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mayo 17, 2012 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

¿Fallaron los radares ecuatorianos?

No se puede entender como una nave que no tiene autorización para sobrevolar el espacio aéreo de un país puede introducirse tranquilamente en él sin que se enciendan las alarmas de un radar. La caída de la avioneta de matrícula mexicana, con un millón trescientos mil dólares no deja de inquietar. La información resulta escueta y, por lo tanto, deja al libre albedrío las lucubraciones.

Después de marzo de 2008, cuando helicópteros colombianos artillados cumplieron una operación anti guerrillera en la Amazonia ecuatoriana, concretamente en el sitio Angosturas, se habló de impedir el libre ingreso de de cualquier nave y se decidió habilitar e incrementar el sistema de radares.

Se desconoce por qué no figura el ingreso de la avioneta mexicana. En todo caso, surge la idea de que no es difícil que los narcotraficantes sobrevuelen y aterricen en territorio ecuatoriano.

La nave provenía de Sinaloa y a juzgar por los detalles pertenecía a una organización de ese Estado mexicano, vinculada al narcotráfico, actividad ésta que no ha llegado a florecer como en Colombia, Perú o el mismo México, pero que se incrementa día a día.

Y, al parecer es tanta su penetración en nuestro territorio que alguien, abusando de los salvoconductos e inmunidad que goza una valija diplomática, intentó enviar varios kilos de cocaína hacia Italia, hace pocos meses.

Volvamos al caso presente. Un laboratorio de procesamiento de droga encontró la Policía a pocos kilómetros del accidente de la avioneta mexicana donde murieron sus dos ocupantes la noche del domingo.

No se conoce si hay relación entre ambos hechos (la avioneta estrellada y el laboratorio descubierto), pero no hay duda que al país ha empezado a ingresar con fuerza la actividad, lo cual inquieta a la sociedad.

En el escenario del laboratorio hay tres personas detenidas en la comunidad El Santo de Bigua, ubicada en el kilómetro 10 de la vía San Isidro-Jama, que es un sitio no muy lejano de Coaque, el lugar del accidente donde perecieron los dos ocupantes, cuyos cuerpos aún no eran reclamados de la morgue de Quito, hasta ayer, miércoles por la tarde.

Entre los detenidos de esta operación consta el dueño de la propiedad, Edison Velásquez, quien detalló que su yerno había alquilado su finca para guardar unos tanques. Sobre los otros dos detenidos no se han proporcionado sus nombres. Por el momento es poca la información que se ha brindado sobre este allanamiento.

Una de las autoridades que se halla entregada a indagar los pormenores es el Ministro del Interior, José Serrano, a quien se lo ve dinámico en esta tarea y no es, lamentable parangón, tan lacónico como Ricardo Patiño, quien al conceder una rueda de prensa a la CNN pidió como condición que no le pregunten nada de la narcovalija.

José Serrano se mueve como esos coroneles de Policía vestidos de civil y aire detectivesco, con mirada penetrante y buscando que su imagen no salga en vano ante las cámaras, pues posar es fácil, dar resultados es lo que vale.

Un poco nos recuerda al intendente del Guayas, Abdalá Bucaram Ortiz, quien era espléndido para dar ruedas de prensa, eso sí rimbombantes, durante el Gobierno de Jaime Roldós.

En todo caso, entre la treintena de ministros que tiene Rafael Correa, Serrano es uno de los más destacados, otros se muestran grises o tienen miedo a las cámaras.

Pero, aún así, más allá de haber perdido el miedo escénico el ministro aludido, desconocemos si logre dar con los destinatarios del paquete de dólares que venía en la avioneta.

Es decir, no sabemos si logre dar con los peces gordos del contacto ecuatoriano. Porque no creemos que la millonada estaba destinada para el modesto finquero detenido, Edison Velásquez.

Lo que significa que el contacto ecuatoriano, salvo una investigación profunda de la institución policial, a través de José Serrano, investido como jefe de la corporación que no se anda por las ramas, dé un resultado real sobre la identificación del pez gordo y sus lugartenientes ecuatorianos.

Seguramente, Serrano brindará una rueda de prensa con los detalles respecto a los incidentes relacionados a los dos últimos temas (accidente de la avioneta y allanamiento al laboratorio clandestino de alcaloide).

Dejemos tranquilo a Serrano que nos parece una autoridad que cumple su papel. Cuando se enfrentan los hechos uno considera que el funcionario se vuelve confiable.

En el caso Patiño, que desde luego no tiene, aparentemente, compromiso ni responsabilidad alguna con el tema policial. Solo que nos resulta deplorable que no sea el primer interesado en que se esclarezca un caso que el tiempo y otros casos que van surgiendo están dejando, también aparentemente, en el olvido.

Les recordamos: en Italia hubo cinco detenidos. En Quito, donde ocurrió el delito (envío de la droga) no hay un solo sospechoso.

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