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julio 1, 2013 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

Entre Snowden y el Súper primo

En Octubre de 2012 el ecuatoriano Fernando Balda fue extraditado, desde Colombia, “a pedido del Gobierno ecuatoriano”, por traición a la Patria. El grave pecado de Balda fue haber hecho revelaciones que perjudicaban la imagen del Gobierno ecuatoriano, no al Estado ecuatoriano. ¿No es un caso similar el que se perfila en el caso Edward Snowden? Bueno, en todo caso, su accionar ha dado un grave golpe a la imagen de los Estados Unidos, pero resulta que Ecuador, que se declara defensor de los derechos humanos, considera que ex agente de la CÍA está contra esa extradición.

El blando Gobierno de Juan Manuel Santos, que busca establecer alianzas con sus vecinos y ser considerado amigo por todos, extraditó a Balda, sin llevar adelante el debido proceso y sin tomar en cuenta sus circunstancias y su antecedente de legislador ecuatoriano. Un caso en el que la deportación es “positiva”, según la revolución.

Pero, las monedas tienen dos caras y en la etapa globalizada, son muchos los casos en los que los gobiernos requieren la extradición de ciertos personajes que obtienen fácil estadía en otros países. Hablemos de la eventualidad de que llegue a nuestro territorio el señor Edward Sowden. Independientemente de que es un ser humano y que no merece estar en esa danza de intereses gubernamentales, su caso también amerita que se practique el mismo trato del caso Balda, es decir, si Estados Unidos lo requiere, ¿cuál es el obstáculo para ponerlo de regreso en un caso de repatriamiento parecido al de Balda?

La danza de personajes no ha concluido ni se limita a Balda-Snowden. En un tema de tanta importancia internacional como el caso Snowden, Ecuador y Estados Unidos tienen en sus manos una salida para lograr sus propósitos. Mientras Washington desearía procesar a Edward Snowden, la Justicia de Ecuador quisiera tener en sus manos a Pedro Delgado, el ex presidente del Banco Central del Ecuador (al menos, esto es lo que nos han asegurado).

¿0 no es verdad que el Gobierno de las manos limpias desea depurar cualquier sospecha sobre el escape de Delgado tras haber confesado que no era realmente economista? ¿Qué es más importante para el Ecuador, traer a un fugitivo que causó perjuicio al país y que no ha aclarado su participación en el préstamo lleno de elementos corruptos al argentino Gastón Duzac o tener en nuestro territorio a un fugitivo extranjero al cual nuestra justicia no lo busca?

Ahora es cuando debe quitarse la máscara el señor Ricardo Patiño, que por otro lado en materia internacional es el alter ego del economista de Carondelet. ¿Es verdadero el interés de traer a Pedro Delgado o el hombre fugó al “odiado Imperio” con la venia del Palacio?

El tema Snowden causa daños colaterales a nuestro país. Ese salvoconducto extendido por el cónsul de Ecuador en Rusia, ¿no representa precisamente una mancha más de las verdaderas intenciones de la cúpula nacional? ¿No estaba al tanto de esa “iniciativa” el jefe de la diplomacia nacional, justamente el inefable Ricardo Patiño?

Han sido días con notables y accidentadas noticias en el ámbito nacional. Como si fuera poco, ayer a la una de la tarde un asesino de apellido Montoya acribilló en la cárcel de “alta seguridad” La Roca al narcotraficante Óscar Caranqui, quien ya había denunciado que una banda que incluía a oficiales de la Policía le extorsionaba por dinero.

Tema muy delicado que deben esclarecer el Ministerio de Seguridad y la Fiscalía. Que un asesino esté armado en una cárcel de alta seguridad significa que no hay control alguno. Fue evidente que a Caranqui se le aplicó una presión extra de parte de autoridades y de investigadores. Tomando en cuenta los intereses económicos que están detrás de él, no se podía descuidar el tema precaución.

Todo nos lleva a pensar, como un regreso al tema inicial, que José Serrano debe disponer de varios mecanismos a fin de que no ocurra “un accidente” a Fernando Balda.

Por último, sorprende que habiendo acontecido en el país temas sumamente graves, en lo político, Rodrigo Borja siga escribiendo en la columna que le regala El Comercio temas de difícil lecturabilidad (difícil porque no los asimilamos): los teléfonos celulares. Los que escuchamos hablar de que es un escritor esperamos que desarrolle los casos Snowden, Salvoconducto del Cónsul ecuatoriano al mismo Snowden, de la ligereza, amplitud y carta blanca con la que actúaJulian Assange en la Embajada ecuatoriana en Londres.

A propósito, Patiño olvida decirnos, ¿cómo sabía Julian Assange de la carta de salvoconducto a Snowdwen encontrándose a miles de kilómetros? La conducta oficial a veces es predecible. La próxima semana Rodrigo Borja escribirá sobre las características del nuevo régimen papal (o cualquier cosa parecida), pero del caso Caranqui o la posibilidad de que regrese el Súper primo, Pedro Delgado, nada.

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