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julio 30, 2012 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

Figuretti está presente en la política nacional

En el país, nadie desconoce de las ambiciones de figuración, del desmedido interés en ganar las primeras planas de algunos políticos, pero se puede asegurar, que ninguno está comprometido en este aspecto como el señor Presidente.

No solo que hay un abuso propagandístico en los canales nacionales, sino que ha llegado a pedir que el Comité Olímpico Internacional (COI) le conceda tribuna en un tinglado tan mediático como la inauguración de las Olimpiadas- Esto significa desconocer que esta institución del deporte internacional de ninguna manera podría prestarse al exhibicionismo electoralista.

La ciudadanía, obnubilada por la propaganda que hace culto de la gran personalidad presidencial, en cierto modo, va tardando en percibir que la crítica es severa con todo aquel que intenta sorprender y que generalmente describe sobre lo poco que significa, para estos políticos, mantener sobriedad, prudencia y sentido de las proporciones.

Sentido de las proporciones que se traduce en un respeto a cada escenario donde están a prueba otros protagonistas, a los cuales se les intenta opacar con un desfile preparado justamente para los primeros.

Como se esperaba, en la sabatina inmediata al incidente, la del 28 de Julio, el primer personero de la República trató de desmentir lo actuado, tras una presunta solicitud en la que se demuestra su capacidad de ponerse frente a las cámaras y videos, como cualquier “figuretti” (adicto a ser tomado en cuenta en las páginas sociales y derivadas).

Para comprender por qué se hace algazara de una simple declaración y si se quiere desmentido, nos basta con recordar que este Gobierno es incoherente con la exteriorización de sus propias desmesuradas expectativas. Se puede decir que mantiene siempre un alto perfil para llegar a cuantificar una supuesta aceptación de la población.

El desfile en Londres, simplemente, hubiese constituido la consagración de nuestro Presidente como el modelo a seguir por sus dotes intelectuales para estar allí donde “otros no llegarían”.

Durante el Enlace, el Presidente aseguró “que no solicitóal Comité Olímpico Internacional (COI) le permitiese aparecer junto a la delegación ecuatoriana en los Juegos Olímpicos de Londres 2012”, desmentido que hubiese bastado para saber que hay versiones desapegadas de la realidad. Mas, hay tantos detalles contradictorios que hace difícil que ahora se le crea de buenas a primeras al Mandatario.

“Es mentira, en mi vida se me ha ocurrido ir ni de turista a los Juegos Olímpicos, peor voy a pretender desfilar con el equipo olímpico, ¿para qué? ¡Para recibir la andanada de insultos contra el Presidente... y ponerse contentos porque lo están insultando intervino el presidente”, dijo.

El COI respondió al pedido de Correa: “Lamentablemente no podemos satisfacer su petición, ya que es un privilegio exclusivo para atletas, oficiales, y presidentes o secretarios generales del Comité Olímpico Nacional, revela la Carta Olímpica”.

La comunicación, firmada por LennyAbbey, gerente continental del Comité Olímpico Nacional para las Américas, indicó que en lugar del desfile, se invitó al mandatario a asistir como invitado especial al acto inaugural.

Pero, su desmentido llegó justamente cuando personajes de su entorno le atribuían hacer declarado su interés en desfilar ante millones de seguidores de la inauguración de las Olimpiadas.

Es que días antes, la hermana del Presidente y también presidenta de Federación Deportiva del Guayas, Pierina Correa, había dicho a Teleamazonas que tenía entendido que Correa “ha pedido la posibilidad de desfilar con la delegación olímpica”. Y contó que “él normalmente en esta época aprovecha y se toma sus vacaciones con la familia en Bélgica”.

No esa difícil entender que en Palacio y en el ámbito familiar se conocía de la genial idea del Presidente. El infortunado trance opacó la actuación deportiva, que hasta el momento es gris,y el Presidente no hizo sino poner en el tapetela convicción de que es incontrolable su adicción a figurar.

Correa también habló de un comentario exacerbado de un ciudadano que fue publicado en la web de un matutino quiteño, en el que se lo insulta y se hace referencia a su supuesta intención de no asistir a esos Juegos.

Correa respondió a ese ciudadano, investido de la figura de titular del Ejecutivo: “Si ustedes lo conocen me avisan dónde encontrarlo, me despojo de todas las prerrogativas de presidente y que me venga a decir de frente todo esto”.

Como no podía ser de otra manera, la dura evaluación lograda por quienes critican el vedetismo político causó risas sobre la actitud del mandatario, lo que según los que lo defienden significaría que “le están causando daño al presidente de la República”. Correa asegura que esta noticia habría surgido por una consulta que habría hecho una funcionaria de menor rango del Ministerio de Deportes al Comité Olímpico Internacional (COI), es decir negó que él “haya pedido hacer una aparición pública en la inauguración de las Olimpiadas”, las mismas que se inauguraron el viernes pasado.

No es del todo creíble la versión presidencial sobre la presunta metida de pata de su secretaria, porque justamente ningún empleado de ese nivel está autorizado a hacer solicitudes a los organismos internacionales “interpretando lo que le conviene o no al titular de un país o al primer interesado de su solicitud”. Este es un asunto privativo del Mandatario y de quien lleva su agenda. Más creíble es la versión de Pierina Correa.

Rafael Correa parece ser esa rara especie de políticos que tienen la máxima: “con tal de que hablen, aunque sea en bien”.

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