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agosto 21, 2012 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

Héroe a la medida de Ecuador

Lo más cercano a una catástrofe es la serie de señales que no queremos ver y ante las que nos alzamos los hombros. La sociedad puede condenar las acciones de un pirata digital como Julian Assange (que de no ser por la campaña pro asilo casi habían pasado al olvido), pero el conglomerado que compone la lucha diaria contra la falta de oportunidades, que trata de aprovechar sino el bono de la pobreza, por lo menos aquellos oficios y menesteres que le procuran el pan del día, quiere revancha permanente con los poderosos.

He aquí que Suecia y Gran Bretaña representan al perseguidor acaudalado y están tras los pasos de Assange por tener problemas de orden legal, por dos casos de violación. Seguramente los Estados Unidos también están tras el mismo hombre “por haber difundido ilegalmente opiniones de la diplomacia estadounidense”, pero los ingleses declaran que todo tiene que ver con lo ocurrido en Suecia.

De pronto, a la gente le gustó esta evasión, es decir que el australiano juegue a las escondidas. En este caso, a Assange le toca ser mucho más audaz que el doctor Richard Kimble , cuya lucha no fue solo descubrir quién mató a su esposa sino huir de la justicia que le colocó de villano siendo inocente.

Assange está en los linderos mismos donde el poderoso le puede dar cacería y ha tenido la osadía de salir al balcón a emitir su discurso. Que es libre de hacerlo nos dirán, pero el estatus de asilado es muy estricto con las manifestaciones públicas y no es difícil que los británicos increpen esta actitud.

La masa, de alguna manera ve a Assange como un héroe, de allí que se haya producido esta adhesión que por un lado es espontánea, por otro lado amenaza con incrementarse con los clásicos manifestantes de sánduche y cola que se dan en el Ecuador.

De esta manera, el Gobierno ecuatoriano, de cara a su lamentable política exterior, de pronto logra hacer olvidar temas como el desconocimiento de Patiño de los çódigos diplomáticos, sus andanzas para estar incrustado en la política de los cubanos o venezolanos, como lo prueba su calidad de sombra con Nicolás Maduro en Asunción, cuando ocurrió la caída de Fernando Lugo o la narcovalija, es decir queda borrado el memorial de errores.

Correa sabe jugar bien a las proporciones y le cayó como anillo al dedo un caso tan necesitado de convertirse en un libertador del Quijote australiano. “Si estos señores son capaces de conceder el asilo y la libertad a Julian Assange por supuesto que merecen entrar en la historia como gran Canciller y gran Presidente”, dirán algunos interesados, que reciben sueldo o vinificación de Carondelet y otros, incautos y noveleros, lo repetirán.

Gran Bretaña, Suecia, Estados Unidos viven distinto género de democracia. No estaban habituados a los recursos populistas. Por eso, de la noche a la mañana se ven abocados a enfrentar frente a sus delegaciones diplomáticas y cancillerías más de una manifestación, en la que se expresan seres enmascarados y toda suerte de elementos que encuentran en la exteriorización de la pedrada al ventanal de cualquier símbolo de poderío la vía de escape a sus complejos.

Como ecuatorianos, no esperamos que este lamentable episodio sirva para distanciarnos de países con los que habitualmente hemos mantenido una relación no confrontativa.

La confrontación, en los términos de hacer causa por un pirata digital y tal vez (en uno de los planos que es buscado) violador, lo único que da lugar es a que el Presidente de sea visto (desde la óptica anglosajona y escandinava) sin el ropaje de estadista, que es lo que aspira a ser todo jefe de Estado.

Pero, nos suponemos que a Correa le tienen sin cuidado las apariencias, los convenios, o los juicios de cualquiera que no sea de su grupo. Al igual que ocurre con el periodismo independiente, los gobernantes que no piensan como el hiperactivo son “gobernantes corruptos”.

Correa, necesario es insistir, es hijo de esa máxima: “con tal de que hablen, aunque hablen en bien”. Y, esta vez le está saliendo todo a pedir de boca: el Mundo quiere el asilo para Assange, así que es posible que le tengamos en nuestros lares y sea el héroe que convoca adhesiones.

Mientras el australiano empieza a contar su heroica historia a los periodistas e historiadores oficiales, ocurrirá que Correas habrá copado el tiempo de campaña y enaltecerá el distintivo nacional de país soberano.

Anteriormente, antes de esta etapa, no se pensaba que provocar a gobiernos extranjeros significaba signo de soberanía. La soberanía es un concepto que no se aproxima al libre albedrío para obrar, sino a obrar sin hacer concesiones a quien quiere irse sobre nuestros derechos; mantener una relación bilateral con sentido de beneficio colectivo, respetando los principios de amistad y tolerancia con las creencias y costumbres de otros pueblos.

El caso de Assange, para que lo visualicen nuestros políticos, amenaza desembocar en una arena con gran aforo, donde el héroe va a llegar y prometer, en un discurso anglo castellano ser uno más en esta lucha libertaria y va a confesar ante la multitud que su libertador es el cesar ecuatoriano. Qué duda cabe que éste va a levantar el brazo en signo de aprobación y se va a disponer a hablar todos los minutos que usted, sobre la lucha que ha tenido que realizar el australiano para obtener su libertad.

Vendrán los consiguientes agradecimientos, los mismos que sabrán a gloria al anfitrión, siempre necesitado de la aceptación de los que le rodean y muchos otros grupos con los que le es fácil conectarse, mientras le digan con sus palabras y actitudes que “ha roto los esquemas de cualquier Presidente ecuatoriano”. Lo trascendente es que ha importado un héroe a la medida de los ecuatorianos.

Visto así, sería mejor que Gran Bretaña le suelte de una vez y le conceda al fundador de Wikyleaks el asilo a un país cuyo Gobierno es afín a su manera de obrar. Si Londres se tarda y se llega a lo mismo en un mes o dos, simplemente el Narciso de nuestras elecciones habrá acaparado la atención lo suficiente como para que ningún ecuatoriano importante le haga sombra en su camino a la reelección.

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