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septiembre 20, 2012 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

Janeth Hinostroza amenazada por descubrir el gran préstamo

Esta es una tarea para el gobierno de las manos limpias, que llegó para cambiar el viejo estilo de la corruptela en el país: Desentrañar ¿cómo es que se realizó un magnífico préstamo de 800 mil dólares al argentino Gastón Duzac, que presentó como garantía bienes incautados a los hermanos Isaías?

El casi millonario crédito fue otorgado por el Banco Cofiec, de propiedad de la Unidad de Gestión de Derecho Público (Ugedep), representada por Pedro Delgado, el titular del Banco Central. Ah, Pedrito, el primo del Presidente, hombre al que recientemente le hicieron un gran homenaje los habitúes del palacio, los que hacen el entorno del poder.

Sabido es que para cualquier ecuatoriano común y corriente es complicado y poco menos que imposible lograr créditos que sobrepasen el medio millón de no estar garantizado por bienes comprobables. Lo del argentino es una hazaña, seguramente una mente lista…

Duzac apareció con los papeles de los bienes incautados y por obra de un visto bueno superior logró que Cofiec le conceda la alta cantidad. Se conoce que Gastón Duzac ha huido y que con el sustancioso y pesado billete adquirió acciones en Argentina de una empresa que se denomina Scanbuy. Es decir, irregularidad tras irregularidad.

Se conoce también que sobre este episodio de mentes lúcidas estuvo investigando y desarrollando Janeth Hinostroza, conductora de un programa de investigación de Teleamazonas.

De pronto conocemos que Janeth se ha separado “temporalmente” por haber recibido amenazas de muerte. Y, es esta amenaza a la periodista la que ha vuelto a encender las alarmas sobre los imponderables que debe sortear en el presente la prensa del país y esto obliga a solicitar al Gobierno un seguimiento sobre esta tropelía.

Si bien, es muy temprano para colegir de dónde proviene esta intimidación, se puede argumentar que el inicio de la polémica fue la entrega de la investigación de sobre el préstamo de la Corporación Financiera Ecuatoriana (Cofiec) al supuesto empresario argentino Gastón Duzac.

El préstamo, que habría sido concedido en condiciones nada regulares se halla comprobado, por la bien documentada y fundamentada periodista, en su denuncia.

Las amenazas obligaron a que la señora Hinostroza, periodista muy conocida a nivel del país, interrumpa abruptamente el proceso de su programa investigativo y se aleje temporalmente del espacio televisivo 'La Mañana' de 24 horas, que se transmite por Teleamazonas.

Janeth Hinostroza explicó que su ausencia del programa, el pasado viernes se debió precisamente a las amenazas recibidas durante la preparación de la tercera entrega del trabajo de investigación periodística presentada la semana pasada.

Generalmente, los periodistas suelen recibir amenazas, las mismas que dependiendo del tema que hayan estado tratando suelen merecer un grado proporcional de su preocupación. En esta ocasión Hinostroza tenía entre sus manos un tema serio, en el que se colegía que el argentino beneficiario del préstamo superó sin problemas el tema de los requisitos.

Como para dar una idea de cómo se han utilizado las empresas que afanaron a los Isaías: El argentino ofreció garantías que no eran reales y que provenían de empresas incautadas por el Estado, como Maxigraf y Rocafuerte Seguros. Al final, luego de que el directorio del banco indicara que estas no eran garantías reales, entregó a la Agrícola Las Mercedes, administrada por Esteban Garzón, también incautada por el Estado a los expropietarios de Filanbanco, los hermanos Isaías.

¿Quién proveyó de la documentación necesaria que avale la avivatada argentina? Tiene que ser alguien que está en las incautaciones, un funcionario ecuatoriano, claro.

"Como no sé con qué clase de personas estamos tratando, decidí en conjunto con los directivos de Teleamazonas tomar una acción preventiva y no presentarme el viernes en el programa", explicó la periodista, la misma que ha recibido respaldo de sus colegas y de la ciudadanía. Ante la situación, dos de los personeros del régimen reaccionaron: el ministro del Interior José Serrano y el secretario de Comunicación, Fernando Alvarado. El primero de ellos le ofreció protección, pero se conoce que Hinostroza no lo aceptó por el principio de hacer respetar su libertad de acción. "Me pregunto si es justo que un periodista tenga que rodearse de guardaespaldas para hacer su trabajo... yo no lo acepto", enfatizó Janeth.

En cuanto a Fernando, ¿qué podría hacer a favor de Janeth Hinostroza Fernando Alvarado si su especialidad no es investigar ni socializar con los periodistas independientes, sino confeccionar las noticias del régimen que justamente son la antípoda de lo que elaboran e investigan aquellos?

Tiene razón la inteligente comunicadora. Además de sentirse prisionera de los corpulentos guardianes encargados de su cuidado, su hogar y su oficina vendrían a convertirse en una suerte de caballo de Troya, porque es posible que los vigilantes de marras puedan estar al servicio de otros intereses y no precisamente de su seguridad.

Aunque este momento la decisión de la periodista de ausentarse del espacio informativo durante un tiempo, es justo que los medios mantengan una investigación sobre los temas Duzac y amenazas a Janeth Hinostroza.

La clase periodística debería cerrar sus filas en contra de este tipo de acciones, las amenazas. Desconocemos, con precisión, de dónde provienen estas actitudes corleonescas, pero sin duda en el país todos los periodistas independientes tienen razones para estar en alerta, el Gobierno debe contribuir a que se restablezca la serenidad, a fin de que no se siga prejuiciando ni sospechando, eso perjudica a todos.

JannethHinostroza está en su derecho de investigar de dónde provinieron las amenazas. Estamos conscientes que en el país se sufre una situación muy singular, pues ésta es una etapa en la que como nunca se han polarizado la ciudadanía, las fuerzas sociales, la clase política.

Visto desde una perspectiva de ciudadanos que esperan un accionar eficaz del régimen contra las amenazas, el Gobierno tiene el deber de precautelar la seguridad de los 14 millones de ecuatorianos, entre ellos los comunicadores. Solo un país donde la mafia ha tomado el control total podría reproducir una página en la que aparece un “accidente fatal” para cualquiera que haya hecho denuncias y oposición.

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