el territorio nacional el presidente-candidato estuvo en Italia, España, Argentina, Cuba y la frontera con Colombia.

Es decir, Correa tiene clara la noción de cómo mantenerse en el candelero, en el escaparate, porque no solo que está en aquellos sitios donde justamente se dirige la opinión pública internacional, sino que además de acudir allí con transporte y estadía pagados por el Estado, se da el lujo de mostrarse en horario triple A, a bajo costo y como un Mandatario genuinamente preocupado por sus compatriotas, los migrantes ecuatorianos que justamente en Italia, España, Argentina y Colombia son muchos.

Estas visitas realizadas para posicionarlo ante un millón de compatriotas, que están en el exterior, aún antes de dar el pitazo oficial de la campaña es otra ventaja y otro escenario que utiliza Correa.

Si alguno de los siete candidatos restantes considera que son ventajas mínimas esas que logra el gobernante ya puede estarse despidiendo de la contienda, porque significa que es muy cándido y no sabe valorar las gradas de ventaja que concede a quien a título de mandatario hace campaña en jet, mientras él le hace a la lucha golpeando puertas en los barrios.

Tal vez Guillermo Lasso, que actualmente posee la estructura política más organizada, después del partido de Gobierno, podría montar una campaña de amplio movimiento, pero ya dijo que en su momento visitará a los migrantes, además que de seguro aguarda el pitazo inicial del CNE.

En cambio el tercero de esta contienda, Lucio Gutiérrez, se muestra como un especialista de este tipo de proselitismo (el de a pie), de allí que se lo vea como un correcaminos que pone las suelas en el Oriente, la Sierra y la Costa con respetable suceso, como lo muestra al haber dado un discurso ante las jóvenes trabajadoras sexuales de la 18, en Guayaquil.

Éste es justamente el Ecuador profundo. No extraña que Gutiérrez acuda a las comarcas ancestrales de la Amazonía e igual se conecte con parcialidades indígenas del Chimborazo.

El estilo de Alberto Acosta luce por ahora un tanto misterioso y la culpa lo tiene su posición segundona en los inicios de Alianza País. Su bajo perfil de ese momento es posible que dé paso a una sorpresa y, ya en campaña, se trate de una personalidad extrovertida, como quieren los potenciales electores.

De los otros candidatos no podemos decir mucho. Aunque reconocemos la valía de Mauricio Rodas, que aglutinará a un importante sector de jóvenes. Merece mejor suerte en esta contienda.

El caso es que una amplia agenda internacional lleva en las últimas semanas el Presidente del Ecuador, quien hace un mes estuvo en Europa, concretamente en Italia y España. Entonces se presentó como un adalid de las obras sociales a favor de los migrantes, de la libertad de expresión (que paradójicamente es su talón de Aquiles), de las explicaciones sobre sus políticas económicas.

Al no haber contradictor alguno, nuestros migrantes fueron testigos de un gran paso de Correa por Europa. Aprovecharon esto los correístas para señalar que “el Presidente estuvo brillante en Europa, hasta el punto que inclusive pidió la posibilidad de convertir a la información en un asunto de Estado”.

Luego de dejar en la cancha boteando tan intolerable proyecto, un “atrevimiento”, como él mismo calificó, la semana anterior estuvo en Buenos Aires para recibir un premio de la Universidad de Los Andes, por el supuesto trabajo sobre “Periodismo Comunitario”. Ya no se habla sobre “Libertad de Expresión” porque eso es lo que él combate, lo cual no hace creíble un premio de esa categoría.

Sobre periodismo comunitario, que se sepa, él hace lo que cualquier presidente derrochador suele hacer, incentivar la publicación de pequeños semanarios y revistas que hablen de lo que a él le interesa, la revolución. Es decir, una inversión de utilidad para el Presidente, con costos que paga el Estado.

Daría la impresión que un auspiciador que dio una mano para este premio fue Gastón Duzac, el argentino que recibió 800 mil dólares sin ningún trámite y con garantías del propio Estado.

También arribó la madrugada del martes a Cuba, para saludar al Jefe de Estado de Venezuela, Hugo Chávez, quien estaba a punto de someterse a su cuarta intervención quirúrgica, luego que los médicos le detectaran la reaparición del cáncer que padece algún lugar de su cuerpo (oficialmente se dice que la que está afectada es la zona pélvica).

Y Correa mostró su admiración por Hugo. Ante los medios de comunicación cubanos y latinoamericanos, expresó su solidaridad por su homólogo venezolano, a quien calificó como “el hombre de la Patria Grande latinoamericana”.

“Hugo Chávez no está solo en esta lucha. Hemos venido a darle un abrazo en nombre del pueblo ecuatoriano. Él es un presidente histórico y un gran amigo”, expresó Correa, que por supuesto aprovechó que había micrófonos.

Y como si fuera poco, a las 10 de la mañana del mismo martes, Correa ya estuvo en Tulcán, capital provincial, limítrofe entre nuestro país y Colombia para protagonizar el primer Encuentro del Gabinete Binacional entre Colombia y Ecuador.

En este escenario, Correacalificó como histórica y valiente la decisión del presidente Juan Manuel Santos de emprender negociaciones con las Farc, para poner fin al conflicto armado. Eso sí, nunca calificó a esa organización de terrorista, como sí lo hizo con 10 muchachos de Luluncoto que solo tenían panfletos y fotos del Che.

Por lo demás, pese a cualquier recelo que provoca esta serie de periplos, que desembocan en la gran coyuntura de las elecciones, todos tenemos que aceptar que es bueno que nuestro Presidente lleve una política internacional sana, duradera y sincera.

Eso sí, en el otro lado de la moneda, en su afán de ganar unos votos no es nada bueno tenerlo como un prepotente irreflexivo que mete al país en problemas. En Buenos Aires, después de la premiación tan merecida que tuvo, respondió a algún reportero argentino con ese discurso que siempre le mete en problemas: “¿Sobre los 88 judíos muertos en el atentado contra la AMIA?, bueno fue lamentable, pero vea cuántos murieron en el bombardeo de la OTAN a Libia”.

Había olvidado que los anfitriones le habían concedido un premio y su lengua larga le metió en problemas. ¿Que sus conceptos fueron sacados de contexto?, “vea” está muy clarito. Muchas veces se le ha ido su lengua más allá de sus pensamientos.

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