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junio 21, 2013 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

Kaviedes y el linchamiento que no ayuda a la revolución

Dentro de las cadenas que noche a noche hace el Gobierno revolucionario para convencernos de las bondades de la Ley de Comunicación, nos presentaron, como ejemplo, “El linchamiento mediático al futbolista Jaime Iván Kaviedes”.

De ahora en adelante no será permitido el daño moral a las personas, en esto estamos de acuerdo, porque no hay que olvidar que ese daño moral también lo han recibido los periodistas. No estamos de acuerdo en el planteamiento de la cadena correísta, siendo interesante, es completamente errático.

El ejemplo traído a la escena adolece de puntos vulnerables. Inclusive el propio jugador de fútbol dice “yo fue víctima de daño moral”, pero creemos que Kaviedes ha sido víctima de su propia personalidad, no ha comprendido que el respaldo del pueblo, de los clubes de fútbol, de la dirigencia y del propio periodismo tiene un límite.

Jaime Iván Kaviedes, uno de los mejores delanteros que ha tenido el Ecuador, autor del tanto tricolor que más celebrado fue, el del 1-1 frente a Uruguay, el 7 de noviembre de 2001, que permitió al pueblo futbolizado saber que Ecuador estaría en el Mundial de Japón y Corea 2002, lamentablemente no tuvo estabilidad y se diluyó llegando a equipos de la serie B, como el Aucas, pese a haber sido un jugador de exportación.

Kaviedes se hizo merecedor al interés de varios equipos importantes tras su paso irregular por el balompié internacional, entre ellos Liga, Barcelona, Deportivo Quito, El Nacional, pero su falta de disciplina determinó que falte a los entrenamientos, que prefiera ir a discotecas, acudir a programas de farándula, se pelee con seudoperiodistas, se fugue de las concentraciones. Vamos, el historial de Kaviedes no es el de un jugador ejemplar, en cuanto a disciplina. Esto no quita que esa misma prensa que lo criticó por sus deslices dejó de profesarle su admiración por su talento como jugador. Es Jaime Iván el que no admite que ser ganador está en sus manos.

La reforma a la figura de daño moral está siendo definida por la Asamblea. El proyecto original fue planteado por Paco Fierro, del Partido Sociedad Patriótica. Este parlamentario propuso reformar el Código Civil y establecer un piso y un techo para las indemnizaciones que los jueces imponen en las demandas por daño moral. Según el texto, un juez no debiera imponer reparaciones inferiores a diez salarios mínimos unificados ni mayores a cien salarios. Esto es entre 3.180 y 30.180 dólares.

Esa iniciativa, según Mauro Andino, no es procedente porque "no puede ponerse un precio a la honra de las personas". Muy digno su concepto, pero olvida que su Presidente puso el precio de 80 millones de dólares a un articulito que fue suficiente para acabar con su tranquilidad: “No a las Mentiras”, de Emilio Palacio.

Creemos que a Palacio se le fue la mano al no haber puesto unas simples comillas en la parte más álgida del párrafo más polémico de su columna (a fin de que se sepa que está condicionando el eventual castigo a un Presidente a un hipotético futuro, pero aunque hubiese sido su intención estigmatizar la actuación presidencial en el 30-S, especialmente a la hora del rescate a Correa, eso no amerita de manera alguna que alguien, a título de “ciudadano”, quiera levantarse la fortuna de 80 millones de dólares, que después fue rebajado salomónicamente por un juez golondr… perdón juez ya popular en los archivos de la nueva ley: Juan Paredes, quien solo dictó una simple cantidad de 40 millones que debían pagar El Universo y Emilio Palacio.

El tema del linchamiento mediático debe ser bien analizado. Podemos dar un ejemplo de linchamiento mediático: Emilio Palacio. A este hombre le atacaron a mansalva todos los medios públicos, aparte de las cadenas de televisión y aparte de los discursos decenas de veces repetidos del más influyente del país.

Por eso la Comisión de Justicia sugirió archivar el texto. Sin embargo, en el debate plenario realizado el martes, hubo voces que pedían analizar a fondo el tema. Entre esas, la de la oficialista María Augusta Calle, quien propone incorporar la figura de linchamiento mediático.

Ayer, la asambleísta ahondó en su tesis. Indicó que es una propuesta a título personal, no del bloque de Alianza PAIS. Dice que aún debe pulirla. Que hay que debatir si las sanciones para el linchamiento mediático deben estar en el Código Civil o en el Código Penal. Y agregó que debieran definirse los parámetros para establecer qué es linchamiento mediático.

Mencionó, como ejemplos, a Sandra Correa, exministra durante el gobierno de Abdalá Bucaram; al futbolista Jaime Iván Kaviedes y personajes de la farándula. Todos ellos, sostiene Calle, han sido víctimas de linchamiento mediático que "se trata de una voluntad sistemática, concertada a través de diferentes o de un mismo medio de comunicación para acabar con la honra y el prestigio de una persona. No se da de la misma manera", sostuvo.

En la oposición la propuesta no fue bien recibida. Los legisladores dijeron que las leyes vigentes contemplan recursos para quienes se sienten afectados en su honra. Incluso, Andrés Páez (ID) manifestó que si la figura del linchamiento mediático estuviera vigente, podría ser aplicada para las cadenas sabatinas del presidente Rafael Correa.

El independiente César Rodríguez, en cambio, consideró que sí se requiere una legislación más específica sobre el daño moral. "Debe evitarse cualquier discrecionalidad de jueces y demandantes", indicó.

Mauro Andino concluyó: "Ella (María Augusta Calle) ha vivido en carne propia ese acoso mediático porque la vincularon con grupos insurgentes de Ecuador y Colombia. Y al haber sido víctima de ese linchamiento, tiene un criterio diferente que hay que analizarlo y valorarlo. Serán, entonces, los nuevos miembros de la próxima Comisión de Justicia los que tomen en cuenta esos criterios para que elaboren el informe para segundo debate".

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