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junio 18, 2012 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

Grandes países de la Antigüedad ante un nuevo horizonte

Dos países con gran historia en el proceso evolutivo de la humanidad, pero que además han quedado rezagados en cuanto a influencia planetaria, Grecia y Egipto, tuvieron ayer una jornada electoral.

El primero de ellos tiene a Europa en un momento de incertidumbre hasta el punto que nadie cree que el viejo continente vuelva a mostrar la unidad que exhibió en el nacimiento del euro, la moneda que fue creada para consolidar una estabilidad y uniformidad económica que desde luego era una utopía.

Grecia no es más la potencia cultural, científica y aún guerrera que se manifestó en la Edad Antigua. De ninguna manera es la sombra de ese admirado país en cuyas ciudades Atenas y Esparta, cada una con características singulares, se escribió parte importante de la historia universal.

El territorio helénico ha desembocado en una colectividad sin mayores perspectivas económicas, esto es productivas, en un suelo desértico en la mayoría de su suelo. Los griegos, a lo largo de las edades Moderna y Contemporánea, no alcanzaron a tener el despliegue creativo, la inventiva, ni la ebullición del pensamiento de los europeos occidentales.

No se puede negar que Alemania y Francia han liderado una lucha por democratizar la riqueza europea, algo tan difícil, un idealismo puro, puesto que los países vecinos a Rusia vivieron durante muchos años bajo o apegados a un sistemapolítico y económico que a estas alturas luce trasnochado, pese a que el objetivo era lograr la distribución social de la riqueza.

Todos estos países, llámese Hungría, Yugoslavia, Checoeslovaquia, Polonia, Albania, Rumanía y también Grecia, han sentido la influencia traumática de la revolución marxista, por lo que no crecieron a la par que sus hermanos de Europa Occidental.

Grecia no se caracterizó nunca por ser un pragmático cultor del comunismo, ni siquiera del socialismo, pero tuvo varios experimentos políticos análogos que no llegaron a configurar al gran país que fue en la Antigüedad.

A raíz de la conformación de la Unión Europea muy poco se sintió en Grecia la mejoría que proyectaba el europeo de Alemania, Francia, Suiza, Dinamarca, Suecia u Holanda.

Esta asimetría dio lugar a que los países fuertes de Europa inicien una suerte de rescate de los países que habían empezado a declinar económicamente y que no podían sostenerse al ritmo que sus hermanos del Oeste.

Grecia este momento despeja el camino a que un nuevo dirigente determine si habrá vigencia o no de la política económica con la moneda euro o si ha de salirse, para no crear más distorsiones en la economía local y continental, de la zona euro. Se conoce que ganó las elecciones el partido que está a favor del rescate económico.

Para un habitante de este Mundo, donde quiera que se pronuncie, resulta muy difícil aceptar que la antigua y mágica, pero al mismo tiempo real Hélade, se quede en cenizas. Ojalá que los nuevos dirigentes, con liderazgo unificador, guíen el camino hacia una economía sana, cumpliendo las condiciones de la zona euro, pero concertando con desalmados y demenciales acreedores en mayores plazos y sin intereses agiotistas.

No puede ser que el signo de la más reciente Grecia sea DimitrisChristoulas, un farmacéutico jubilado de 77 años, que se suicidó porque el Gobierno de su país le condenaba a ser un miserable que buscaba alimentos en los tachos de basura, y no admitía que teniendo una hija a la cual había criado dignamente, sin privaciones, tenga que vivir en las mismas o peores circunstancias que él.

Al cierre de este artículo seconoceque el Partido Conservador ganó las elecciones, lo que lo convierte en responsable del futuro de una nación que tiene el lustre incomparable de su nombre y de su historia, que debe ser guiado cual Fénix para remontar las cenizas actuales.

Egipto también fue otro ícono de la civilización. Al igual que Grecia trazó rutas importantes en materia social, religiosa y arquitectura. Egipto fue víctima en sus últimos 40 años de la mano opresora del dictador Hosni Mubarak. Este hombre contribuyó a que se desencadene en el país africano más árabe del Medio Oriente un sistemático saqueo de sus ingresos y un caos en el desarrollo social. Los egipcios dijeron basta, porque sabían que este presente de manifestaciones anárquicas no se compadecía con los anales de su riquísimo pasado.

Si se revisan las páginas de la historia, ya sea en lo concerniente a historia política, a historia social, a historia del belicismo o inclusive a historia sagrada, la presencia de Egipto en la vida de nuestro Mundo está presente y es considerada de muchas formas.

Formas que inclusive tienen que ver con hechos que van más allá del rigor científico. Hasta ahora hay gente que no se explica cómo fueron construidas las pirámides, en un tiempo que revela las limitaciones técnicas del hombre y, sin embargo, piedras de varias toneladas de peso difícilmente podían ser trasladadas por el ser humano y animales.

Si revisamos la literatura de personajes como el escritor J.J. Benítez (autor de El caballo de Troya) o el ufólogo peruano Sixto Paz, nos encontramos que mucha gente no quiere descartar que “seres extraterrestres tuvieron mucho que ver en la construcción de esas tumbas gigantescas, que contribuyen a la esencia misteriosa de los antiguos egipcios”.

Bueno, tras enunciar a la leyenda, hay que decir que la gran verdad es que Egipto llegó a ser una tierra del desorden, hasta que cientos de miles de egipcios, reunidos en la Plaza Tahir, decidieron salir de Hosni Mubarak.

En el intento, ellos (los ciudadanos que protestaron) llegaron a imponer una agenda que les permita tener nuevos y legítimos gobernantes, pues no reconocen en el actual régimen, que es militar, acciones que les permita seguir gobernando, pese a que la casta del Ejército pretende adueñarse del Parlamento. Se sabe que van ganando los postulantes islámicos y hay que esperar que Egipto se recupere y vuelva a ser un país destacado en el acontecer mundial.

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