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marzo 13, 2014 Publicado por Edgar Jara en la sección Editoriales

EL RECICLAJE MINISTERIAL Y LA REELECCION EN ECUADOR

Editorialista Invitado: José Ramón Alvarez

New York.- No queda la menor duda. El resultado de un proceso electoral, en cualquier país del mundo, obliga a meditar, evaluar los factores negativos y tomar decisiones mayúsculas. En nuestro país, a pesar de que, desde el mismo Domimgo 23 de Febrero, todos se sienten ganadores, el ciudadano con capacidad de análisis se ha visto obligado a extraer sus propias conclusiones.

Aunque el Presidente Correa – en público – asegura ser triunfador, parece que el sentido común le dice lo contrario. Durante las reuniones partidistas, culpa a todos por los problemas. No quiere reconocer que el voto rechazo fue contra su prepotencia y que el gran derrotado se llama Rafael Vicente Correa. Delgado. Verdad que Alianza País puede haber obtenido cien alcaldías y muchísimas juntas parroquiales en las zonas territoriales con poca población, pero perdió las alcaldias en Guayaquil, Quito, Cuenca, Machala, Manta, Babahoyo, Latacunga, Riobamba, Ibarra, Lago Agrio, etc. las ciudades más pobladas. Allí es donde reside la mayor parte de la ciudadanía ecuatoriana con capacidad de discernir.

Esa es la principal razón para la renovación del gabinete anunciada por el mandatario. Si el triunfo que anuncian los líderes de AP fuese realidad, el jefe no hubiese tenido la necesidad de hacer cambios.... es la primera regla del sentido común de la vida .... si algo trabaja a satisfacción, ... ¡no lo arregles !....

A pesar de que esperamos más cambios, en el futuro cercano, el contenido del Decreto 253 no demuestra el reciclaje ministerial al que estamos acostumbrados. Parece que, por el momento, no encuentra a quienes culpar del fracaso electoral del 23 de Febrero. El retorno de Vinicio Alvarado a la Secretaría de la Administración Pública, el cambio de Betty Tola desde la Secretaría Nacional de Gestión Pública, por la ex gobernadora de Guayas, Viviana Bonilla, no son cambios trascendentales. Todavía falta ver qué Ministerio le entrega al perdedor de la Alcaldía de Quito, Dr. Augusto Barrera.

El éxito de un buen ejecutivo no está en hacer todo bien, sino en saberse rodear de las personas que pueden hacer lo que él no puede. Quizás alguien le haya dado ese consejo o estará pensando bien los cambios.

En cuanto al tema de la reelección, desde estas columnas nos permitimos exponerle el sentir de una buena parte de la población ecuatoriana. Es lo más conveniente para el país y su futuro político. Entregue la posta en el 2017 y pasará a la historia como uno de los mejores mandatarios del Ecuador. Si continúa un período más -- lo dudamos, pero es posible con las artimañas y ayuda del incondicional CNE – confrontando con insultos a todo el que piensa diferente, terminará desgastado y aborrecido.

Ya salió la presidenta de la AsambleGeneral diciendo que AP había triunfado en las elecciones seccionales; y, por lo tanto, se sentían con derecho a cambiar la Constitución para reelegir a Rafael Correa indefinidamente.

El problema se complica porque si la decisión sale de la Asamblea, la oposición intentará pedir la intervención de la Corte Constitucional, como sucedió en Colombia cuando Alvaro Uribe buscó una segunda reelección. Pero en Ecuador la situación es diferente. Los jueces responden a las órdenes del ejecutivo.

La opinión de los expertos se inclina por el referendum (o Consulta Popular) aunque algunos asambleístas interesados alegan que ya el pueblo se pronunció contra la reelección indefinida; y, por lo tanto, es facultativo de la Asamblea.

No es verdad que el pueblo ecuatoriano aprobó la negativa a la reelección indefinida. Esa parte ni siquiera la leyeron los que votaron para aprobar la constitución de Montecristi. Pero parece que no se ponen de acuerdo. Ahora el mandatario dice que la Asamblea General no es la que decidirá su futuro. Que será el pueblo quien decida. Aunque, si la intención es convocar a un referendum, la propuesta es aceptable pero el resultado nos parece un tanto impredecible.

En demostración de lo que parece un saludable cambio de actitud, el mandatario ha dicho que tratará de reducir la frecuencia de las cadenas nacionales y que permitirá a ciertos ministros aceptar las entrevistas de los medios no gubernamentales. Con toda seguridad allí se hablará del reciclaje ministerial y de la reelección presidencial indefinida hasta el cansancio.

Bien por Rafael Correa si se decide a cumplir con sus últimas declaraciones.

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