0
mayo 23, 2012 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

Entrevistas que hacen ganar imagen

En una de esas entrevistas interesadas, al igual que las que le hace Jorge Gestoso quincenalmente, Rafael Correa contesta a Julien Assange, el fundador de Wikileaks, sobre temas en los que sin duda nuestro Mandatario se extiende como pez en el agua y por supuesto que se luce. Es que en el tú a tú no se advierte ninguna interrogante incómoda sobre temas como el 30-S, el juicio a El Universo, el negociado del Gran Hermano, el gasto electoral, la vana Consulta popular, la interpretación arbitraria de los resultados de la Consulta.

Es decir, Julien Assange le pregunta generalidades sobre tópicos que son de dominio público de manera superficial, pero de ninguna manera su intervieú es una disección que descubra algo especial, un momento de apremio de Correa.

Por ejemplo, al referirse a los EE.UU., esta es la respuesta del “agudo y genial” jefe de Estado ecuatoriano: Como dice Evo Morales, el único país que puede estar seguro que nunca va a tener golpes de Estado es Estados Unidos – porque no tiene embajada estadounidense.

Como dicen los foristas, faltó poner el contagioso “Je, je”, para que aflore la picardía criolla. Seguramente que tiene pruebas de alguno o varios golpes de Estado. ¿No confesó haber sido él mismo uno de los forajidos que se sumó al golpe de Estado contra Lucio Gutiérrez? ¿Cuándo se supo que al coronel le bajó la Embajada? ¿Cree usted que Estados Unidos estuvo detrás de la caída de Jamil Mahuad, el Presidente más impopular del los últimos 50 años?

Bueno, realmente no estamos para frentear por Estados Unidos, pero sería bueno que demuestre lo que afirma quien se siente infalible en sus asertos.

El nexo de Asange con gobiernos como los de Chávez, Morales o Correa se puede advertir por la predisposición a que éstos salgan bien parados. De allí que el mismo Correa reconoce lo siguiente: “Los Wikileaks nos fortalecieron porque las grandes acusaciones de la embajada era el excesivo nacionalismo y defensa de la soberanía del gobierno ecuatoriano. Y por supuesto que somos nacionalistas; y por supuesto que defendemos la soberanía del país. Muchos Wikileaks hablaban de todos los intereses que hay en los medios de comunicación nacionales, de los grupos de poderes que van a pedir ayuda, a marcar tarjeta en embajadas extranjeras”.

Por ese mismo nexo, no es improbable que algunas afirmaciones de estos líderes se hagan con una grabación ex profeso, como “al descuido”. Todo, ¿para qué? Pues para hacer crecer su imagen, desde luego.

Wikileaks no tiene alguna de las perlas en las que es especialista el mandamás ecuatoriano, algo tan incoherente como: "hay que darles (a los policías sublevados) un tiro en el pecho por traicionar a la Patria, los que están haciendo eso son unos traidores a la Patria".

Claro que el señor Presidente, en su momento, tras la exhibición de lo anterior a cargo de Emilio Palacio, presentó otro video en el que lo según su versión señala lo siguiente: “Yo digo en el video, después de ser gaseado (agredido con gases lacrimógenos): ‘que le lancen gas al presidente y un tiro en el pecho, antes de traicionar así a la patria’”. La grabación con subtítulos también fue publicada por la Presidencia.

Pero, ¿no es esto más incoherente todavía? Tomando en cuenta que cuando hizo tamaña declaración el Presidente no estaba “gaseado”, recién arribaba al Regimiento Quito y había recibido un informe del entonces comandante de Policía, general Freddy Martínez.

¿Es correcto que un jefe de Estado que se precia de orgulloso y hace respetar constantemente la majestad de su cargo afirme que: “le disparen un tiro en el pecho, antes de traicionar así a la patria”?

Una incoherencia, una perla, un desaguisado. Desde luego este tipo de declaraciones no están en Wikileaks. Asange, al concederle un espacio para una entrevista de lucimiento, mueve a sospecha: o trabaja ideológicamente o recibe subvención de algunos estados. Como digo, son sospechas.

Esto dice el Mandatario respecto a la expulsión de la embajadora Heather Hodges: “Era una mujer totalmente adversaria a nuestro gobierno, una mujer de extrema derecha que se quedó en el marco de la Guerra Fría en los años 60; y la gota que derramó el vaso fue Wikileaks, donde denunciaba que a su vez sus contactos ecuatorianos le habían denunciado, que el jefe policía era un completo corrupto, y que yo seguramente lo había puesto ahí sabiendo que era corrupto para controlarlo. Se llamó a la señora embajadora para pedir explicaciones, y con la soberbia, arrogancia, prepotencia, ínfulas imperiales que le caracterizaban, dijo que ella no tenía nada que explicar, y como aquí se respeta al país expulsamos a dicha señora”.

Como se sabe, Heather Hodges, pidió unos días porque querían entregar detalles sobre sus afirmaciones. El canciller Patiño le señaló que tenía que retirarse del país “lo más pronto posible”, por lo que ella optó por no agregar más detalles, sabiendo que había empezado una aplicación de similar política para el embajador ecuatoriano en Washington.

Según lo que reproduce el diario español El País (que lo recogemos para no reproducir ningún sesgo de diario ecuatoriano), “Heather Hodges se limitó a declarar que la decisión del Ejecutivo de Correa le ha dejado "tremendamente entristecida". "Espero tener otra oportunidad, quizá, para contestar a preguntas", indicó en una breve comparecencia en la sede diplomática en Quito. Añadió que ha tenido muy poco tiempo para preparar una respuesta a las preguntas sobre el cable de Wikileaks, y que antes de hacer declaraciones sobre el asunto debe consultar a Washington”.

Es que, evidentemente como no fue una declaración oficial, sino una reproducción de Wikileaks, ella requería reunir las pruebas y, en todo caso, si las tenía, esperar la autorización de su Gobierno para exponerlas.

En este caso, como en otros, Correa y Patiño debían más bien exigir las explicaciones correspondientes a la Embajadora y si no las tenía proceder al recurso radical de expulsarla.

No nos extraña que el señor Assange aparezca luego realizando otra entrevista a alguno de los diferentes jefes de Estado que haya conveniente decir algo a su manera.

Por todo lo anterior, hemos aprendido a distinguir los tres tipos de entrevista: la conveniente; la auténticamente periodística; y, la inconveniente.

Solo la segunda de ellas busca entregar algo de información a la opinión pública y ciudadanía. Busca ser imparcial. Las otras, o bien tratan de inflar un ego o bien tratan, también perversamente, de echar por tierra a un personaje.

Sospechamos que se mueve con buenos amigos el representante de Wikileaks.

Click to share thisClick to share this